Público
Público

La riqueza une al clan Berlusconi

Un imperio de 8.000 millones de euros dificulta un posible divorcio del primer ministro italiano

SANDRA BUXADERAS

'Silvio, divórciate!', es una de las proclamas recurrentes estos días en los foros de internet afines a la derecha italiana, después de que la mujer de Silvio Berlusconi, Veronica Lario, atacara públicamente al primer ministro tildándolo de machista y comparándolo con un emperador que busca diversión en chicas jóvenes. Pero un divorcio entre el matrimonio más famoso de Italia no sería tan sencillo como parece. A pesar de que pasan separados la mayor parte de sus días, tanto Silvio como Veronica tienen poderosas razones para pensarlo dos veces. Más allá del amor que sólo ellos pueden medir, les une el poder y el dinero.

Para Berlusconi, un segundo divorcio en la católica Italia sería un ejercicio de alto riesgo electoral. Suficientes consecuencias tuvo para él separarse de su primera mujer, Carla dallOglio, con la que tuvo dos hijos, Marina y Pier Silvio. El primer ministro se queja a menudo de que, como divorciado, el Papa no le da permiso para comulgar, como dice que sería su deseo. Y, tal vez para compensar este lastre de cara al elector católico, Berlusconi ha acentuado en los últimos tiempos su política afín al Vaticano. Llegó a hacer lo imposible para evitar la muerte de Eluana Englaro, una mujer en coma y que recibía alimentación artificial desde hacía 17 años, cuando la jerarquía de la Iglesia convirtió el caso en una cruzada. Para conseguir otro mandato como primer ministro, o incluso para tratar de llegar a la presidencia de la República, a Berlusconi le conviene más seguir al lado de su segunda mujer, con la que ha tenido tres hijos: Bárbara, Eleonora y Luigi.

El dinero, en cambio, es lo que podría frenar a Verónica si algún día quiere soltar amarras con el hombre que se deja fotografiar a menudo en fiestas al lado de bellas jóvenes. No es que necesite más riqueza para ella, pues posee una fortuna calculada en más de 750 millones de euros por sus casas en Nueva York, Londres o Milán. Se trata, más bien, de asegurar una herencia equitativa para sus tres hijos. Según publicaba ayer el diario La Repubblica, Silvio Berlusconi quiere dejar la mitad de su imperio a los descendientes de su primer matrimonio, mientras que los otros tres deberían repartirse el resto. En cambio, Veronica Lario aspira a que cada hijo obtenga la misma cantidad: un 20%.

Para Veronica, no es justo que su marido privilegie a los hijos de su primera mujer cuando considera que ha sido ella quién le ha ayudado a llegar a ser quién es. 'Creo haber sido la mujer perfecta para Silvio, para el tipo de hombre que es', aseguró en 2004 en el libro Tendencia Veronica. 'Ha podido concentrarse en sí mismo y en su trabajo, gracias a tener una mujer que no le ha echado en cara su ausencia dentro de la familia, que no ha creado rivalidades y que jamás le ha hecho la guerra'.

En juego hay un auténtico tesoro que La Repubblica cuantifica en 8.000 millones de euros y la revista Forbes en 9.000 millones. Se articula principalmente entorno a la sociedad Fininvest, que controla a varias de las empresas creadas por el ahora primer ministro. Entre ellas, Mediaset, que controla las televisiones del magnate en Italia y algunas otras en el extranjero, como Tele 5 en España; Mondadori, principal editora de periódicos y libros italiana, o el club de futbol A.C. Milan.

Fininvest está hoy valorada en más de 6.000 millones de euros. Su presidenta es la hija mayor de Il Cavaliere, Marina, de 40 años que ha recibido el aplauso del padre por ser una perfecta mujer de negocios. Ahora mismo posee un patrimonio personal calculado en 80 millonesde euros.

Su hermano Pier Silvio, tres años menor, ha reunido una fortuna mayor: 200 millones de euros. Tal vez por ello, el primer ministro lo ve como el hijo que puede seguir sus pasos. No sólo en el mundo de los negocios, sino también en el de la política. Si es que algún día la familia Berlusconi llega a convertirse en saga como en su día los Bush o los Kennedy. Ya lo dijo un día el jefe del Gobierno italiano: 'Después de Silvio, vendrá Pier Silvio'.

¿Te ha resultado interesante esta noticia?

Más noticias