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La prima de riesgo de Italia entra en zona de peligro

El diferencial del bono italiano alcanza los 552 puntos, un nivel similar al que fueron rescatadas Grecia, Irlanda y Portugal. La Bolsa de Milán pierde un 4% y arrastra al resto

 

PILAR BLÁZQUEZ

La alegría por el anuncio, el martes, de dimisión del presidente italiano, Silvio Berlusconi, duró en los mercados menos que un caramelo en la puerta de un colegio. La de Il Cavalliere ha sido una maniobra casi de trileros, ya que retrasa hasta 2012 el nuevo Gobierno y coloca en él a dos posibles candidatos que, según interpretaron los analistas financieros, sólo sería una extensión de él mismo. Gran decepción que no llegó sola. En Grecia, el esperado Gobierno de transición también se retrasó más de lo previsto.

Estos dos ya eran motivos suficientes para desanimar a unos mercados hastiados de promesas incumplidas. Pero la debacle que sufrieron ayer las bolsas, arrastradas por una caída del casi el 4% en la de Milán, era sólo un reflejo del pánico que se había desatado en el mercado deuda pública. En Fráncfort las caídas superaron el 2,21%, París se dejó más de un 2,17% y en Madrid el descenso se frenó en el 2,09%, en 8.340 puntos.

La prima de riesgo española, en máximos al cerrar en 409 puntos

El verdadero incendio estaba en el mercado de deuda pública. La presión de los especuladores sobre Italia llevó la prima de riesgo del país a los 552 puntos básicos y la rentabilidad exigida a su bono a diez años superó el 7,24%. Unos niveles similares a los que habían motivado la petición de rescate en los anteriores casos. Grecia solicitó el salvavidas europeo cuando su prima de riesgo alcanzó los 559 puntos, Irlanda en los 561 y Portugal en los 510 puntos básicos.

Pero hubo otra señal quizá más alarmante que hizo pensar a los mercados que el rescate podría estar cerca. La cámara de compensación de Londres, LCH Clearnet, un organismo que se encarga de asegurar a los propietarios de los bonos que estos van a ser cobrados a cambio de unas garantías, aumentó los requerimientos mínimos de esas garantías. En la práctica, eso significa que los propietarios deben poner más dinero para mantener esos bonos o venderlos. 'Esto es algo que ya hizo Clearnet con Irlanda y Portugal en los momentos previos a los rescates, por lo que ayer se interpretó como una muy mala señal. Todo el mundo se dedicó a vender a la vez.', explica José Cárpatos, director de Serenity Markets.

Más leña al fuego, sobre todo en Wall Street, echó la casa de análisis americana Exclusive Analysis que auguró un 65% de probabilidades a la posibilidad de que Europa 'sufra un escenario apocalíptico'.

El mercado ansía una contundente reacción por parte del BCE

Desatado el pánico, el contagio corrió como la pólvora. La prima de riesgo española se disparó hasta los 409 puntos básicos por primera vez en la historia del euro, aunqueel tipo de interés del bono a diez años, todavía está en el 5,8%, frente al 6,3% que llegó a marcar el pasado 4 de agosto, cuando la anterior tormenta bursátil. Las deudas públicas de Francia y Bélgica también se colocaron en máximos al llegar a 147 y 264 puntos básicos, respectivamente. Incluso el euro, que llevaba días aguantando estoicamente la presión sobre Europa, ayer se desmoronó. Su cotización cayó un 2,2%, hasta cambiarse a 1,353 dólares, el nivel más bajo desde el 10 de octubre, y el descenso diario más fuerte desde mediados de agosto.

Incluso los políticos azuzaron las dudas. El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble, aseguró ayer que 'si Italia necesita el rescate, tendría que pedirlo. Pero esa afirmación no tranquilizó a nadie. 'Todo el mundo tiene tanto miedo porque Italia tiene la tercera mayor deuda del mundo, tras EEUU y Japón. No hay dinero suficiente para rescatarla. Si cae, la onda expansiva se lo llevaría todo por delante', advierte Cárpatos.

El freno a esa debacle sólo puede pisarlo Alemania. Pero la oposición de Angela Merkel a las soluciones no convencionales está desquiciando a los inversores, que ya ni siquiera ven eficiente la, poco convencional, intervención del BCE comprando bonos en el mercado secundario (como hizo también ayer). 'Sólo está ayudando a que la banca se quite el problema del medio y se lo traspase al propio BCE. Es hora de que los políticos europeos actúen olvidándose del mercado y diseñen una intervención contundente directa con los países que lo necesiten', aconseja Luis Benguerel, director de Renta Variable de Interbrokers.

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