Perspectivas. Fermín Bouza

La desafección política de la ciudadanía

La relación de la ciudadanía con sus gobiernos es muy compleja y difícil de establecer con cierta precisión

25/02/2011 13:13 Actualizado: 25/02/2011 14:02

7 Comentarios

 

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La relación de la ciudadanía con sus gobiernos es muy compleja y difícil de establecer con cierta precisión. Cuando creemos que un gobierno está electoralmente perdido, los ciudadanos le devuelven su confianza. Cuando creemos en la fidelidad de cierto tipo de voto, los ciudadanos pueden también desmentirlo en cualquier momento. Las encuestas son un reflejo, generalmente bueno, de la situación al día o días de su realización, pero su capacidad de adivinar el futuro es menor: no fueron hechas para eso. La opinión pública se rige por un principio de realimentación que la mantiene, a su manera, informada de los cambios en el mundo externo e induce cambios en esa opinión. En el campo de la opinión política ese es un fenómeno aún más fuerte.

No siempre los ciudadanos aman a sus déspotas -lo estamos viendo en los países del sur, árabes o no- o, eventualmente, a sus líderes democráticos del Gobierno o de la oposición. Lo estamos viendo en las valoraciones que se dan en las encuestas a los líderes (la crisis es un factor explicativo de esto, en parte: poco más de tres puntos sobre diez tienen Zapatero y Rajoy) tanto en España como en otros lugares. También lo vemos en el incremento de indecisos, no votantes y otras variedades de la no-política en las mismas encuestas (aumentaron más de 12 puntos de porcentaje en las encuestas desde abril de 2008 hasta octubre de 2010, aunque en enero ese porcentaje se redujo de nuevo). Y lo vemos en los barómetros del CIS, de acceso público, en la llamada pregunta de agenda (en su versión agenda pública, pues hay otra en versión agenda personal o privada), cuyo gráfico acompaña este artículo, en el que pueden ver acontecimientos significativos coincidiendo con los picos de evolución de la desafección política.

Quizá sobran comentarios al respecto en cada uno de esos picos estadísticos: son estaciones del vía crucis mediático-político al que estuvo y está eventualmente sometida la ciudadanía en España, un vía crucis en absoluto santo y cuyo principal protagonista, en mi criterio, es el Partido Popular y sus posiciones excesivas sobre muchos temas, tanto se trate del 11-M y su pintoresca teoría de la conspiración inducida desde sus medios afines (a la que no ha sido ajeno Rajoy), como de los contactos peculiares con ETA (Mayor Oreja) o tantas otras cosas. Son cuestiones que ponen en ebullición a sus votantes y que despiertan a los votantes adversos (aunque con la crisis esto es más dudoso), lo que resulta en general un pésimo negocio para el PP, que es el encargado de hecho de alertar al electorado de los demás partidos, en particular al del Gobierno, que a veces corre a ayudar al PSOE cuando en circunstancias más normales o con un nivel menor de griterío se quedaría en casa (2000).

La posición excesiva del PP es mal negocio, pues despierta a los votantes adversos

La baja participación electoral en las elecciones de 2000 (68,7% fue el porcentaje de voto emitido sobre el censo) no va precedida de algún nivel significativo de desafección política medido, como aquí lo hago, por el tema "Clase política, partidos políticos" (críticas genéricas, no concretas, a esos dos entes). El dato de un año antes (en marzo de 1999 fue un 6,3%) es bajo, y no contamos con otro, pero nadie recuerda una especial desafección ni se puede detectar a través de otros indicadores. Es decir: una baja desafección no conduce necesariamente a una alta abstención, y en este el de las elecciones de 2000 es exactamente lo contrario: baja desafección, baja participación. Antes, las elecciones de 1996 van precedidas de altos porcentajes de desafección (15,8% es la media de febrero de 1995 a febrero de 1996) y, sin embargo, la participación en voto emitido sobre censo es alta: 77,38%. Es decir: alta desafección, alta participación.

Si sólo tuviésemos en cuenta esos datos, podríamos concluir que la alta desafección favorece la participación, pero en 2004 y en 2008 se da una participación normal, suficiente, y la desafección no es muy alta en ese momento. Resumiendo: no hay datos decisivos (tampoco con estadísticas complejas) que puedan vincular fehacientemente la desafección política así medida por la conducta verbal explícita del ciudadano (es una medida sencilla, del tipo más deseable para estas cosas) con la participación o no participación electoral.

  • Baron de Asturiania
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    -1 i Baron de Asturiania 25-02-2011 14:03

    Comparto el artículo y hago una pregunta ¿A mayor desafección menor venta de prensa escrita?. A pensar............. y dense cuenta que se están autodestruyendo, por consentidores.

  • Apañero
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    -1 i Apañero 25-02-2011 15:30

    AQUI SE ROBAN 10.000 MILLONES DE CAJA CASTILLA LA MANCHA Y NO PASA NADA

    LOS CIUDADANOS ESTAMOS SOLO PARA PAGAR LOS DESFALCOS DE LA CLASE POLITICA

  • Antoni Cistero
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    0 i Antoni Cistero 25-02-2011 16:09

    Interesante artículo, si fuera el principio de un análisis más concreto.

    Una de las causas de la desafección es la práctica coincidencia de gobiernos (a todos los niveles) y aparatos de los partidos. La lucha partidista (con su proceder barriobajero) se traslada a la gestión gubernamental.

  • Vicente de la Calle
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    1 i Vicente de la Calle 25-02-2011 20:38

    Apalerdo, ese es un comentario de izquierdas. Eres tan radical, que te pasas de lado y ni te enteras.

  • eulen
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    1 i eulen 26-02-2011 00:30

    El problema principal que tenemos en este (y en otros muchos países), es la desvinculación de la política por parte de la ciudadanía. Entendiendo por esto, la exclusiva participación en elecciones, desentendiendose después de la gestión de la cosa pública. Y la "incultura" política en general. Cosa que han venido favoreciendo, e implementando, los dos Grandes Partidos, que se alternan en el poder (les viene al parecer muy bien que sea así). Solo así se puede entender, que en momentos como los que estamos viviendo: de crisis económica profunda, recortes de derechos, corrupciones varias (caso Gürtel, etc). La gente "pase olímpicamente", y como mucho, se limiten a decir aquello de: "que todos los políticos son iguales", y a hacer política de taberna, apostillando después: "que no me esperen para votarles"... Como si eso les impotase algo a los dos grandes partidos, ellos seguirán alternandose en el poder, les votemos o no... Pasa por ejemplo en USA, y en eso, como en otras muchas cosas, cada vez nos vamos pareciendo más. Pues no, señores y señoras a estos (los grandes partidos gobernantes) hay que derrotarlos en la urnas, o en la calle (como están haciendo en otros lugares: Islandia). Para intentar que de verdad cambién las cosas. Si no, iremos de mal en peor, hasta que todo se vuelva a "regular" por si solo (teoría Liberal), y mientras nos llegue la siguiente Crisis, y Burbuja de turno.

  • Carlos Galeón
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    0 i Carlos Galeón 26-02-2011 10:59

    Empecemos por decir que cuando una pregunta no tiene respuesta, es porque la pregunta está mal hecha. Con las encuestas ocurre lo mismo; cuando de una serie de encuestas no se es capaz de llegar a una conclusión, o bien no perseguían tal fin, o por el contrario las encuestas estaban mal elaboradas.

    La desafección del ciudadano y la relación o no. con la participación en las votaciones depende de pende de una serie de variantes:

    a) La desafección es hacia toda la clase política en general porque el ciudadano está harto de que continuamente se hable en la prensa de corrupción, los partidos no se pongan de acuerdo para establecer una política en común, estén siempre a la greña, etc.BAJA PARTICIPACIÓN.

    b) La desafección es hacia el partido que nos gobierna, bien porque está quemado, no ha acertado en sus medidas políticas, sociales, o económicas, no ha cumplido con las perspectivas que había levantado entre los votantes, o se ha hecho una campaña de desprestigio contra él. ALTA PARTICIPACIÓN

    c) La desafección es hacia el otro partido de la oposición - de los dos que nos gobiernan en alternancia -, porque el que está gobernando lo hace satisfactoriamente, porque la oposición no lo sabe hacer, no da alternativas, etc. BAJA PARTICIPACIÓN

    De acuerdo con esto, y así lo espero, para las próximas elecciones habrá unos índices muy altos de abstención, y tanto me gustaría que fuesen altos, que las desligitimasen, para poder mandarlos a todos a hacer puñetas y renovar esta castra política que estamos padeciendo, inepta, corrupta, y servidora de los intereses del mercado. ¡Estamos hartos de todos ellos!

  • Carlos Galeón
    #7 Vota Vota

    0 i Carlos Galeón 26-02-2011 11:16

    Errata: quería decir casta política.

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