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Gobierno y PP acuerdan congelar la subida de la luz

Rajoy busca ahora el abrazo con el Ejecutivo para romper la imagen de que se opone a todas las reformas

A. M. VÉLEZ / GONZALO LÓPEZ ALBA / YOLANDA GONZÁLEZ

Apenas unas horas después de que José Luis Rodríguez Zapatero lograra consolidar el miércoles en el Congreso la imagen de que Mariano Rajoy está instalado en el 'no a todo', el PP reaccionó buscando 'el abrazo al Gobierno' con la oferta de restablecer la negociación de un pacto de Estado sobre la política energética a largo plazo, que estaba bloqueada desde septiembre del año pasado y que en el Ministerio de Industria ya se había dado por inviable. La primera consecuencia del acercamiento, que cogió por sorpresa a las empresas del sector, es que el recibo de la luz no subirá en julio como estaba previsto.

El PP puso como requisito previo la congelación tarifaria, mérito que inmediatamente se arrogó Mariano Rajoy, al recordar que así se lo había reclamado la semana pasada al presidente del Gobierno. Todo apuntaba a un alza de entre el 6% y el 7% para los hogares, que se habría unido al efecto de la subida del IVA que entra en vigor el 1 de julio, según fuentes del sector.

El anuncio contra todo pronóstico de la búsqueda de un pacto energético, que ayer escenificaron en una comparecencia conjunta el ministro de Industria, Miguel Sebastián, y el portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, es el resultado de una conversación celebrada por ambos el miércoles en dependencias del Congreso, tras el debate parlamentario que volvió a enfrentar a sus dos jefes de filas.

Desde el PP se reconoció que el miércoles se dio el 'empujón definitivo', pero atribuyeron el desbloqueo de esta negociación al fruto de las reuniones que venían manteniendo desde hace meses Sebastián y Montoro. El titular de Industria consultó la decisión con Zapatero, que dio su visto bueno a pesar de que en la Moncloa se sospecha que Rajoy sólo busca con este cambio de actitud romper su imagen negacionista y del poco crédito que Montoro tiene ante los socialistas como un negociador solvente. Zapatero se mostró ayer 'satisfecho' por el 'primer paso' alcanzado, aunque advirtió de que para llegar a un verdadero pacto todas las partes deberán 'ceder algo'.

La posibilidad de que la negociación de un pacto energético abra la puerta a otras conversaciones similares fue puesta en cuarentena por Rajoy. 'Se han hecho muchos disparates que nos han llevado a la situación en la que estamos, y si el PP hubiera sido cómplice de estos disparates habríamos hecho un pésimo servicio a la nación, algo que yo no estoy dispuesto a hacer', dijo durante uno de los recesos del foro económico que ayer celebró su partido en un hotel de Madrid. No obstante, el líder de la oposición apuntó que en educación, a pesar de haberse roto la negociación, 'si el Gobierno hace cosas sensatas y razonables que sirvan para mejorar la situación, el PP lo va a apoyar'.

En el marco de estos planteamientos generales del PP, su portavoz económico aceptó comparecer ayer con Sebastián en la sede del Ministerio de Industria para anunciar, en palabras del ministro, un 'principio de acuerdo de Pacto de Estado' que aborde 'una reforma estructural' del sistema energético, que incluirá una 'revisión en profundidad' de los ingresos y costes del sistema eléctrico. Montoro justificó su cambio de postura en unas 'circunstancias económicas cada vez más difíciles'. 'Tenemos que buscar una solución entre todos para salir de la crisis cuanto antes', añadió. Y también aludió a la necesidad de 'transmitir confianza a los inversores, dentro y fuera de España'.

Tanto Sebastián como Montoro evitaron poner fecha al cierre del acuerdo, que por parte de Industria pilotarán el ministro, su secretario de Energía, Pedro Marín, y el director general de Industria, Antonio Hernández. Por parte del PP, los negociadores serán Montoro y sus portavoces de Industria en el Congreso y el Senado, Antonio Erias y José Ignacio Palacios, respectivamente.

Sebastián hizo un llamamiento al resto de partidos para que se sumen a las conversaciones y dijo haber recibido ayer una 'respuesta positiva' de CiU.

El ministro de Industria tiene previsto mantener una reunión multilateral con los representantes de todos los grupos parlamentarios en los primeros días de julio, probablemente el día 7.

Las formaciones nacionalistas y las minorías de izquierdas valoraron positivamente la congelación de la subida de las tarifas eléctricas, pero acogieron con recelo el acercamiento entre el Gobierno y el PP.

El posible pacto, una demanda de numerosos sectores (desde la patronal CEOE hasta su homónima para las eléctricas, Unesa, pasando por los sindicatos) llega en un momento clave para el sistema eléctrico. El ministro aseguró que no habrá 'líneas rojas' en la negociación, idea que reiteró cuando se le preguntó si entre los posibles aspectos sujetos a revisión está la decisión de cerrar la central nuclear de Garoña (Burgos), prevista para 2013 y a la que el PP se ha opuesto.

Además de la subida de la luz (inoportuna para muchos sectores) ahora cancelada (o aplazada, porque en octubre, en principio, podrían revisarse las tarifas), Industria negociaba en las últimas semanas un drástico recorte a las multimillonarias subvenciones a las energías renovables, que contribuyen a incrementar el déficit de tarifa (desfase entre los costes que se reconocen a las eléctricas y los ingresos que reciben), una gigantesca deuda que se acumula desde el año 2000 y que, con la decisión de congelar la tarifa, crecerá todavía más.

Otro de los asuntos pendientes es el plan de ayudas al carbón nacional, que actualmente estudia la Comisión Europea y que, si finalmente se aprueba, también supondrá un importante sobrecoste para el sistema eléctrico.

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