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Haití clama por el agua potable y teme a las infecciones

Los haitianos duermen a la intemperie otra noche mientras llega la ayuda humanitaria

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Panorámica de las casas derrumbadas en Puerto príncipe. AFP

30.000, 50.000, 100.000 muertos. Las cifras bailan y el terror permanece. Los haitianos que han sobrevivido al terremoto que arrasó ayer su país claman por la llegada de la ayuda internacional, mientras se despiertan después de haber pasado otra noche en la calle.

'Está muriendo demasiada gente. Necesitamos ayuda internacional...no hay servicios de emergencia, no hay comida, no hay teléfono, no hay agua, no hay nada'. Es el grito de ayuda de un joven a los periodistas de la agencia Reuters. El agua, sobre todo, se ha convertido en una prioridad para evitar deshidrataciones y para luchar contra las enfermedades que pueden empezar a aflorar.

Las ONG están encontrando muy complicado llegar a la zona del desastre pese a que el aeropuerto de Puerto Príncipe, la capital, no ha sufrido daños considerables. La cadena BBC informaba este mediodía de que apenas cuatro aviones cargados con ayuda humanitaria habían llegado durante la noche. Procedentes de EEUU y México, los primeros cargamentos ya están allí.

Pilar Palomino, de Cruz Roja,  ha relatado a Público.es sus sensaciones antes de entrar en Haití. 'Estamos preparados para lo que vamos a encontrarnos. No hemos visto las imágenes pero casi mejor', relata. Su objetivo inmediato, junto al de sus compañeros será establecer la logística en la zona y preparar el trabajo para las unidades más grandes que llegarán posteriormente. En la frontera no esperan otra cosa que caos, 'gente entrando, saliendo'.

El desembarco de ayudantes en Haití se producirá a lo largo de todo el día de hoy. Así lo indican las fotografías de las agencias de información, que desde Londres hasta Japón, pasando por Holanda, retrataban los aviones cargados de esperanza. 

La otra prioridad es retirar los escombros para seguir localizando posibles supervivientes y apartar los cadáveres. Los ciudadanos ocultos bajo el cemento de sus casas son muchos. Y aveces se producen milagros como el que presenció el reportero de la CNN destacado en Haití. Tras cinco horas de desescombro, una niña era rescatada con vida de los amasijos a los que se había reducido su casa.

La calle se ha convertido en el único refugio para millones de haitianos. Así lo narraba Richard Morse, un músico haitiano a través de Twitter: 'Dormimos en la calle bajo las estrellas. Puerto Príncipe está en calma. El sufrimiento es silencioso'; 'La gente se empieza a despertar. Oigo voces en la distancia, algunas son lamentos, otras gemidos'; 'Sin casas, sin trabajos, muerte. No tenemos dónde ir. La gente está atrapada en los escombros. Descomposición. Necesitamos morgues, generadores, comida, ayuda'.

Desde ayer, los haitianos deambulan errantes por las calles en busca de sus seres queridos o de algo para comer.

El miedo a las réplicas también otorga seguridad a las avenidas. Los hospitales se encuentran colapsados, según las autoridades y los organismos de ayuda internacional.

El temblor y los edificios en ruinas han dejado paso al polvo. Kristie van de Wetering, cooperante de Oxfam en Haití, describe la situación como 'muy caótica'. 'Hay una capa de polvo que cubre toda la capital y podemos oir a la gente pidiendo ayuda desde todos los rincones. Se están produciendo réplicas y la gente está muy nerviosa'.

Las instalaciones de Médicos sin Fronteras (MSF) quedaron dañadas y la Cruz Roja Haitiana está desbordada. 'Hay demasiadas personas que necesitan ayuda y carecemos de material y de perros expertos en la búsqueda de desaparecidos', lamentó su portavoz.

Aunque todavía no hay cifras oficiales de fallecidos, heridos y desaparecidos, se va vislumbrando la magnitud de la catástrofe. El propio secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo ayer que 'de los nueve millones de habitantes de Haití, es seguro que un tercio se ha visto afectado por el desastre' causado por el terremoto.

El presidente, René Préval, pidió ayuda de manera urgente y restó importancia a su situación personal. 'No sé donde voy a dormir esta noche. Pero eso no es un problema. He oído que pueden ser 50.000. Otros dicen que cientos de miles. La verdad es que no lo sé. Es todavía demasiado pronto para saberlo'.

El presidente aseguró que la primera necesidad del país es limpiar las calles de cadáveres y atender a los heridos. 'No podemos llevar a los heridos a los hospitales, están llenos'.

Mientras, el primer ministro del país, Jean Max Bellerive, calculaba en la CNN que podría haber 'más de cien mil fallecidos'. 'La población ha reaccionado con madurez. La gente está tratando de ayudarse unos a otros, tratando de organizarse', dijo Bellerive en la entrevista.

El secretario general, Ban Ki-moon, ha confirmado que ya son 36 los trabajadores de la ONU fallecidos y que más de un centenar están desaparecidos. También ha afirmado que la comunidad internacional y Naciones Unidas afrontan su mayor catástrofe humanitaria con el terremoto.

La organización ha comenzado a evacuar a su personal que resultó herido durante el terremoto ocurrido en Haití hacia hospitales de Guadalupe, República Dominicana y Estados Unidos, indicó hoy su portavoz, aunque no precisó la cifra de afectados. Naciones Unidas, además, ha instalado un hospital de campaña en el aeropuerto de Puerto Príncipe, en donde está tratando también a su personal, indicó el portavoz del organismo Martin Nesirky.

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