Primero tomó Manhattan, luego León

Sensible, sobrio y emocionante, el músico Leonard Cohen abrió anoche en León su gira por el país

JESÚS MIGUEL MARCOS ENVIADO ESPECIAL A LEÓN 01/08/2009 08:00 Actualizado: 01/08/2009 17:14

Leonard Cohen durante el concierto de ayer por la noche en la ciudad de León, donde arrancó con Dance me to the end of love.

Leonard Cohen durante el concierto de ayer por la noche en la ciudad de León, donde arrancó con Dance me to the end of love.

Leonard Cohen entró anoche en España por una puerta de atrás llamada León. Lo del año pasado en el Festival de Benicàssim (una hora de concierto) fue un ensayo. Ayer pretendía triplicar ese tiempo en una ciudad sin tradición de conciertos estelares. Quizás era lo idóneo. Nada mejor para su sobrio, susurrante y misterioso repertorio que la pequeña y acogedora plaza de toros de la capital, que se eleva con timidez en una esquina de la ciudad. Parecía una reunión secreta, un encuentro de traficantes al final del romántico paseo de Papalaguinda. Anoche en León, un canadiense tocado con un sombrero traficó con emociones. El intercambio fue limpio y no se derramó sangre, si acaso lágrimas. La voz de Cohen fue un bisturí diseccionando sentimientos, que nos ponen en contacto con la fibra frágil, y que sin embargo nos sostiene. Hay que llorar más.

La serenidad de las canciones de Cohen impregnaba el ambiente. Ayer no había fans extasiados ni enloquecidos. Una hora antes del inicio del recital, nadie esperaba a las puertas del recinto. Si acaso la docena de personas que hacían cola para retirar entradas a última hora (increíble, pero cierto: no llenó, 4.000 personas para un aforo de 5.000). Parecía que no pasaba nada, pero la promesa era que iba a pasar mucho. Hace cinco años, nadie lo hubiera creído: Leonard Cohen comenzando una ronda de diez conciertos por España.

Dará diez conciertos, el último de ellos el 21 de septiembre en el Palau Sant Jordi de Barcelona

Por la edad del público, si te dicen que va a salir al escenario Plácido Domingo te lo crees. Sólo algunas greñas rockeras, algún niño acompañando a sus padres y varios grupos de veinteañeras Cohen todavía guarda su secreto poder de atracción rompían el tono canoso.

A las 22.13 horas se apagaron las luces de la plaza de toros y apareció Mr. Cohen y su banda en el escenario. La mitad de los asistentes se levantaron de sus asientos, como si fuera el director de un colegio entrando en clase. Hay leyenda, hay respeto. Las voces de las coristas nadaron en un vals anunciando, Dance me to the end of love. Cohen se arrodilló junto a su guitarrista aragonés, Javier Mas, y le cantó al oído con su voz cavernosa. Los dos, retándose bajo el sombrero. Era como un duelo de hienas por ver quién ponía más intención. El La, la, la final provocó los aplausos monótonos del público, que por momentos hicieron pensar en Julio Iglesias.

Los textos de Cohen son como los nudillos de Muhammed Ali. Se pierde mucho el que no presta atención a las letras. A veces, por fuera da la impresión de que no pasa nada, pero el interior está ardiendo. Hay que entrar. El primer verso es un juego de piernas, el siguiente es un puñetazo en el brazo, sin darte cuenta te ha soltado el primer gancho y cuando llega el estribillo ya te tiene acorralado en la esquina, destrozándote el hígado con un molinillo de golpes. ¿El futuro? "El asesinato", cantó en la apocalíptica The future, segundo tema de la noche.

De las 40 personas que viajan con Cohen, él es el que menos manías tiene

Un tipo con gasolina extra

Cohen llegó a León en avión privado desde Lisboa, donde actuó el jueves. 74 años nueve más que Jagger, dos más que McCain y una gira mundial de órdago. 16 meses, conciertos de tres horas. Sólo en España dará diez conciertos. En total serán más de 200. Ayer en león, en tres días en Venecia y de ahí a Estambul. El canadiense está en forma. Las 40 personas que viajan con él siguen una rígida disciplina. Nadie llega tarde al ensayo, al autobús... principalmente porque Cohen siempre es el primero en aparecer. De todos los que viajan, es el que menos manías tiene. En la caravana de la gira no se oyen quejas: son muchas horas juntos, hay mucho respeto y se cuidan unos a otros.

Aprendió de la disciplina budista. El monasterio de Los Ángeles donde vivió no era un remanso de paz. "La vida allí es mucho más abrasiva de lo que la gente piensa. Hay un proverbio zen que dice que los monjes son como los guijarros en una bolsa: se pulen unos a otros", ha dicho. Sabe que todo tiene que estar cuidado al milímetro: que el margen de error sea lo más estrecho posible.

¿El futuro? "El asesinato", cantó en la apocalíptica The future

Si ayer Leonard Cohen tocó en León fue gracias a que su anterior manager le estafó. Hace cuatro años, el cantante descubrió que en su cuenta sólo quedaban 150.000 dólares. Le habían birlado 5 millones. "Yo no sabía ni donde estaba el banco", dijo Cohen más tarde. Su siguiente manager, Rob Hallett, le insistió durante tres años para que hiciera una gira. Sin embargo, Cohen daba negativas porque, ojo, pensaba que su música no le interesaba a nadie.

Presidentes, reyes, príncipes, estrellas del rock, deportistas de elite... Todos han visto o verán a Cohen en esta gira. Rara vez recibe a alguien (al parecer, Fernando Trueba ha pedido verle en Mallorca porque planea un documental sobre él y ha recibido una firme negativa). Llega al estadio, actúa y acto seguido desaparece en su hotel. O en el aeropuerto: hay veces que viaja de noche hasta la siguiente ciudad. Llevaba 15 años sin actuar y nadie se lo quiere perder porque pocos confían en que vuelva a hacerlo. Bono, cantante de U2, ya ha ido a tres conciertos. Paul Simon, Sting, David Gilmour... sus alumnos han ido a clase.

El sonido ayer comenzó un poco bajo. Musicalmente, la banda ejecutó los temas de forma bastante limpia y convencional, como en Aint no cure for love o Bird on a wire. Lo más carnoso está, claro, en la voz de Cohen, bastante maltratada (le cuesta dibujar la melodía en algunos temas), pero intensa y emocionante. Al parecer, hasta cuando está ensayando se entrega al máximo en cada sílaba. Imagínense con 4.000 personas enfrente.

Cohen se movía por el escenario como un pajarillo, dando pequeños pasitos de un lado a otro, como si accionara con los pies las cuerdas vocales que entonaban Everybody knows o In my secret life. Tras esta, como introducción a Who by fire, Javier Mas tuvo su particular momento de lucimiento con un solo de guitarra española de varios minutos que cortó la respiración.

Cohen no tiene planes

Los que conviven con él revelan que en las distancias cortas Cohen es muy humilde. Escucha con muchísima atención cuando le explican algo y no es rígido en sus opiniones. Trata de explicarse profundamente, es limpio y claro, accesible. Sus conversaciones están llenas de contenido: no hay espacio para la banalidad, sí para el sentido del humor. Le interesa todo. No es alguien político, pero si hay una conversación sobre Afganistán o sobre Irán, él sabe mucho más que el resto.

Cohen no hace planes, pero se sabe que está componiendo nuevas canciones y que las está trabajando con los músicos durante la gira, por lo que es posible que haya un disco a la vuelta de la esquina.

Las próximas paradas en España se intercalan en la ruta de su gira europea. En agosto, Cohen tocará en Palma de Mallorca (día 11), Vigo (13) y Girona (15). Para estos dos últimos conciertos las entradas están agotadas. En septiembre regresa a la Península para ofrecer otros seis conciertos: el 12 en Madrid, el 13 en Atarfe (Granada), el 15 en Zaragoza, el 17 en Bilbao, el 18 en Valencia y el 21 en Barcelona.

7 Comentarios
  • Brian
    #1 Vota Vota

    -26 i Brian 01-08-2009 13:45

    Comentario oculto por la valoración de los lectores
    (ver comentario)

    Mal, cursi.

  • Anuskerri
    #2 Vota Vota

    26 i Anuskerri 01-08-2009 13:57

    Lo que ayer se vivió en León, corazón del Reino de León, fue algo único. Emocionante, elegante, in crescendo, un vals continuo en el que la plaza de toros de León bailó al son de Leonard. Trajo profundidad, espiritualidad y sentimientos de nostalgia y melancolía que bullen en todos. Método y disciplina en una banda acompasada al milímetro. No había lugar para la improvisación. Fue todo perfecto. Cada uno de sus músicos, las coristas y por supuesto su voz grave y sus palabras. Todo un lujo.

  • lugar equivocado
    #3 Vota Vota

    -12 i lugar equivocado 01-08-2009 17:29

    Si lo hubieran traído a Salamanca habría llenado.

  • don_gash
    #4 Vota Vota

    8 i don_gash 02-08-2009 01:04

    Si si para salamanca y la industria para valladolid y asi estariais todos contentos que mas que una comunidad autonoma parece esto un baile de hienas, Cohen inpecable, un aleluya por el y por su banda

  • fibergran
    #5 Vota Vota

    -3 i fibergran 02-08-2009 01:14

    ¿Me creo que estuviste allí, Jesús MIguel o pertenece al mismo género de críticas de la "actuación" de Los Planetas el viernes del FIB? Qué arte para borrar todo rastro de la WEB. Menos mal que algunos compramos el periódico, sinverguenza. Tras haber perdido tu dignidad, ahora me leo tus críticas desde otro prisma. Cualquiera en tu lugar habría dejado el periódico. Aunque quizás ningún jefe se enteró, aguililla.

  • cansado
    #6 Vota Vota

    -4 i cansado 02-08-2009 10:31

    Tópicos y tópicos desde la niñatez duradera. Ya que no se respeta ni la profesión periodistica ni a los lectores por qué no escribir exclusivamente de tonterías yeyunas o de ese cutrerío modernillo que se han inventado las discográficas con el nombre indie. Una crónica al dictado de un "enterao" de la organización del concierto para un correveidile infantilezno. ¡Cohen, cuántas chorradas se escriben en tu nombre! ¿Es la marca de este periódico ser una hoja parroquial para acríticos progrunos?

  • Enrique Ortiz
    #7 Vota Vota

    2 i Enrique Ortiz 04-08-2009 10:23

    Cómo puede alguien encenderse tanto con una crónica que se publica en un diario?Tú no lees la prensa "especializada"?Es lo mismo. Ya hace tiempo que los críticos de música han perdido ese apelativo y se dedican a comerle el culo a grupillos de poca monta disfrazados de modernidad vomitiva. El mejor crítico siempre es uno mismo, o algún amigo (si tienes la suerte de conocerle) que sepas de qué habla (al conocer la discografía que atesora en su habitación). Lo demás son conjeturas.

Cargando...

Cargando

Generado: 2012-05-27 19:15:41