Mobbing rural
Culpables. "Los payeses siempre lo somos". Josep Maria Batlle está sentado en una mesa muy grande en la sala de estar de su masía de Ultramort. Al lado tiene a su padre. También a Josep Palol. Su negocio son los cerdos de engorde. "Siempre buscan tres pies al gato". Eso lo dice Palol. "Ya llevamos diez años que el Ayuntamiento nos amarga la vida", añade. El padre de Batlle no dice nada, sólo manosea los papeles que están dispersos sobre la mesa. Más tarde sacará una lista de precios y años. En 1999 un cerdo costaba 13.125 pesetas. En 2003, 13.050.
Un grupo de ganaderos y agricultores, sobre todo de la zona del Empordà, se han organizado bajo el paraguas de la JARC (Joves Agricultors i Ramaders de Catalunya) para denunciar lo que ellos denominan mobbing rural. "Esto es la presión que hay desde distintos estamentos de la sociedad hacia el sector agrícola y ganadero", afirma Pere Rubirola, portavoz de la asociación.
Y es que existe una sensación generalizada en el sector de que "no quieren que haya granjas". Rubirola, como la mayoría, es tajante. "Si quieren que todo sea campos de golf y turismo que lo digan de una vez y acabemos".
La granja de Josep Palol huele. Cerdos y mierda. Aunque a él, a diferencia del resto, le molesta más el hedor de las vacas. "Vienen los de Barcelona, se compran una casa al lado de tu granja, les molesta el olor y al cabo de un mes ya empiezan las denuncias".
En los últimos años, el Empordà se ha convertido en una zona codiciada. Una masía restaurada puede llegar al millón de euros. Las clases pudientes barcelonesas pierden la cabeza por comprar una casa en la zona. Por supuesto, si es una masía mejor que mejor. Y cada fin de semana para allá que nos vamos. Paseos en bici y excursiones con el jersey del cocodrilo atado a la espalda.
Acoso encubierto
"Llevamos treinta años luchando con este señor". La familia de Montse Perich vive desde el siglo XIV en la pedanía de Farreres, cerca de Flaçà. Siempre han tenido granjas de cerdos. "Mi padre al principio tenía miedo". Ya no lo tiene. Pleitos, juicios y recursos. Montse explica que "al señor de Barcelona", vecino suyo, le molesta el olor de las granjas.
Y aquí aparecen los purines. Este abono compuesto de las orinas de los animales y de lo que rezuma del estiércol sirve para abonar las tierras donde crece lo que comen los cerdos. El purín es barato pero también conflictivo. "Piensa que en muchos pueblos, por ordenanza municipal ya no se pueden tirar purines en fin de semana para no molestar a los de fuera", dice Jack Massachs de la JARC.
Caldes de Maravella o Roses son algunos ejemplos que da. "Sin embrago, no está prohibido tirar de la cadena del water", afirma Rubirola. "Dicen que huele mal, pero el zoo también huele mal, y la gente va". No tiene pelos en la lengua. "Es que ya está bien, hombre", enfatiza.
Aunque este hartazgo no sólo se encuentra en Catalunya. Esteban López, de la UPA (Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos), explica desde Madrid que "hay cierta sensación de malestar, aunque pruebas no podemos dar". Y comenta que "gente ajena al sector invierte en estas actividades por otros motivos". El fantasma de la especulación urbanística aparece de nuevo. Y el papel de los ayuntamientos queda en entredicho.
Pisos por granjas
El problema es que la última palabra la tienen los ayuntamientos. Desde la JARC piden que esto no sea así. "Medio Ambiente nos ha aceptado el plan para aumentar en 150 cerdos la granja. Pero el proyecto está parado en el Ayuntamiento", explica Batlle. Éste no es un caso aislado. En pueblos tan pequeños, las rencillas personales pasan del casino al consistorio. Las suyas son con la alcaldesa de su pueblo. Está harto. Casi vencido. Durante la conversación, a menudo se queda callado y mira los cientos de documentos que hay sobre la mesa como si buscase una respuesta o una solución.
La idea de que cada vez cuesta más poner en marcha una granja se repite de norte a sur. Trabas administrativas, ambientales, hartazgo... Y, sin embargo, las urbanizaciones sobresalen por todas partes.
"Esto de aquí es Fuenteovejuna pero yo no tengo miedo, este es el problema". Habla Miquel Iglesias. Explica que él compró hace unos años un terreno en Torroella de Fluvià para poner una explotación de terneros. "El terreno estaba calificado como zona agrícola". Al cabo de unos pocos meses, desde el Ayuntamiento se le informó de que la propiedad pasaba a ser suelo protegido. "Y, ¿por qué?", se pregunta. Iglesias habla rápido. Quiere contar muchas cosas.
Y unas tropiezan con las otras. "Mira, ¿ves todo esto?". Señala terrenos contiguos al suyo. Están llenos de piedras. "Pues éstos no son terreno protegido". Y otra vez "¿Por qué?". Se encoge de hombros. Su tractor está al lado de unas cuantas balas de paja. "Es lo único que puedo hacer con este campo, guardar paja".
Detrás de él, preside la planicie una urbanización conocida como la de Los Alemanes. "Este alcalde es tocho, tocho y tocho", afirma Jordi Fortuny, agricultor de la zona. Fortuny dice lo que piensa. "Por desgracia, el Empordà se ha puesto de moda y ha pasado de ser una zona productiva a una zona especulativa".
Normas y más normas
"Tú no has visto nunca tanto dinero como el que verás si te vendes la finca", esto es lo que oímos, dice Rubirola. "Lo que la gente no tiene en cuenta es que nosotros hacemos un trabajo social y medioambiental".
Desde la JARC, se denuncia la poca sensibilidad que hay en la Administración a la hora de favorecer al sector. "Siempre hay complicaciones", afirman. Y como lugar donde las cosas son más fáciles, ponen Euskadi. "Allí se respeta la actividad agrícola". Pero no en Catalunya.
Y como siempre, el polémico tema del libre comercio. "No nos parece ético dejar entrar productos de otros paises. No les podemos comprar lo único que tienen para comer". Rubirola continúa. Según él, estos productos entran sin pasar los controles que sí se les exige a ellos.
"El producto cada vez está más barato. Es insostenible", afirma Palol. Él ha alquilado su granja. A partir de ahora, los cerdos ya no serán suyos sino de una empresa grande. "Es la única manera de subsistir". Y antes de salir de la piara, pasa las botas por un cubo de agua. Tiene la cara alargada y en las mejillas, un rubor permanente. Para él parece que los días más duros ya han pasado. Ahora sólo le quedan algunos cerdos suyos. Pronto llegarán los de "alquiler".
El padre de Batlle, Palmiro, todavía no ha dicho nada. Se acaba la reunión. Y haciendo un aparte, "mira esto". Enseña la lista de precios y años. Siempre a peor. Está escrita a mano. Con esa letra que ya no se hace, clara y alargada, con alguna floritura. "Antes escribía muchos artículos".
Cincuenta años dedicado a los cerdos. Hoy sus movimientos son lentos. A veces olvida cosas. Pero el negocio no va bien. Eso lo sabe. Aunque las preocupaciones del día a día las deja a su hijo. Ley de vida. Él remueve los papeles y escucha.
"El objetivo es que el Ayuntamiento haga cumplir la normativa pero que no la utilice para cerrar granjas", afirma Batlle. "Sí, los payeses tienen que hacer el trabajo bien hecho pero les tienen que facilitar las cosas para que lo hagan", dice Massachs. "El fin es cerrar todas las granjas". Sentencia Batlle. Y sale del comedor. Afuera, el cielo. Y piedras viejas a precio de oro.
Euskadi cuenta con una ambiciosa normativa, pero su aplicación no satisface al sector
La actividad en las zonas rurales en Euskadi está controlada por una compleja regulación. A las normativas propias del Gobierno vasco, se suman las emanadas de las diputaciones de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava, e incluso de los ayuntamientos. El celo por la conservación del sector se remonta a muchos años atrás, pero se renovó de alguna forma en 2004 con la modificación del Plan de Desarrollo Rural Sostenible, sujeto a la Ley de Desarrollo Rural, aprobada en 1998. “Las viviendas rurales constituyen un elemento diferenciador del paisaje agrario y se encuentran amenazadas por la reducción de la actividad agraria tradicional”, constata el plan en el epígrafe que dedica a la conservación del entorno del caserío.
Este documento advierte también de la notable disminución durante las últimas décadas del número de explotaciones y de sus consecuencias: “Está suponiendo importantes variaciones en la estructura paisajística”. Y para frenar esta tendencia depresiva e impedir que el caserío se convierta en una mera residencia, el Plan contempla un pródigo capítulo de medidas con “requisitos de obligado cumplimiento” para agricultores y ayudas para “propiciar el progresivo relevo generacional”.
Este plan y la propia Ley de Desarrollo Rural que lo sustenta son en teoría los pilares para garantizar el futuro del sector rural, pero la realidad es otra bien distinta para el sindicato agrario EHNE. Mikel Cormenzana, miembro de su Ejecutiva, afirma que las regulaciones son “muy buenas, pero en la práctica no se aplican”.
No obstante, una de las principales quejas del sector en Euskadi es la falta de un Plan Sectorial Agroforestal. “Lo tienen guardado en el cajón desde hace 20 años”, critica. En este tiempo, en cambio, se han aprobado los planes territoriales sectoriales eólico, ferroviario o de carreteras, entre otros. “¿Por qué no el agroforestal?”, se pregunta Cormenzada: “Porque utilizan la tierra para especular. Se ocupa sin problemas tierra agraria con polígonos, infraestructuras y vivienda”.
Otras cuestiones que denuncia EHNE es el desvío de fondos agrícolas para hacer bibliotecas, centros de sanidad o carreteras en zonas rurales, “cuando esas partidas deberían salir de los presupuestos de Cultura, Sanidad u Obras Públicas”, o el “parón” del plan de jóvenes agricultores, “La mayoría de las medidas no se aplican”, zanja. Guillermo Malaina
12 Comentarios
-
me compre una pequeña granja en tenerife, fui al ayuntamiento y pregunté si todo era legal y me dieron el informe urbanistico de la zona y lo que tenia que hacer para legalizar la explotacion y vi que todo era viable y posible.me empàdroné, segui funcionando con la granja y la casa donde vivo hasta reunir perras pa pagar todos los planos licencias y el mamoneo.Cuando acudo al ayto. al par de años han cambiado el suelo a rústico de proteccio´n especial,no me pueden derribar nada pero tampoco puedo realizar obras de reforma ni mantenimiento.todo tiene que ser ilegal.en julio del año pasado el fuego llegó a 100 m. de mi casa,si se hubiera quemado la ley me impide reformarla.A los dirigentes se les hace la boca grande hablando del apoyo al entorno agrario, de mantener una poblcion que impida el deterioro del campo y su abandono,etc.Para que me den una subvencion de algo me pego días buscando certificados y rellenando papeles y al final te contestan que falta algo,está fuerra de plazo o lo que sea.¿saben ustedes que hay ayudas agroambientales para el mantenimiento de muros y caminos? la superficie mínima es de 1 Ha cuando el tamaño medio de una explotación agrícola en canarias es de 1 fanegada(5000m.)cosas como estas de subvenciones hay multitud de ejemplos que siempre favorecen a los que mas tienen y encima le dan mas.
-
yo estoy vinculado con este pueblo del que se habla, soy de barcelona y este simpre fue un pueblo agricola desde que tenia 1 mes de vida que e visto tractores cargados de mierda pero esta gente vive de esto. y no como hace la alcadesa que vive de suvir impuestos de circulacion de vehiculos vaya tela de ayuntamiento que tenemos a unos todo y a otros a la gran mayoria a pagar. menudo equipo de govierno incompetetes en mi reunion con la alcadesa y todo su equipo de govierno para quejarme de tal suvida la contestacion fue NO TENEMOS DINERO. pues digo yo en cuentas de tantas fiestas que se pongan a arreglar las calles ellos mismos porque la verdad dan asco en el pueblo de ULTRAMORT. pero no mis impuestos para todo menos para lo que son de 87 euros a 115 de impuesto de circulacion joe y lueg dicen que no cobran por estar de rejidores fantastico. lo que tiene que hacer la alcadesa es sacar sus patos y gallinas de su casa que tambien huelen a y ademas es suelo urbano. en fin mi apoyo a todos los trabajadores de este pueblo mi pueblo que aunque naci en barcelona me e criado en este un saludo jordi...
-
Paso algunos días al año en un exparaíso montañés... lo descubrí hace una veintena de años... y entonces pensé... que si un día me perdía... que me buscasen allí... ahora ya no pienso lo mismo... la granja de vacas que quedaba enmedio del pueblo... ya no está en medio del puebo... molestaba su olor... no lo entiendo... una de las cosas que más valoraba de mi paraíso era "ese olor". Allí vi nacer una vaca... o un becerro... no sé cúal era su sexo... pero fue una de las escenas más bonitas que he vivido... ahora en vez de vacas hay apartamentos... y más apartamentos... y gracias a "esta crisis" ya no construyen más... pero mi paraíso ha dejado de ser mi paraíso... ahora estoy buscando otro... si alguién me ayuda?
-
-
Deltoya, lo que dices es muy fuerte y es posible que tengas que demostrarlo algún día, pues se trata de un fraude. No confundas a la gente con estas afirmaciones, pues esta denuncia es algo muy serio ya que tiene que ver con toda una forma de vida que la sociedad más especulativa e insensible se está cargando. Mi apoyo a los payeses.
-
-
La solución resulta mas sencilla de lo que parece, si vives en la ciudad y te vas al campo, no te quejes de lo que veas, oigas o huelas, y si es al contrario, del campo te vas a la ciudad, no te dejan quejarte de lo que oyes, ves y hueles. Prefiero oler cerdos en el campo, que oirlos en la ciudad, ya no hablemos de verlos ....
-
Entre la administración y los intermediarios, el serctor primario cada vez lo tiene más difícil (agricultura, ganaderia y pesca) No hay que romper el equilibrio. Ecológicamente, energeticamente etc... es más bueno adquirir productos alimentacios de tu comarca, provincia, etc... que lo que vienen de 900 kilómetros. Los billetes de 500 euros no se comen. Sirven para comprar solamente.
-
¿Funcionmarios? Este de que va. Como es posible que a estas alturas y navegando por la red seas capaz de confundir al agricultor con el intermediario especulador. Es muy posible que tu actividad (si es que haces algo) tendrá que ver con algun tipo de especulación, con caja B, ya que tus declaraciones encajan con el perfil. Pide disculpas al origen de tu alimentación pazguato.
-
Podían contar la otra versión. Ganaderos, que están recibiendo subvenciones para modernizar sus instalaciones, que en realidad usan o para comprar un BMW o un piso en la capital. Y los vecinos de su instalación (porque ellos no viven cerca por supuesto) comiendo su mierda.
-
Los agricultores son funcionarios, no viven de lo que producen sino de mis impuestos. Y ademas de quedarse con mis impuestos me obligan a pagar los tomates a precio de oro, cuando los africanos son tres veces más baratos (y más justos, permitirian desarrollarse al Tercer Mundo). Ya vale de chupar del bote, insolidarios.
-

Cargando...