Tras la polémica, ha venido la rectificación. La SGAE ha decidido devolver la cantidad recaudada a los padres de Juanma, un niño que sufre el síndrome de Alexander, tras organizar un concierto para recoger fondos que ayudasen en el tratamiento de su hijo.
A través de un comunicado, la SGAE ha asegurado que "procederá a realizar una aportación voluntaria por un importe equivalente a los derechos de autor recaudados con motivo del concierto benéfico a favor del menor Juanma López Fenoy".
La cantidad asciende a 5.629 euros, que equivalía al 10% de los beneficios del concierto benéfico que David Bisbal ofreció para ayudar a Juanma. Fue el porcentaje que la SGAE obligó a pagar a los padres si no querían que la actuación se suspendiese.
Lo familia de Juanma pagó, pero decidieron anular futuros conciertos en vista de que les exigían el pago de los derechos a pesar de que el cantante actuaba sin cobrar. La SGAE ha decidio dar marcha atrás y devolver el dinero, aunque no parece que se vayan a organizar más actuaciones para ayudar al niño.
Dan marcha atrás porque el caso ha sido notorio. ¿Cuantos conciertos de aficionados han sido intervenidos por los cuervos de la SGAE? Me refiero a los que organizan asociaciones culturales sin ánimo de lucro que permiten a los músicos noveles ir tocando las tablas a cambio de los gastos de desplazamiento y cuatro copas. Llevan rondando muchos años a estas muestras de cultura. Era necesario que el PP saliese en contra para que esos piratas recapacitasen. SGAE: os queremos en el INEM.
Asco, asco y asco. No tengo porque decir más. Me dá asco la Sgae, me dan asco los que los apoyan. Si en el concierto cobró Endesa también me dá asco. Desde lo mas profundo de mi corazón siento -y me asqueo de mi mismo por ello- que quizás a los de la Sgae y a los que les apoyan les vendría bien sufrir la misma enfermedad.
Ahora me acusáis de demagogia, negáis la crisis, decid que el cine español es la rehostia y que por eso triunfa más que el extranjero. También podéis, si queréis, cantar tres loas a la Sinde y los Barden.
Es cierto que, hagamos lo que hagamos, siempre habrá alguien que hablará mal de nosotros. Pues bien: yo me ofrezco a hablar mal de la SGAE haga lo que haga. Si antes podíamos reprocharles la canallada de cobrar por un concierto benéfico, ahora podemos acusarles de malversar el dinero recaudado en ese concierto, porque la SGAE es una sociedad de gestión de derechos, y como tal maneja dineros que no son suyos sino de sus representados. Devolver ese dinero es regalar algo que no les pertenece. Pero aparte de este caso anecdótico, las cuestiones a dilucidar son otras, como las siguientes: ¿Cómo demonios se ha permitido que esta gente tenga el poder que tiene? ¿Cómo es posible que se acepten oficialmente los derechos que esta gente inventa con el objetivo único de recoger dinero fresco? Y sobre todo, ¿Cuándo y cómo les vamos a parar los pies?
En este país lo que pasa es que confundimos el tocino con la velocidad. Que algo se ajuste a la ley, a ver si nos enteramos, no quiere decir que la ley se ajuste a la ética. El cánon digital, un asalto a mano armada (de leyes, eso sí) al bolsillo del ciudadano, está pendiente de recurso. En otras palabras, hoy es ley, pero mañana puede que no.
Si a alguien le parece ético cobrar (¡¡¡y por adelantado!!!) unos derechos de autor a una familia trabajadora que intenta salvar a su hijo mediante un concierto benéfico, entonces este no es el país en que nací.
Sí sí, ahora viene cuando hay quien me llamará demagogo, pues ale, acepto el sanbenito gustosamente.
Legal si, justa y moral seguramente que no, espero que publiquen una lista con los artistas del SGAE, para evitar que les vaya a usurpar sus derechos tan duramente ganados, estoy casi seguro que las copias legales o ilegales que se hacen de musica menos del 1 % pueda afectar a estos artistas,en mi caso ni a Ramoncin & compañia ni lo conozco ni me interesa conocerlo y el cine español lo evito al 100%, entonces por que he de darles mi dinero, que aclaren esto.......
La demagogia y la desinformación suelen ser utilizadas por muchos medios de comunicación para crear determinados estados de opinión. En este caso, y teniendo en cuenta también los comentarios de los lectores, parece que se reprocha a la sociedad que gestiona los derechos de propiedad intelectual de los autores la poca sensibilidad, la poca generosidad, la mucha desfachatez o incluso el posible delito ante el cobro de unos derechos que la sociedad reclama legalmente. No se dice nada de los gastos que percibió o dejó de percibir la empresa del teatro, de los gastos que tendrían las empresas de iluminación y sonido profesional, los gastos de promoción, de los salarios y todo tipo de gastos de la empresa de producción del espectáculo, incluyendo a los músicos, técnicos y otro personal, y excluyendo a un cantante que expresamente anunció que renunciaba a su caché. Tampoco se dice si el consumo eléctrico del concierto, que generalmente gestionan empresas como Unión Fenosa, Iberdrola o similares, fue generosamente cedido para la causa del concierto benéfico o por el contrario hubo que descontarlo de lo recaudado. Posiblemente hubo gastos de empresas, profesionales, trabajadores, etc., que dispusieron sus medios o su trabajo para la realización del concierto, y que, como suele suceder, percibieron lo estipulado. Sin embargo la gente probablemente ve normal que la compañía eléctrica, la empresa de cátering o la empresa de iluminación y sonido tengan que cobrar sus gastos, y no entiende que la propiedad intelectual se gestiona de la misma manera que cualquier otro servicio. Por otra parte, si la recaudación del concierto es para sufragar los gastos farmacéuticos y hospitalarios de un niño con una enfermedad determinada, por rara que sea, ¿no sería más lógico exigir ese mismo tipo de solidaridad y generosidad a la poderosa industria farmacéutica, médica y hospitalaria, es decir, que se le pudiera prestar asistencia sanitaria gratuita y que fuera sufragada por quien realmente tiene capacidad económica para hacerlo?
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