Se nos suele ofrecer una visión de la II Guerra Mundial que se compone sobre todo de escenas de batallas terrestres y navalesStalingrado, El Alamein, Normandía, Midway, protagonizadas por tanques, aviones, acorazados o submarinos. Pero si tomamos en cuenta lo que la guerra significó en términos de su coste en vidas humanas, que se cifra en torno a los 70 millones, su historia se transforma por completo.
Lo primero que sorprende es descubrir que la supuesta contienda mundial fue, sobre todo, una guerra entre alemanes y rusos: de los 20 millones de militares muertos, unos 16 millones corresponden a las pérdidas de los ejércitos soviético y alemán, mientras que las de los ejércitos de Francia, Reino Unido y EEUU, sumadas, pasan muy poco de un millón.
De los 20 millones de militares muertos,16 eran de los ejércitos soviético y alemán
Más importante aún es percatarse de que una de las características que distinguen esta guerra de las que se produjeron anteriormente en la Historia es el hecho de que hubo muchas más muertes civiles que militares: por lo menos dos de cada tres de los fallecidos en la guerra fueron hombres, mujeres y niños asesinados al margen de cualquier proceso legal, aniquilados en campos de internamiento o de trabajo, o víctimas del hambre causada por la contienda.
Las batallas nos ofrecen espectáculos terribles: los 60.000 soldados alemanes muertos en Stalingrado y la destrucción producida en Kursk, la mayor batalla de todos los tiempos, en la que participaron millones de hombres, 13.000 tanques y 12.000 aviones. Jrushchov, que recorrió aquel campo días más tarde, recordaría toda su vida los centenares de tanques que empezaban a oxidarse bajo el sol del verano, después de haber ardido con sus tripulaciones dentro, y el olor a muerte que se extendía por todos lados. O la última gran batalla de la guerra, la de Okinawa, donde murieron 70.000 soldados japoneses y 12.000 norteamericanos y donde perecieron también más de 100.000 de los habitantes de la isla, atrapados entre el fuego de ambos bandos.
Investigadores nipones experimentaron armas bacteriológicas en los presos chinos
Y, sin embargo, estos no son más que episodios menores en comparación con las dos mayores carnicerías de la guerra, que fueron el holocausto nazi y el más olvidado, pero no menos atroz, de los japoneses en su intento de conquista del continente asiático.
En el caso de los nazis, se habla siempre de los cerca de seis millones de judíos exterminados, pero se suele olvidar que no fueron las únicas víctimas, sino que hay que incluir, entre otros, a más de tres millones de prisioneros de guerra soviéticos que fueron internados en reductos vigilados, sin alimentos para sobrevivir. La Guía del Holocausto de la Universidad de Columbia admite que, en una definición amplia, se puede considerar que las víctimas del holocausto nazi fueron unos 17 millones.
Mientras los crímenes nazis recibieron amplia publicidad al término de la guerra, no sucedió lo mismo con los de Japón, a quien se atribuyen de 20 a 30 millones de víctimas civiles, en especial de etnia china, pero que se benefició de una ocultación que favorecieron los norteamericanos, interesados en conseguir su colaboración en la Guerra Fría.
En comparación con la amplia difusión de lo sucedido en campos como el de Auschwitz, se habló mucho menos de las atrocidades cometidas por los japoneses con los prisioneros de guerra y los civiles en los cruceros de la muerte y en unos campos de concentración en que se les obligaba a trabajos agotadores. O se habló mucho más de Mengele que del general Ishii Shiro, que dirigía el centro de investigación de armas bacteriológicas de Pingfan, cerca de Harbin (en Manchuria), conocido como "unidad secreta 731", donde un millar de investigadores japoneses experimentaron armas bacteriológicas con los presos chinos y practicaron la vivisección sin anestesia en seres humanos. Se decidió echar tierra sobre las responsabilidades de quienes habían participado en esta infamia y se les ofreció inmunidad a cambio de los resultados de sus investigaciones.
Para satisfacer las demandas de venganza, se escenificó en Alemania una representación de castigo en el proceso de Núremberg, que dictó 12 sentencias de muerte, al igual que se hizo en otro proceso similar en Tokio. Pero la realidad fue que hubo poco empeño en castigar a los que habían cometido estos crímenes. Muchas sentencias de muerte a miembros de la Gestapo o de las SS fueron conmutadas al poco tiempo, de modo que algunos estaban a los pocos años en cargos directivos de las grandes empresas alemanas. Y los industriales, que se habían beneficiado explotando inhumanamente a los trabajadores esclavos, salieron bien librados. En especial los japoneses, que se niegan todavía hoy a pagar ninguna indemnización, alegando, como hace Mitsubishi, que es discutible afirmar que los japoneses invadieran China y que esta compleja cuestión debe dejarse para que la aclaren en el futuro los historiadores (en 2008 el general Tamogami, jefe de la fuerza aérea japonesa, sostuvo públicamente que la ocupación de territorios asiáticos la habían hecho para liberarlos del imperialismo occidental).
Pero la existencia de estos casos de impunidad, de los que se beneficiaron sobre todo las clases dirigentes, no implica que la derrota no causara numerosas víctimas, de las que no se suele hablar y que no se agregan a las listas de las de guerra, como en estricta justicia debería hacerse. El mayor de los daños sufridos por los derrotados fue, en Europa, el del desplazamiento de civiles, en especial de alemanes, no sólo de las tierras ocupadas después de la conquista nazi, sino de regiones en que sus familias vivían desde hacía mucho tiempo. Todo comenzó con la despavorida marcha hacia el oeste de los que habitaban en la Prusia oriental, en Pomerania y en Silesia, ante el avance de los ejércitos rusos. En el verano de 1945, apenas acabada la guerra, cinco millones de alemanes habían participado en esta fuga. Y ése era tan sólo el comienzo. Lo peor fue la expulsión, en los tres años siguientes y de acuerdo con medidas aprobadas en Potsdam por las potencias vencedoras, de otros siete millones de hombres y mujeres que habitaban en Polonia, Checoslovaquia, Rumanía o Hungría.
El coste total en términos de vidas humanas de esta sangrienta posguerra europea, como consecuencia de los malos tratos, violaciones, linchamientos y suicidios que sufrieron los expulsados, en especial los que vivían en Polonia y Checoslovaquia, puede haber sido de unos dos millones de civiles, sin contar otros tantos, o tal vez más, entre los soldados presos en manos de los vencedores.
Japón se vio igualmente obligado a repatriar a cerca de siete millones, que no eran sólo los soldados, sino los numerosos civiles que se habían instalado en Corea, Manchuria y Taiwán.
Esta mirada hacia atrás sobre los costes humanos de la II Guerra Mundial debería no sólo cambiar nuestra percepción del drama de esta guerra, sino hacernos más sensibles a los costes humanos de la violencia que reina hoy en un orden mundial desquiciado, que sigue cobrándose vidas humanas en los últimos 10 años, por ejemplo, unos cinco millones en el Congo ante la indiferencia general.
He visto vuetros comentarios,y en especial,los bien documentados de Korla,he seguido con gran interes el tema de la II guerra mundial,y modestamente debo decir que al entrar los aliados en la guerra(1944)en el dia D,desembarco en normadia,los rusos a tenian al ejercito aleman en retirada,y los aliados acabaron de dar la estocada al III Reich de Hitler.
En esta gueraa se cometieron barbaridades,sobre todo por las potencias del eje,los aliados bombardearon ciudades alemanas sin interes militar,todo eso es cierto,pero en aquel momento era un motivo sicologico para minar la moral alemana,tambien los alemanes bombardearon londres con el mismo motivo.
Los japoneses no querian rendirse a ningun precio,a pesar de ser adevertidos de que tirarian las bombas atomicas,solo cuando el hecho se vio en su magnitud el emperador Hiroito declaro la rendicion del Japon,no que no creo sea comparable son estas acciones de guerra con los crimenes perpetrados por alemanes i japoneses con las ciudades ocupadas y mas alla del exterminio de judios(es innegable,el que quiera ocultarlo),tambien fueron exterminados impedidos fisicos,homosexuales,gitanos y demas etnias.,no todos ls criminales fueron llevados a juicio,salieron mejor parados los japoneses que salieron casi de rositas de procesos criminales.
Quiero rendir un hmenaje en especial al pueblo judio que sufrio en sobremanera esa guerra:.
ñ
La clave antijudia y racial es bastante novelesca. Todo el capital financiero e idustrial alemán y en parte anglosajón, demuestran lo contrario. La guerra tiene dos claves menos novelescas: la ascensión del comunismo desde 1917 (por lo que franceses, ingleses, americanos, polacos, checos, japoneses intervinieron en la guerra civil rusa) y la expasión hacia el este, con una clave muy actual: el petróleo del Caspio, maniobra en la que ya estaban inmersos los Bush. Por cierto, el principal órgano rector del judaismo poco hizo para salvar a sus judios más humildes
Hitler y Stalin: datos con pelos y señales, o con barras y estrellas.
Si lees información procendente de otras fuentes no sujetas a esas que nos diceSn, por ejemplo, que EEUU luchó en Vietnam por la libertad del país, verás que la ayuda norteamericana no representa ni un 2%, sobre todo, motos, botas y pólvora. Que por cierto, esta se retardaba constantemente. Como se retardó la intervención americana hasta ver que el frente del este se hundía y había que correr. De ahí la carrera por tomar Berlin, que supongo que según los pelos y lseñales, será la misma que la de los demás. Lamentable hayamos vuelto a películas yanquis de 1950, donde un soldado norteamericano acababa con 1000 japoneses y alemanes.
Mackie, yo retardaría fecha a agosto 1944, Normandía.
Extraño oscurecimiento batalla Kurks, la mayor concentración de material de toda la guerra. dos millones y medio de hombres, 7.000 tanques, más de 30 mil piezas artillería, 3000 aviones.
Siempe pregunto igual ¿qué pasó desde Carlos XII Suecia (ejército más poderoso Europa aquel siglo) perdió frente a rusos para esta rusofobia inexplicable y extraña: en ejécito en alpargatas" ora ejército temible.
Me faltan las matanzas occidentales y sovieticas, aunque en menor grado las occidentales, que suponen una vergüenza para las democracias. NO olvidemos el bombardeo de Dresde. En japón las bombas atómicas, hirosima y nagasaki. supongo que los estadounidenses se sintieron en deuda y por eso callaron las matanzas japonesas, sobre todo durante la ocupación de Pekin, genocidió que sorpredió al propio Hitler. No olvidemos las violaciones en masa, la represión sovietica, la intención de convertirla en una nación de proletarios y agricultores. Y por último la represión soviética a su propia gente, entre ellos los que se habían rendido, considerados traidores. NO es de extrañar la sublevación de varios pueblos, aunque este filón no lo supo aprobechar hitler.
El Ejército ruso estaba hecho un desastre al principio, como consecuencia de las purgas realizadas por Stalin. Sus defensas eran escasas y poco efectivas, pues al parecer fue cierto que hasta el último momento Stalin no creyó que Hitler fuese a atacarle. El Japón no cumplió con su compromiso de aliado para con el Reich, pues en lugar de atacra por la frontera de Manchuria (ello permitió el envío de divisiones siberianas de refresco) garantizó a Stalin que no intervendría. (Stalin devolvió el “favor” a Japón dándole la puñalada por la espalda al declararle la guerra en 1945, cuando ya estaba completamente derrotado). Y, para concluir, si me da tiempo, prometo aportaros, con pelos y señales, la ayuda anglo-norteamericana a la URSS, a ver si fue tan “insignificante” como algunos dicen por ahí.
También es innegable que la Wehrmacht casi literalmente se paseó por Polonia, Francia, Holanda y Bélgica y que neutralizó con la máxima facilidad a Noruega. Y en ese contexto de fuerza y poder hitlerianos le fue presentada una oferta de paz a Inglaterra que fue rechazada por Lord Halifax. (A no olvidar el vuelo de Hess a Escocia -a “título personal”- para tratar de conseguir la paz con Inglaterra: algún día se sabrá la verdad sobre la condena a cadena perpetua de Hess y su muerte en “extrañas” circunstancias). Y en ese marco se desarrolló la denominada “Batalla de Inglaterra”, en la que la Luftwaffe no pudo con la RAF. Sin embargo, Hitler y sus más próximos colaboradores seguían trabajando en lo que era para ellos casi una obsesión: Barbarroja. Mas ocurrió que el socio italiano, Mussolini, se metió en la aventura de Grecia, Tripolitania-Cirenaica y los Balcanes, en donde entró en plan matón y salió como el gallo de Morón. Ese aspecto sí que fue fundamental en el desarrollo de los acontecimientos, pues Hitler hubo de entretener una serie de divisiones en aquel escenario que originaron un retraso de Barbarroja, prevista para marzo-abril del 41 y aplazada por tales motivos hasta casi finales de junio: un tiempo precioso, pues de no haber tenido lugar la “aventura” italiana”, la Wehrmacht habría estado a las puertas de Moscú dos o tres meses antes, esto es en agosto o como muy tarde en septiembre y no el 17 de noviembre como de hecho ocurrió, con el “General Invierno” en pleno apogeo, y sin duda que en ese caso las cosas habrían sido muy diferentes.
Como suele ocurrir, las cosas no son absolutas, y, existiendo diferencias, hay también muchas coincidencias en cuanto a los comentarios. Así, es innegable que el país “aliado” que más esfuerzo bélico hubo de realizar y que con mayor intensidad pagó en su demografía, economía e industria las consecuencias de la guerra fue la URSS: las cifras aportadas al respecto por algunos participantes en este foro son incontrovertibles. También es cierto el hecho que Hitler no quería (porque no le convenía o por lo que fuese) la guerra contra las democracias, y sí por el contrario contra la URSS, su enemiga ancestral, ideológica y racialmente (el origen del comunismo es banquero y judío: eso es también incontrovertible, por muy casual que se quiera decir que es), y así aparece hasta la saciedad en el Mein Kampf (el Lebensraum) y en la práctica totalidad de sus discursos. Además, de una forma u otra, las democracias, el liberalismo, el capitalismo y el parlamentarismo, también por intereses o por lo que fuere, contemporizaban con la URSS (esa era una de las acusaciones nacionalsocialistas), todo lo contrario que el nazismo, que le negaba el pan y la sal. El porqué se llevó a cabo el Pacto Ribbentrop-Molotov puede tener varias interpretaciones. Entre otras, ganar tiempo, tener las manos libres con el Este (el Führer sabía que las democracias no moverían -de facto- un dedo por la independencia polaca y el final de la guerra lo corroboró) para quitarse la “espina” de Dantzig y tener preparada toda la Prusia Oriental para un futuro inmediato de confrontación con la URSS....
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