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El triunfo del optimismo y de la ambición "decente"

Perfil de José Luis Rodríguez Zapatero

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Zapatero celebra el triunfo con su ya típico gesto. - EFE
GONZALO LÓPEZ ALBA - Madrid - 09/03/2008 23:48

Cada tiempo requiere un liderazgo político y los españoles han demostrado a lo largo de la historia, siempre que no se les ha hurtado la libertad, tener un gran tino y sentido común. 

En 1977, eligieron a Adolfo Suárez, el desmontador del régimen dictatorial de Franco, un hombre atildado con aspecto de yerno ideal, con la audacia de un padre de familia de clase media para sacar adelante una prole numerosa y la flexibilidad necesaria para establecer un marco de convivencia tolerable para todos.

En 1982, cambiaron este modelo por el que encarnaba Felipe González, un líder carismático, pero con el pragmatismo suficiente para anteponer las necesidades de normalización democrática y de modernización del país a sus principios ideológicos. Un joven combatiente de la dictadura que no había vivido la Guerra Civil ni tampoco el exilio, un abogado que había entrado en la política por compromiso con la democracia, capaz de encandilar con su verbo y convertirse en el depositario de la voluntad colectiva de poner fin al Spain is different.

En 1996, tras casi catorce años de carisma agujereado como un queso de Gruyère por la corrupción y por el cansancio que inevitablemente acaba provocando el exceso de exposición al foco público, los ciudadanos decidieron que era el tiempo de "un hombre corriente" y lo vieron en José María Aznar, que proyectaba la imagen de un funcionario pulcro.

El perfil de estos tres ex presidentes es el espejo de la evolución de la sociedad española en el último cuarto del siglo XX.

"No quiero ser un gran líder, quiero ser un gran demócrata"

El nuevo siglo, que trajo consigo el cambio de milenio -una anécdota numérica, pero de fuerte impacto emocional-, alumbraba también una nueva sociedad española, hija de los cambios anteriores. España se había sacudido las telarañas y, cumplido el deseo de ser como los demás, daba rienda suelta a la ambición de ser mejor que los demás.

La primera generación democrática

Si Aznar fue la consecuencia natural del tobogán del carisma, el triunfo del optimismo que representó José Luis Rodríguez Zapatero fue la derivada lógica del cansancio de soportar a un presidente que parecía estar permanentemente enfadado y que acabó actuando como un iluminado que quiso conducir al pueblo a donde el pueblo no quería ir. La ambición era sometida a las riendas de los principios.

Zapatero se convirtió en 2004 en el primer presidente español de cultura plenamente democrática. Encarnó la primera generación de españoles -a la que pertenece- que alcanzaron la mayoría de edad en democracia, aunque con conciencia viva de lo que representaron la Guerra Civil y la Dictadura.

Una generación que, por su propia trayectoria vital, otorgaba más valor al voto, al suyo y al de los demás, que a los liderazgos místicos. Y el poder, como ha dicho Felipe González, se ejerce generacionalmente.

"No quiero ser un gran líder, quiero ser un gran demócrata", ha dicho Zapatero al intentar explicar cómo concibe el ejercicio de la presidencia del Gobierno. Un gran demócrata, cabe entender, es el que pilota la nave colectiva con el rumbo que deciden los pasajeros, siempre que ese rumbo no contradiga sus principios.

Haber sabido interpretar adecuadamente el rechazo mayoritario a la participación de España en la guerra de Irak y dibujar una sonrisa donde antes había un gesto hosco fueron las claves de su éxito en 2004.

Zapatero acertó a convertir el talante en un proyecto político y haber cumplido el mandato ciudadano de sacar las tropas españolas de Irak sin ceder ante las presiones -externas e internas, entre ellas las de algunos que después han ocupado lugares de privilegio gracias a él-, ha sido su gran aval electoral.

Pero, pues la contradicción es consustancial a la condición humana, ha sido, seguramente, el presidente más presidencialista -en su forma de ejercer el poder- de cuantos ha producido la democracia española. A él corresponde la mayor parte, si no la parte entera, de los grandes aciertos y de los grandes errores de la gestión del Gobierno durante los últimos cuatro años. Él ha sido el mascarón y el motor de una tarea que tiene su principal haber en la extensión de los derechos cívicos e individuales, pero que también ha sabido aprovechar un ciclo de fuerte crecimiento económico para propiciar un salto cualitativo en el Estado del bienestar.

A tenor del resultado provisional de las elecciones, los españoles han elegido consolidar estos avances, pues las leyes no producen los cambios de forma automática. Reformas históricas, como las leyes de Igualdad y de Atención a la Dependencia, requieren de tiempo para su desarrollo práctico, y los electores han creído que nadie mejor para aplicarlas que quien las puso en marcha. Todo apunta a que, en esta nueva legislatura, Zapatero volcará sus energías en consolidar el despliegue del Estado "democrático y social" que, según la Constitución, es España.

Con la experiencia de cuatro años

Tras un primer mandato y con 47 años, en la cumbre de la madurez, Zapatero presenta hoy el perfil de un presidente más hecho, más sólido, más conocedor del barco que debe gobernar y de las aguas en las que ha de navegar. También menos ingenuo en algunos aspectos, más pragmático si se quiere. Y, al mismo tiempo, con el mismo optimismo imprescindible para alcanzar metas ambiciosas.

Una ambición «decente», en expresión del propio presidente, no guiada por el afán personal de tener un párrafo más largo en los libros de historia, sino por la vocación de contribuir a un futuro mejor con las coordenadas de la paz, la libertad individual, la igualdad y la solidaridad, los valores que más enaltecen la condición humana.

A pesar del precedente sentado por Aznar de gobernar solo dos legislaturas y seguramente a causa del fiasco con que se resolvió su sucesión en el Partido Popular, Zapatero no ha querido desvelar sus planes al respecto. Quizás el presidente del Gobierno que le suceda sea alguien que ya no tenga ningún recuerdo de los 40 años que lastraron la historia de España durante el siglo pasado. Quizás no vuelva a ser un presidente de 40 años, sino alguien con una experiencia ya contrastada. O quizás vuelva a ser el mismo Zapatero.

Lo claro ahora es que el líder socialista tiene el reto de cumplir su compromiso de convertir España en "un país como los del norte de Europa en distribución de la riqueza y como los del sur en la forma de ser". Si no logra subirlo a la locomotora de la posmodernidad, habrá generado una gran frustración colectiva.

Eso y el riesgo de engreimiento que acecha a todo triunfador -inevitablemente rodeado de aduladores-,serán los mayores adversarios del presidente Zapatero durante la legislatura que ahora comienza su andadura.



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  • 0.0  |  2  |  Educación para la PROGRESÍA (y II)  |  10-03-2008 18:46:07

    De esta forma, dejaríamos a "esos dos pueblos" comerse a besos a "su líder", y nosotros ir de fiesta en fiesta celebrándolo por todo lo alto, liberales, conservadores, socialistas y socialdemócratas, como lo veníamos haciendo antes de que apareciera en el panorama político "el ILUMINADO". Como última reflexión (pues mi deseo de secesión para esas dos comunidades no se va a cumplir), es que Zapatero lo tiene jodido por dos aspectos fundamentales: primero, no podrá seguir ejerciendo de "nacionalista vasco y catalán" porque ahí sí que se lo cepillarían los socialistas españoles en las próximas elecciones; y segundo, no podrá "atemperarse" porque los que se lo cargarían serían definitivamente serían los radicales de esas comunidades. Zapatero; tal como se han dado las elecciones: es imposibles que dentro de cuatro años revalides. ¡Enhorabuena a todos los socialistas de pro que lo pasaréis muy pero que muy jodido los próximos cuatro años. Un beso y abrazo a Rosa Diez.

  • 0.0  |  2  |  Santiago  |  10-03-2008 17:37:27

    Antes de nada mis felicitaciones al partido socialista por ganar las elecciones generales e impedir que esta derecha rancia que hay en este pais llegue a gobernar, gracias a todos los dirigentes nacionles por llevarnos al triunfo, entre ellos un reconocimiento especial a Afonso Guerra este gran politico que siempre esta ahi, lo estuve viendo en el mitin que dio en Mieres, la verdad sigue siendo un genio. En hora buena

  • 1.0  |  1  |  ¿¿ ??  |  10-03-2008 12:42:44

    Señores de Publico, en mi casa somos cuatro personas con distinta manera de ver las cosas, si uno cualquiera vota una opción los demás ya no pueden hacerlo ,les da como que ya han votado,no se por qué.

  • 4.0  |  6  |  Mario  |  10-03-2008 11:11:46

    Una buena victoria. Un buen mensaje para los nacionalismos. Son necesarios, dibujan la pluralidad social española, pero no deben ser los que definan en contra de la voluntad de la mayoría. Espectacular la subida socialista en Cataluña y Pais Vasco. Todo un ejemplo de civismo y democracia. Una pena IU; lo siento realmente por Llamazares, pero tienen mucho lastre del PCE y deshacerse de ese peso no puede ser mediante la fragmentación. Lamentablemente no hay tal Izquierda Unida. En la Comunidad Valenciana, han protagonizado, verdaderos pleitos "barriobajeros" que solo han provocado el malestar de unos y otros y en consecuencia, un divorcio en las peores circunstancias, donde el único beneficiado ha sido el PP y así nos va con la comparsa fallera liderada por Rita Barberá, Camps y el Opus Dei. ¡Viva ZP!

  • 3.0  |  7  |  Jose  |  10-03-2008 11:11:44

    En 1996 condenamos en las urnas la corrupción del PSOE y creímso qeu el PP era próximo al centro, en 2008 los votantes del PP premian la corrupción de sus políticos, no sólo la corrupción urbanística. Esto nos distingue claramente a los que vemos la decencia y anteponemos valores prufundos reales, por sentirlos y no por decirlos de palabra, a las banderas en las calles, los insultos y el catastrofismo.

  • -2.0  |  4  |  mhmh  |  10-03-2008 11:01:11

    Les felicito han ganado pero la legislatura empieza dentro de unos dias, ahora estamos contemplando el triunfo de unos, la derrota de otros, y el caos para otros. Pero ahora miremos el mapa de España. que tambien hay cambiado. Porque el Psoe le debe su triunfo a una Comunidad eso tambien esta claro. Pero ZP es presidente de 17 comunidades que son las que componen España, van a estar las restantes en que exista una que sea la de los huevos de oro. Y ZP sabe que necesita los votos de esa comunidad. Y que tiene que contar con ellos. Pues si no muchas cosas se le pondran muy dificiles, mas en el periodo en que estamos de una gran crisis economica inmersos, Y esto el partido que ganase sabia que lo tendria que afrontar. Le ha votado la izquierda, pero ZP no va a poder hacer una politica de izquierdas.

  • 5.0  |  9  |  qylicos  |  10-03-2008 10:37:35

    Enhorabuena Presidente y enhorabuena españoles por ser inteligentes y apostar por el progreso en lugar de ser los timoratos que la derecha quería. Ahora esperemos que ellos también sean un poco adultos y se dejen de pataletas comom la de ayer en Génova (patético su "Zapatero dimisión" cuando 11 millones de españoles le han pedido que nos vuelva a gobernar)

  • 4.0  |  8  |  apostata  |  10-03-2008 10:00:58

    Ahora hay que apretar el acelerador de las medidas progresistas, sin mirar las encuestas.¡Autofinanciacion de la iglesia ya!

  • 1.0  |  5  |  MIke  |  10-03-2008 09:20:48

    La unidad de la izquierda es fundamental para enfrentar una derecha tan variopinta como la que junta en la misma mesa y en el mismo urinario a PedroJ y a Rouco. El PCE es el gran obstáculo para esa unidad.

    El PCE, como organización, ayer, aportó más seguidores que nunca a la abstención. Sueña con su época de gloria: el postfranquismo tardío. El PCE en la oposición permanente, convertido en la oposición oficial. Profesión: oponerme y mantenerme lejos del poder, que todo lo corrompe y lo destruye. Mientras, la derecha mancha sus manos ya sucias, amasa fortunas y se los lleva de inauguración en inauguración como unos teloneros que ponen un poco de Heavy al final de su concierto de música ligera y suave a los oídos. La ideología del sector crítico del PCE la puede uno escuchar en TeleEspe cada vez que los invitan a representar a la izquierda en los "debates" mangoneados por Buroaga: la admiración por el actual sistema político del Partido Comunista Chino. De chiste.

  • 2.0  |  4  |  Jesús  |  10-03-2008 08:26:10

    Gracias Zapatero, gracias PSOE y gracias, socialistas de españa. Juntos lo hemos logrado, la derecha no ha podido con nosotros.


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