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Aznar insulta a quienes le recriminan la guerra de Irak

Dedica un gesto obceno a un grupo de universitarios de Oviedo que lo tachan de 'fascista, terrorista y asesino'

MARÍA JESÚS GÜEMES

A quien presume de seriedad, le traicionaron ayer los nervios. José María Aznar perdió por completo los papeles. El ex presidente del Gobierno hizo una peineta a un grupo de jóvenes que le increpaba al grito de 'terrorista y asesino'.

Aznar fue a impartir una conferencia en la Facultad de Económicas de la Universidad de Oviedo, invitado por Nuevas Generaciones del PP en Asturias. Durante su intervención, el presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) arremetió contra José Luis Rodríguez Zapatero. Dijo que un 'pirómano' como él 'no podía ser el jefe de los bomberos y España necesita un gran equipo de bomberos'. A su juicio, al jefe del Ejecutivo le faltan 'convicciones y autoridad moral'.

Sus colaboradores lo defienden: 'Su reacción es humana'

Pero todo su discurso quedó eclipsado por un solo gesto. El de su dedo corazón en alto, un claro ejemplo de mala educación. Esa fue su respuesta a los abucheos y descalificaciones que había recibido desde su llegada al acto.

Al presidente de honor del PP le esperaban unos 30 jóvenes de la asamblea universitaria con una pancarta de recibimiento en la que se podía leer 'Aznar, criminal de guerra', informa Nidia Fernández. Los manifestantes llevaban un buen repertorio de lemas preparados: 'Fuera los fascistas de la universidad'; 'Aznar, al talego como Vera y Barrionuevo'; 'No a la guerra'.

El PP de Asturias pide que se detenga a los autores de la protesta

Era la antesala de la batalla campal que se iba a desarrollar. Para no tener que enfrentarse a ellos, Aznar entró por la puerta de atrás. Una vez dentro del aula magna creyó que ya no escucharía los reproches de los que no olvidan, entre otras cosas, que España participara en la guerra de Irak o lo sucedido el 11-M.

Pero no fue así. Sólo pasaron diez minutos desde que empezó a hablar cuando una pareja que se encontraba entre el público le tildó de 'fascista', provocando una airada reacción del resto de asistentes. Les llamaron 'rojos' y algunos incluso aprovecharon para exclamar 'Arriba España'.

La pareja fue desalojada de la sala por miembros de la empresa de seguridad de la universidad. Pero a los 20 minutos volvió a repetirse el mismo episodio. También se les echó de inmediato. Esto ocurrió hasta cinco veces durante los 50 minutos en los que estuvo hablando el ex presidente. Cada interrupción un nuevo insulto: '¡Cabrón!', '¡mentiroso!'. Y Aznar se contuvo. En silencio. Guardando las formas. Hasta la salida. Entonces, la tensión acumulada dejó paso a una despedida bastante grosera.

El presidente de FAES dice que a Zapatero le falta 'autoridad moral'

Los conservadores asturianos se mostraron completamente avergonzados por lo ocurrido en el campus. Tanto que el alcalde del PP de Oviedo, Gabino de Lorenzo, emplazó a la Delegación del Gobierno a detener a los autores. El PP asturiano se movilizó. Su líder, Ovidio Sánchez, condenó, a través de un comunicado, los hechos como 'absolutamente reprobables'.

El propio Aznar se detuvo a realizar un análisis: 'Hay algunos que parecen empeñados en demostrar que no pueden vivir sin mí'.

Después del enfrentamiento parlamentario de Rajoy y Zapatero en el Congreso, Aznar se había dedicado a resaltar que veía el 'consenso inútil'. 'Estos señores que están dirigiendo España se han fundido el país y no tienen legitimidad para decir al resto que vayan a recoger los escombros', fue el mensaje que lanzó al auditorio.

En su opinión, se han cometido tres errores: parar el proceso de reformas de 1996, negar la existencia de una crisis y adoptar medidas contrarias a las que se precisan para recuperar la competitividad perdida, sin la que no se puede generar empleo.

 

Fuentes cercanas a Aznar explicaban ayer que la situación se había descontrolado por completo y se quejaban de que unas pocas personas hubiesen logrado empañar 'la ovación, los aplausos y las muestras de cariño' de los más de 500 asistentes que le coreaban '¡Presidente, presidente!'. Además, denunciaron que los disturbios estuviesen 'perfectamente organizados, sincronizados y que fueran antisistemas' .

Los colaboradores del presidente de FAES destacaron que no es la primera vez que Aznar se enfrenta a este tipo de altercados y que él era consciente de que al acudir a una universidad pública podían repetirse. Y defendían su reacción: 'Le estaban llamando terrorista, cuando la semana pasada estuvo en el congreso de víctimas'. Reconocían que la imagen podía ser 'desacertada'. Pero, insistían, cuando se llega 'a un nivel de acoso insoportable se estalla'. 'Es humano', le excusaban.

Ante la polémica suscitada, el PP se postuló a favor de su ex líder. El responsable de comunicación, Esteban González Pons, afirmó que el incidente había sido consecuencia de la 'crispación y discordia' que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha sembrado 'durante todos estos años' de mandato.

Pons tachó de 'episodio lamentable de insultos' lo sucedido y afirmó que Aznar es el presidente del Gobierno 'que más prosperidad ha dado a España y el que más puestos de trabajo ha creado'. Por eso mismo, le puso como ejemplo de la persona a la que se debería 'escuchar más' para poder salir de la crisis económica'.

El diputado conservador censuró que algunos se 'empeñen' en hacer lo contrario. 'Por algo será, porque cada vez que Aznar habla, Zapatero queda un poquito más en evidencia', sentenció Pons.

La mayor muestra de apoyo a Aznar provino de la alcaldesa de Lizarza (Guipúzcoa) del PP, Regina Otaola, quien definió a los protestantes como 'cuatro anormales' que con su actitud demostraban que eran 'unos dictadores'.

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