Un ‘Gran Hermano’ marciano
Seis voluntarios vivirán año y medio encerrados para simular las condiciones de un futuro viaje al planeta rojo
Mikel Jaso
Como si no hubiesen tenido en barbecho el olfato comercial durante 70 años de su historia reciente, los rusos demuestran a menudo que a la hora de vender el sueño espacial son pioneros. Lo fueron en el turismo orbital y a finales de este año tienen previsto poner en marcha un experimento que añadirá a la simulación científica un gran potencial como espectáculo. Se trata del programa Mars-500, una especie de Gran Hermano del espacio. El proyecto simulará las condiciones de vida de una futura travesía a Marte durante más de 500 días de encierro, los mismos que serán algún día necesarios para viajar al planeta rojo.
La idea surgió hace cuatro años y se basa en otras pruebas similares, realizadas por la agencia espacial rusa, para comprobar qué tipo de problemas psicológicos deberán enfrentar los astronautas durante largos periodos de aislamiento. En 2000, un experimento parecido acabó con un cosmonauta ruso besando a una astronauta canadiense contra la voluntad de ésta, más una pelea a guantazo limpio entre dos de los habitantes de la casa.
Está previsto que los elegidos para la prueba final sean seis, cuatro rusos y dos europeos. En la actualidad, según explica la directora del proyecto para la Agencia Europea del Espacio (ESA), Jeniffer Ngo-Anh, “se está trabajando en la selección de los candidatos
finales europeos”.
Deberán tener entre 25 y 50 años, hablar inglés y ruso, tener formación como científicos, médicos o ingenieros y pertenecer a algún estado miembro. Aunque se incluirán simulaciones del trabajo que los astronautas realizarían en su año y medio de periplo, Ngo-Anh afirma que “sobre todo se tratará de comprobar los efectos psicológicos del aislamiento, sobre el grupo ysobre el individuo”.
Diez millones de dólares
El experimento no será barato. Según la agencia de información rusa RIA Novosti, el coste total del experimento rondará los 10 millones de dólares. Cada participante recibirá una compensación de 37.000 dólares.
Los voluntarios vivirán encerrados en cinco módulos de 550 metros cúbicos, ubicados en instalaciones del Instituto de Problemas Médicos Biológicos de la Academia de Ciencias de Rusia, en Moscú. No podrán salir salvo que se produzca una situación de extrema gravedad y vivirán en las mismas condiciones que los primeros humanos que viajen a Marte; con dos salvedades, no soportarán ni la ingravidez ni la radiación que padecen los astronautas en el espacio. Para incrementar el realismo, la señal que servirá para comunicar a la tripulación con el ficticio centro de control terrestre se retrasará de manera progresiva, hasta acumular 20 minutos en cada dirección. De esta manera, cada vez que la tripulación desee realizar una consulta al equipo de Tierra, deberá esperar hasta 40 minutos.
Los aspirantes han sido numerosos y Ngo-Anh no descarta que los participantes puedan llegar a convertirse en astronautas, aunque insiste en que el experimento “no será una prueba de selección”.
"La tripulación podría estar compuesta por personas de un sólo sexo"
Aunque parezca que personas tan motivadas y preparadas como los primeros viajeros a Marte no deberían tener problemas para soportar la presión del viaje, experiencias anteriores indican lo contrario. Ngo-Anh reconoció que, en función de los resultados de estas pruebas, se podría plantear enviar a Marte un grupo de astronautas del mismo sexo, “si finalmente se concluye que esa es la mejor combinación para evitar conflictos”.
1 Comentario
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Si llevan a Gallardón, Llamazares, Aguirre, Blanco, Aznar y Carod lo veré.

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