Una generación de extraños
Creo que la de Michel Serres es la mejor mente filosófica que existe en Francia hoy en día. Y como cualquier buen filósofo, Serres es capaz de reflexionar sobre los asuntos actuales tan bien como sobre los sucesos históricos. Desvergonzadamente, voy a basar esta columna en el ensayo espléndido que Serres escribió el mes pasado para Le Monde, en el que nos recuerda asuntos que conciernen a la juventud actual: los hijos de mis lectores jóvenes y los nietos de nosotros, los viejos.
Para empezar, la mayoría de estos niños o nietos nunca ha visto un cerdo, una vaca o un pollo. Una observación que me recuerda una encuesta realizada hace aproximadamente 30 años en Estados Unidos. Reveló que la mayoría de los niños en Nueva York creían que la leche, que ellos veían que se vendía en recipientes en el supermercado, era un producto hecho por el hombre, como la Coca-Cola. Los seres humanos modernos ya no están acostumbrados a vivir en la naturaleza; sólo conocen la ciudad. También me gustaría señalar que, al salir de vacaciones, la mayoría de ellos se aloja en lo que el antropólogo Marc Augé ha definido como "no lugares": espacios de circulación, consumo y comunicación homogenizados. Las villas de los hoteles de lujo o resorts son notablemente similares a, digamos, el aeropuerto de Singapur, cada una de ellas dotada de una naturaleza perfectamente ordenada y limpia, arcadiana, totalmente artificial. Estamos en medio de una de las mayores revoluciones antropológicas desde la Era Neolítica. Los niños de hoy viven en un mundo sobrepoblado, con una expectativa de vida cercana a los 80 años. Y, dada la creciente longevidad de las generaciones de sus padres y abuelos, tienen menos probabilidades de recibir sus herencias antes de que estén al borde de la vejez.
Una persona nacida en Europa durante los 60 últimos años no ha conocido la guerra. Y, habiéndose beneficiado de los progresos de la medicina, no ha sufrido tanto como sus antepasados. La generación de sus padres tuvo hijos a mayor edad de lo que era usual en la generación de sus abuelos, y es muy posible que sus padres estén divorciados. En la escuela, estudió al lado de niños de otros colores, religiones y costumbres; esto lleva a Serres a preguntarse cuánto tiempo más los escolares en Francia cantarán La Marsellesa, que contiene una referencia a la "sangre impura" de los extranjeros. ¿Qué obras literarias puede todavía disfrutar y con cuáles establecer una conexión, dado que nunca ha conocido la vida rústica, la vendimia de uvas, las invasiones militares, los monumentos a los caídos, los estandartes perforados por balas enemigas o la urgencia vital de la moralidad?
Su pensamiento ha sido formado por medios de comunicación que reducen la permanencia de un suceso a una breve frase e imágenes fugaces, fieles a la sabiduría convencional de los lapsos de atención de
siete segundos y las respuestas de los programas de concurso con respuestas que se deben dar en quince segundos. Y esos medios de comunicación le muestran cosas que no vería en su vida cotidiana: cadáveres ensangrentados, ruinas, devastación. "Al llegar a los 12 años de edad, los adultos ya han forzado (a los niños) a ser testigos de 20.000 asesinatos", escribe Serres.
Los niños actuales son criados con anuncios llenos de abreviaciones y palabras extranjeras que les hacen perder contacto con su lengua madre. La escuela ya no es un lugar de aprendizaje y, acostumbrados a los ordenadores, esos niños viven una buena parte de su existencia en el mundo virtual. Al escribir en el teclado usan sus dedos índice o pulgar en lugar de toda la mano (y, lo que es más, están totalmente consumidos por el afán de desarrollar varias tareas al mismo tiempo). Se sientan, hipnotizados por Facebook y Wikipedia, que, según Ferres, "no excitan las mismas neuronas o las mismas zonas de la corteza (cerebral)" que si estuvieran leyendo un libro. Los seres humanos antes vivían en un mundo percibible, tangible. Esta generación existe en un espacio virtual que no establece distinción entre cercanía y distancia.
No escribiré de las reflexiones de Serres acerca de cómo manejar los nuevos requerimientos de educación. Pero su observación general del tema abarca un periodo de perturbación total no menos pivotal que las eras que llevaron a la invención de la escritura y, siglos después, de la prensa. El problema es que la tecnología moderna cambia a una velocidad inaudita, escribe Serres, y "al mismo tiempo el cuerpo es transfigurado, el nacimiento y la muerte cambian, como lo hacen el sufrimiento y la sanación, las vocaciones, el espacio, el medio ambiente, y el estar en el mundo". ¿Por qué no estuvimos preparados para esta transformación? Serres llega a la conclusión de que quizá parte de la culpa debe atribuirse a los filósofos, quienes, por la naturaleza de su profesión, deberían prever cambios en el conocimiento y la práctica. Y no han hecho suficiente en este sentido porque, "dado que están involucrados en la política día tras día, no sintieron la aproximación de la contemporaneidad''.
No sé si Serres está completamente acertado, pero ciertamente no está totalmente equivocado.
17 Comentarios
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excelente repaso de la realidad.....
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"Serres llega a la conclusión de que quizá parte de la culpa debe atribuirse a los filósofos, quienes, por la naturaleza de su profesión, deberían prever cambios en el conocimiento y la práctica". Estamos de broma o qué!!
Gran parte de la filosofía continental del siglo XX negaría toda posibilidad de preveer (de forma segura, y por tanto, fiable) el futuro, ya sea del conocimiento como de la práctica. No es tarea de los filósofos preveer ese cambio sino ofrecer las claves interpretativas del presente (para luego, hacer una crítica y sugerir diferentes vías de solución de las cuestiones venideras). Esas claves interpretativas sí se han ofrecido (léase es marxismo, la teoría crítica, el estructuralismo, el existencialismo, el cientifismo, el liberalismo, y un largo etc. de "istmos"). Lo mismo cabe decir de la práxis (ya sea política, social, individual, moral...etc.).
La cuestión es que gran parte de la filosofía continental entiende al hombre como un ser abierto, indeterminado, impredecible...por eso no creo que el interés principal de la Filosofía sea predecir el conocimiento y la acción humana.
Quien toma las decisiones estratégicas para afrontar los cambios que puedan producirse (tanto en el conocimiento como en la práctica) en un futuro son los políticos como representantes de la ciudadanía...y éstos, por supuesto, no leen filosofía.
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Buf, impresionante, bien explicado, cuando leo estas cosas me doy cuenta de lo bobo que soy
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imagino que tiempo ha alguien se puso a hacer cálculos y constató horrorizado la poca eficiencia consumista del actual por entonces ser humano. se desaprovechaban inaceptablemente muchos miles de horas de existencia "vacía" (con un coste vital asociado prácticamente nulo) por cada persona. afortunadamente eso se ha corregido y hoy un ser humano comienza a facturar en muchas ocasiones incluso antes de su concepción (el materialismo no se ata a disquisiciones filosóficas, listo él). hoy en nuestra sociedad prima la sofisticación en lugar de la educación, se producen personas sofisticadas más antes y mejor que personas educadas. el negocio funciona, todos contentos. y además los niños son mucho más felices (con tantas cosas, quién podría no serlo?).
supongo que les debía chirriar enormemente aquello de "cuando seas padre comerás huevos".
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Ciertamente, maestro, Serres no está totalmente equivocado. Yo diría mas: está casi totalmente acertado. Las nuevas tecnologías están siendo un cambio mas que sustancial para la percepción del mundo como lo fueron en su momento la rueda , la imprenta o la automoción, y los filósofos tampoco pudieron preveerlo!
Entonces no habria que rasgarse las vestiduras, sino aprender a utilizar lo que hay, evolucionar, adaptarse. A fin de cuentas, un ordenador no es mas que una herramienta compleja puesta a nuestra disposición, que ,en sí misma, no crea problemas Eticos, solo, y en el peor de los casos, perceptivos.
Yo, si estuviera en mi mano, animaria a Michel Serres a luchar con su cerebro y su teclado contra este peligroso monstruo que es el capitalismo, que nos ha colocado en tal clase de ruina, que está involuccionando a la humanidad al siglo dieciocho. Dentro de poco no sabremos, en el sentido mas extricto, lo que es un pollo. Esta crisis tampoco la supieron prever los filósofos pero, nunca mas que ahora, son necesarios.
Un saludo cordial.
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#2 creo que vacía de contenido y de fundamento la Filosofía. tal vez sea ese el problema. aceptamos que vivimos sin guía, sin rumbo, sin objeto? para nada de acuerdo. la Filosofía debería ser el espacio de reflexión sobre el planteamiento vital del ser humano en este Cosmos en que habita. la Filosofía busca obtener una visión lo más real y pragmática posible de la realidad para así aportar las mejores, más realistas y prágmaticas soluciones (no hablamos de películas, para eso están las religiones, sírvase usted mismo).
la situación actual se previó hace tiempo, se advirtió sobre ello y se alertó sobre sus consecuencias. otra cosa es ni el tato haga el mínimo caso, cosas de lobbies. ahora va a ser culpa de la Filosofía, tendría que poner anuncios en la tele o patrocinar a algún deportista famoso? Umberto Eco, un filósofo, sobre qué escribe, sobre Raticulín? a quién se le ocurre poner coto a la Filosofía? no preveeea tanto
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A mi no me parece grave escribir en el teclado con dos dedos ni consultar la Wikipedia. Que el espíritu de la filosofía me perdone.
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Yo creo que si no aprovechamos lo que tenemos perdemos la oportunidad de crecer, porque todo lo que hoy dispone un niño lo habilita a ser mas informado y tiene herramientas como seguir informándose e informar ,claro eso a los filósofos los aterra porque nadie les da la pelota que ellos precisan para seguir currando ,si apretamos un botón y nos enteramos que ellos los filósofos tocan de oído, porque hay otros filósofos que opinan lo contrario y otros opinan ni lo uno ni lo otro por eso están equivocados y cada uno tiene la oportunidad de creer lo que le da en gana ,hasta que los reyes magos no son los padres
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Bobadas apocalípticas que no hacen sino descubrir el desfase vital de unos señores filósofos que además de ser mayores se están mostrando muy viejos. Esto no es sino un ejercicio de orientalización de los jóvenes y de las nuevas tecnologías que enajenan a los viejos (que no a los mayores) por falta de costumbre. Estas denuncias de nuevas tecnologías las hemos escuchado desde siempre, no sólo con la introducción de teléfonos, radios o televisores, sino incluso con la escritura--y sí señor, la lectura misma--desde nada menos que Platón, que desconfiaba de la palabra escrita frente al diálogo presencial. Es una mentira que la lectura de los libros sea incompatible con el uso de las herramientas digitales, y no me refiero sólo a los libros electrónicos. Se lee más y mejor que nunca, y sobre todo entre los jóvenes. Los jóvenes que teclean en lugar de leer no iban a ser lectores en todo caso. Si Serres y Eco creen que la mayoría de sus compañeros de generación eran o son grandes lectores, o lectores acaso, sólo evidencian su propia enajenación de la realidad más allá de las propias narices, es decir, su tendencia a confundir la realidad de su círculo íntimo con la de su generación o incluso el mundo.
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Por favor, sé que es un offtopic, pero en el futúro tratad de escribir "prever" (pre - ver) y no "preveer", que no existe y muchos confundís con "proveer" (proporcionar, facilitar).
Ya sé que no es culpa vuestra, es de los borricos que nos gobiernan, que no saben ni hablar.
Sin más, saludos.
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Me alegra que con los años Serres haya logrado claridad expositiva, porque lo recuerdo muy barroco en sus escritos sobre historia de la ciencia antigua, cuando yo lo estudiaba. Eco sigue siendo un divulgador ameno y sus comparaciones muy jugosas cuando no patina.
El asunto de que cambia nuestro cerebro con la tecnología lo saben los neurobiólogos que comparan cerebros leídos con cerebros analfabetos: en lugar de asignaturas como la que yo imparto, deberíamos abrirles múltiples ventanas para navegar (¿y por qué no las llamaron puertas en honor de Billypuertas Bill Gates, me planteé siempre?)
El asunto es qué coño buscan cuando buscan tantas cosas a la vez en la pantalla, y al dictado de quién. Esa es la pregunta. Los jóvenes revolucionarios árabes buscan ideas, los nuestros cotilleos o rumores conspiratorios los más inquietos.
Y en efecto que los filósofos pintemos tanto en lo que ocurre es sólo un delirio de filósofos chochos.
http://enjuaguesdesofia@blogspot.com
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Me confunde la noción de "no lugar"....se reflexiona mejor al pie de la Torre Eiffel o comiendo pescaito frito ?....
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Ya está el semiótico viejuno de Eco lanzando mierda sobre la red. Es que la ha cogido llorona con el cacharro y los peligros de la era virtual... No sé entiende que algo que no les gusta y les da tanto miedo, les robe tanto tiempo como dedican a pensar en sus usos y los riegos, y a vaticinar los males de internet.
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Tan importante como la nota son los comentarios. El punto central del texto de Eco es la metamorfosis humana; no las emanaciones culturales de las nuevas tecnologías. Un hombre diferente nace de la pizza congelada, de la ausencia de gallineros, del olvido de la matanza, del cerdo y sus chorizos -que debían comerse recién dos meses después-. Inmediatez, distancia con la muerte, sociedad frigorífica en suma. Ya mamá no le tuerce el cogote a la gallina para el cocido. Aunque quizás papá vaya a cazar ciervos si la fortuna lo autoriza. La materia laborable es lo faltante. Aquello que se come con el esfuerzo directo, aquello que se ve como el paisaje construido y se palpa estéticamente con los callos del albañil arquitecto. Los comentaristas no pudieron traspasar le frontera invisible de la filosofía y de la cibernética hasta el terrón desmenuzado brutalmente por la azada, confirmando así la metamorfosis por Eco comentada.
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Eco se hace eco de una banalidad, hoy día muy comentada. Los peligros de la Red de redes. Poco sabemos de la lectura, por ejemplo, pero sabemos que ha ido modificándose sobre el viejo soporte del libro de papel. Para Walter Benjamin la lectura era una suerte de quiromancia, una telepatía. Sí sabemos que Cervantes no leía igual que Juan Valera, ni éste leía igual que Federico García Lorca. Los tres vivieron en distintas ciudades -Madrid, Sevilla, Lisboa, Nápoles, Sao Paulo, San Petersburgo, Nueva York o Granada- en épocas distintas. Ni Cervantes ni Valera sufrieron el ruido del tráfico en las calles de Madrid, cuando leían o escribían. En cambio, Lorca que se acercaría a la Residencia de Estudiantes desde la estación de Atocha en coche de caballos, sí pudo coger un taxi en Nueva York. Oír el tráfico de Manhattan. Seguro que el ritmo de su lectura tendría influencia en sus escrituras. De haber tenido Juan Valera un teléfono móvil a mano, ¿hubiese dedicado la cantidad de horas que dedicó a escribir su minuciosa, ¡y divertidísima!, correspondencia a los amigos, la familia, etc? Seguramente, no. Pero tal vez tendría perfil en Facebook, y no podría evitar contar indiscreciones.
El lamento de Eco es un lamento viejo como el mundo. La televisión iba a matar la radio. La radio iba a acabar con el teléfono. La lectura en voz alta iba a matar el pensamiento. Para un monje de una orden católica medieval, si alguien le hubiera contado que las personas leían novelas en el silencio de sus cuartos en el siglo XIX, le hubiera llenado seguramente de horror y vacío. Y como Eco hubiera alertado desde su alto pedestal de que el pensamiento iba camino de la tumba. El problema, en todo caso, es la agresión a las humanidades en la enseñanza en eso que llamamos pomposamente Occidente. El empobrecimiento de los hombres tal vez venga por ahí, en vez de culpar a los nuevo canales. Si Europa vive horas bajas en la educación de sus ciudadanas es porque a Europa le importa más el dinero que Platón... y Aristóteles o Safo, que tal vez tendrían su perfil en Facebook, de vivir en Grecia o Siria, en Egipto o Libia.
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Como se puede leer en los comentarios, para gustos, colores. Hace no mucho, Jose Antonio Marina también contaba durante años utilizaba una alcachofa para explicar algo, y que en estos últimos años tiene que llevarse una porque sus alumnos sólo conocen las de lata.
Yo soy partidario de las nuevas tecnologias, lo cual no está reñido con concer la naturaleza, el medio ambiente, y en definitiva, la vida.
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Dudo que toda la gente no haya estado preparada para el cambio, dudo que la culpa sea de los filósofos, dudo que antes todo haya sido percibible y tangible, dudo que la gente de hoy sufra menos que antes, la duda amigos es la herramienta de lucha más poderosa del hombre no la despreciemos.

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