El diputado de Izquierda Unida dice que esta oportunidad no es para refundar el capitalismo, sino para hacerlo con el socialismo
La burbuja ha estallado. La onda expansiva está siendo, y lo será aún más, mayor de lo previsto por los gurús de la globalización. No hablamos de burbujas inmobiliarias, ni del empleo o las hipotecas basura, ni siquiera del crecimiento insostenible y depredador con el medio ambiente. Hablamos de la madre de todas las burbujas, la del capitalismo.
Decía Ralph Nader que su padre se preguntaba durante la cena cómo se mantiene el capitalismo. Tras una breve reflexión, se respondía a sí mismo diciendo que, "al final, le salva el socialismo". Ha llegado el momento de poner pie en pared. Apostamos por una iniciativa netamente de izquierdas frente a la crisis, la política y la económica. Pero con lo que no estaremos nunca de acuerdo es con que esa iniciativa sirva únicamente como hospital del capitalismo.
Estamos ante un momento histórico. Las prioridades están claras. A nivel nacional, lo primero es aplicar las recetas urgentes para cortar de raíz la sangría de destrucción de empleo que nos hará empezar 2009 con más de 3 millones de parados y cerca de un 14% de desempleo. Se hace necesario que los trabajadores y trabajadoras -esos mismos que han contribuido a la última década de vacas gordas de bancos, grandes empresas e inmobiliarias con la contención de sus salarios y sin beneficiarse de la bonanza económica- dispongan de un amplio colchón para amortiguar un golpe que va directamente dirigido a ellos. Igual pasa con las pequeñas y medianas empresas, y con aquellos colectivos a los que se atornilla aún más en sus dificultades, como son las mujeres, los jóvenes o los inmigrantes.
Pero esto no significa que pretendemos, como sí parecen querer otros, repartir la deuda del capitalismo. Para socializar las pérdidas del sistema ya están aquellos que, dentro y fuera de nuestro país, aprueban fondos de miles de millones de euros para dar liquidez, entre otros, a bancos que siguen repartiendo dividendos de escándalo entre sus accionistas y preparan jubilaciones anticipadas para sus empleados a pagar con fondos públicos sólo para que no se tuerza su curva de beneficios.
Deseamos aprovechar esta oportunidad no para refundar el capitalismo, sino para hacerlo con el socialismo, en torno, en primer lugar, a propuestas concretas para paliar la crisis y, en segundo, a aquellas de fondo que cambien el sistema financiero internacional, nuestro propio sistema económico y la forma de entender la política transformadora. Estamos no sólo ante una crisis financiera, sino ante la crisis del modelo productivo y de la economía real, la que afecta al bolsillo de todos.
¿Y con qué nos encontramos? Para empezar, vemos cómo el Gobierno socialista no responde a la grave situación desde la perspectiva de un socialismo de futuro. No es hora de medias tintas. Es momento de abrir el debate de lo que debe ser el Socialismo -con mayúsculas- del siglo XXI. Ya no vale con sacar a Keynes de procesión y ponerle de trinchera frente a la voracidad de los neocon de uno y otro lado del Atlántico. Ya no vale con vender la idea de unos presupuestos con un pretendido carácter social y seguir en el vagón de cola de la UE en inversiones para la familia, la educación o de I+D. Los eslóganes que maneja el Gobierno duran lo que tarda en salir el siguiente dato del paro, de la producción industrial o la última encuesta del CIS con los problemas que más nos afectan.
Está bien haber querido una silla en la reunión del G-20 y codearse con lo más selecto de la economía mundial, pero estaremos muy atentos para ver quién permanece quieto sobre ella y quién la usa para tener voz propia en las mesas de debate que seguirán. No queremos que Rodríguez Zapatero se convierta en un turista accidental, ni mucho menos emule al americano impasible.
Parafraseando al Nobel de Economía Paul Krugman, los gobiernos, cuando dan fondos sin contrapartida alguna a los bancos y al conjunto del sistema financiero -como ha pasado en EEUU con la Iniciativa Paulson o aquí con el fondo impulsado por Rodríguez Zapatero- echan el agua en una cesta. Y no están los tiempos para desperdiciar ni una gota.
No negamos la necesidad de las ayudas, pero deben ser a cambio de tomar posiciones en el sector financiero. ¿Qué garantiza la compra de acciones en vez de la compra de activos aprobada? Pues, entre otras cosas, la propiedad, para no socializar sólo las pérdidas, sino también los beneficios. Garantiza el control y las contrapartidas que acarrea, de lo que no se ha preocupado el Gobierno del PSOE. ¿Cómo va a controlar si no el Ejecutivo la reducción de los pagos abusivos de los directivos?¿Cómo va a garantizar la vinculación entre dividendos e inversión, o que no se repartan dividendos mientras se recibe dinero público? De ninguna manera. De la otra forma sí hay transparencia para recuperar lo invertido.
Este es un ejemplo concreto de por qué apostamos por la participación pública en el sistema financiero, pero también lo hemos hecho siempre de forma radical en la Sanidad, la Educación o la Vivienda. Es la forma de que la Constitución no se quede en papel mojado. Somos de izquierdas, somos republicanos. Algunos de quienes nos acusaban de no tener los pies en el suelo son los mismos que ahora preconizan un intervencionismo gratis total, tras años de sacralizar el superávit público. Son los que se sientan sobre los salvavidas del dinero público y cuelgan sus piernas mientras ven pasar la crisis y cómo se acerca la recesión. Esa misma crisis que no han reconocido hasta hace bien poco y cuya sola mención nos convertía a los demás en antipatriotas.
Mira Gaspar, después de la conferencia de donantes de la semana pasada en Washington, donde se pusieron de acuerdo no para salvar el capitalismo sino para salvar la economía estadounidense me quedan algunas cosas claras. Una de ellas que cuando hablan de que no debe haber proteccionismo estatal no hablan de los granjeros del medio oeste, ni de los ganaderos del sur. Siguen hablando de los productos de Nigeria, de Congo, de Mozambique... Esto no es serio. Si se hiciese en serio acabaríamos con la pobreza en pocos años. Pero Ay! la economía la controlan las corporaciones y no las naciones. ¿en que silla se sentaron en Washington?
Salud y Republica. Y una izquierda unida y no hundida.
Estimado Llamazares ( si, me parece un tipo honrado)para qué queremos nacionalizar hoy los bancos? te recuerdo que aquí teníamos Repsol,Iberia, Telefónica, etc etc, y vino el PP y las privatizó, lo recuerdas?No recuerdo yo que armáraís mucho guirigay ni vosotros ni los socialistas en defensa de la estatalización de ésas empresas. Más aún, cuando recuerdo a ése "genio" de las finanzas, de la filología yankee-texana y del arte de la guerra, llamado Mr. Ánsar ( Alias Aznar)decir aquella perogrullada de que el estado seguiría percibiendo los impuestos, no recuerdo a ninguno de vosotros que le saltárais al cuello para reclamarle los beneficios que sí se iban a llevar sus amiguetes (de Mr. Ánsar).Entonces te repito, para qué nacionalizar o tomar participaciones? Acaso prometéis por vuestras vidas que no os lo dejáreis quitar de nuevo ?? como sé que eres un tipo honesto, habrás de reconocer que no puedes garantizar éso, así que sencillamente: déjalo. La verdad es que la única idea medio útil ( no hay seguridad de que lo sea del todo)es la del control, eso si, control, control y control y, limitación, no sólo de los beneficios de los ejecutivos, sino que también de los beneficios ilimitados o no reinvertidos de las empresas.
¿Han visto lo que pasa cuando a una gallina le cortan la cabeza? Sigue corriendo un poco, aleteando, y luego se tropieza, cae, da unas pataletas ya en el suelo y finalmente se queda muy quietecita... Los que aún defienden la salud del neoliberalismo no perciben que en este momento el capitalismo apenas empezamos a sentir los primeros apretones en el pescuezo, a los que seguirá un ¡crack! aún más fuerte de lo que hemos visto hasta hoy... luego un tirón... y el brusco desprendimiento de nuestras cabezas, que ven cómo las tiran por ahí. En fin, no olvidemos que el cuerpo, que siente que se ha quedado ciego, sordo y sin idea de lo que le está pasando, comienza a correr aliviado (ya pasó lo peor, creen sus tripas), un poco en círculos, un poco en eses... Bueno, aún nos falta mucho por ver antes de dejar de ver.
No nos equivoquemos, todavía no se dan las condiciones para un paso al socialismo. El dia que al pueblo EEUU, que esta armado hasta los dientes, les de por eliminar a los que han provocado la crisis y les han dejado en la calle, y sin trabajo, estaremos en la crisis definitiva del capitalismo
¿Que és como se forma y acomula el
Capital? Sencillamente los propietarios de los medios de preduccion y de cambio(Empresas, Bancos y Adinistraciones del Estado) se apropian del Sudor de la Inteligencia de los trabajadores y del producto o plúsvalia que genera SU FUERZA DE TRABAJO FISICA o INTELECTUAL.
Así se genera el Capital Ayer, hoy y mañana. Y no habrá cambio de regimen sin revolución.Esto és
lo moderno y nó el Neoliberalismo
neocon o socialdemocrata del PP-PSOE. el G-2O no ha cambiado nada
Fundamentalmente. un paripe con dosis de maquillaje, Africa se seguirá muriendo de hambre.
Carls Marx tenia razón cuando dijo que la ambición del capitalismo haría que se destruiera.Y mientras en España seguimos dando la espalda al único partido de izquierdas que se ha pasado su existencia en proteger al mas desvalido.Alguien dijo con mas razón que un santo,que cada pueblo tiene lo que se merece.
Capitalismo, teóricamente esta concepción económica comienza en el siglo XIX con la industrialización, aunque si atendemos a los hechos todo empieza con la neolitización y las primeras acumulaciones de riqueza. El capitalismo no se refunda, se elimina o se deja… como ocurre con la religión, puede afirmarse o negarse pero no da lugar a una posición ambigua. El sistema capitalista esta metido en los genes del hombre como si de un cáncer se tratara. Carl Marx lo analizó correctamente y Lenin puso sobre la mesa como destruirlo. Sin embargo este último murió prematuramente y sus sucesores no supieron ejecutar sus elaborados planes. Lo que si esta claro es que el hombre del siglo XXI, base de todos los factores de producción, no puede consentir que no más de cien familias se apropien de esa riqueza. No podemos volver tan atrás que nos incorporemos al clan de los chimpancés.
Buen artículo de Pascual Llamazares, y tiene toda la razón en lo que dice: La inyección de liquidez aportada a los bancos por el Estado, ES DINERO DE TODOS: por lo tanto, en vez de darlo a "fondo perdido", hay que adquirir acciones de los bancos beneficiados; de esta forma, el Estado puede recuperar un parte o la totalidad del dinero aportado, y la sociedad se beneficiaría de los intereses generados. Estoy de acuerdo en que sería un primer paso para la (necesaria) nacionalización de la banca.
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