ANALISIS-"Pandemia silenciosa" obligaría a rever valor fármacos
Por Kate Kelland
Una "pandemia silenciosa" está acechando a los países empobrecidos y forzará a las compañías farmacéuticas a adoptar un enfoque más amplio para fijar el precio de algunas de sus medicamentos más lucrativos.
Los fármacos para tratar condiciones que en el pasado eran sólo dominantes en los países más ricos -como la diabetes, la enfermedad cardíaca y el cáncer- son cada vez más buscados en las naciones empobrecidas de Asia y Africa, cuyas poblaciones ahora viven por más tiempo.
Sin embargo, el precio de muchas de estas medicinas y ciertas características que las hacen inapropiadas para los mercados emergentes son importantes barreras para su acceso.
Pero a menos que se superen estos obstáculos, los expertos creen que las enfermedades crónicas podrían saturar los sistemas de salud de los países en desarrollo y provocar varios millones de muertes.
Por otra parte, las expectativas de compañías como GlaxoSmithKline, Pfizer y Sanofi-Aventis de abastecer a vastos nuevos mercados en economías emergentes podrían verse arruinadas.
Hacer un descuento de precios para los países más pobres, una medida que ya fue tomada por algunos grandes laboratorios, es un comienzo.
Pero los ejecutivos de las compañías farmacéuticas también serán presionados para sumarse a fondos comunes de patentes para promover una baja en los precios de los medicamentos mediante el aumento del número de productores y podrían verse obligados a permitir el ingreso de genéricos a la competencia.
"Hasta ahora, las compañías han podido separar los fármacos que se necesitan en los países en desarrollo de los que conforman su mercado en los países ricos", dijo a Reuters en una entrevista Tido von Schoen-Angerer, director de la campaña de Médicos Sin Fronteras para el acceso a medicinas básicas.
"Pero la línea que antes dividía las enfermedades infecciosas como las que más afectaban a los pobres y las enfermedades crónicas como las más presentes en los (países) ricos ahora está cambiando, y eso demandará un cambio de estrategia", agregó.
CAMBIO EN LA DISTRIBUCION DE LAS ENFERMEDADES
Las proyecciones globales sobre salud dejan pocas dudas de que las enfermedades crónicas están superando rápidamente a las infecciosas -como la malaria, el sida y la tuberculosis (TB)- como las principales causas de muerte en el mundo.
Este giro fue destacado en un reporte reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que dijo que las poblaciones están envejecimiento debido en parte al éxito en la lucha contra enfermedades infecciosas y a un cambio de hábitos en la alimentación y el consumo de alcohol y tabaco.
Esto, aseveró la OMS, está creando una "doble carga" para las naciones pobres, donde las dolencias crónicas se están sumando a las infecciosas.
El informe de riesgos globales del Foro Económico Mundial del 2010, publicado antes de su reunión anual en Davos la próxima semana, caracterizó el cambio como una "pandemia silenciosa".
El reporte afirmó que si bien las muertes por enfermedades infecciosas, las complicaciones de embarazos y la desnutrición van a caer un 3 por ciento en la próxima década, las muertes por enfermedades crónicas aumentarán un 71 por ciento.
Los casos de diabetes, enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular (ACV), para los cuales el aumento de peso es un gran factor de riesgo, previsiblemente aumentarán rápidamente a medida que la epidemia de obesidad se adentre en el mundo en desarrollo.
El experto de la OMS Colin Mathers considera que el cambio en la distribución de las enfermedades es el precio que hay que pagar por el éxito en la lucha contra grandes condiciones que provocan millones de muertes, como el sida y la malaria.
"Como la gente vive más, vive hasta edades en las cuales las enfermedades crónicas son un problema creciente", explicó Mathers.
Algunos laboratorios ya están tomando medidas para bajar los precios para los más pobres, con la esperanza de obtener acceso a los florecientes mercados emergentes y compensar el débil crecimiento en países como Estados Unidos, Japón y algunas naciones de Europa.
Sanofi, por ejemplo, indica que fármacos como Lantus, usado para tratar la diabetes, y Taxotere, para el cáncer, valdrán casi la mitad del precio en algunas naciones del sudeste asiático como Indonesia y Filipinas.
Glaxo, Sanofi y otros laboratorios, incluido Pfizer, también planean vender sus propios genéricos para quedarse con el negocio en los mercados emergentes a través de la comercialización de versiones más baratas de los medicamentos que están a punto de perder sus patentes.



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