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"El 11-S ha polarizado a nuestra generación"

Chris Wolfe estrena en el Fringe de Edimburgo una obra sobre los efectos de los ataques

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Cuando los dos aviones impactaron contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, Chris Wolfe estaba en Seattle. Aquel día se disponía a acudir al ensayo de la obra de teatro que dirigía en esos momentos. Sin embargo, a sus 21 años, se quedó petrificado frente al televisor. El joven director y dramaturgo entendió que estaba siendo testigo de la Historia. 'Sentí que estaba justo en ese momento en el que todo va a cambiar', cuenta a Público.

Las apabullantes imágenes de la caída de las torres y las reacciones posteriores un mundo que contenía el aliento ante las acciones de un Estados Unidos herido le hicieron reflexionar sobre cómo aquel suceso afectaría a su generación. Después de la calma aparente de los años ochenta y noventa, los nacidos a finales de los setenta tenían ya su caso JFK, según el dramaturgo.

El autor realizó 150 entrevistas a personas que tenían entre 18 y 38 años en 2001

'Quería saber si la gente ingresaría rápidamente en el Ejército, alentaría protestas antiguerra o continuaría viviendo como si nada hubiera pasado', señala Wolfe. Para ello fue a Nueva York y comenzó a hacer entrevistas a personas entre los 18 y los 38 años en el momento de los atentados, recogiendo un total de 150 testimonios entre 2001 y 2002, y 2010 y 2011.

Así surgió la obra Generation 9/11 so far, so close, estrenada esta semana en el Festival Fringe de Edimburgo, uno de los más importantes del verano y en el que se presentan las nuevas tendencias escénicas. En esta obra, Wolfe se transforma en ocho personajes que muestran sus reacciones al atentado a partir de relatos verídicos con el fin de crear una fotografía generacional. Sin apenas atrezzo, el actor se mete en la piel de un joven que ingresa en el Ejército justo después de ver el impacto de los aviones en las torres o de una chica musulmana que, de repente, comienza a sentirse una outsider en EEUU. Por ello, reconoce que no es fácil hallar una respuesta concreta y unificada. No hay un retrato robot del 11-S, sino muchos.

'Después de un inicial sentimiento de unidad, las secuelas del atentado nos han dividido'

'Después de un inicial sentimiento de unidad llevamos años divididos. El 11-S y sus repercusiones han polarizado EEUU. Y es un tema que aún no está zanjado, a pesar de que para algunos el asesinato de Bin Laden haya contribuido a ello. Sin embargo, esta desunión está reflejada en las opiniones de nuestra generación', sostiene el dramaturgo. Sus reflexiones se ven confirmadas con el despunte en los últimos años de facciones políticas de la derecha radical como el Tea Party. 'Hay dos grupos enmarcados en la Generación 11-S. Aquellos que eran adultos jóvenes, entre los 16 y los 24 años, y los que tenían entre 8 y 15 años. Creo que a los mayores no les afectó tanto, pero los más jóvenes han crecido con las guerras emprendidas y con el miedo a un ataque terrorista. Ahora vamos a comenzar a ver sus efectos', insiste Wolfe.

El dramaturgo, además, no está de acuerdo con las interpretaciones que se han hecho del 11-S en los medios oficiales de EEUU. 'Ha sido comparado a menudo con el ataque a Pearl Harbour, pero mientras este hecho metió a EEUU en la II Guerra Mundial, que a día de hoy es vista como una guerra justa y con un claro propósito, nosotros estamos todavía en el barrizal de las reacciones post 11-S, y no hay una narrativa clara al respecto', sostiene el dramaturgo.

Con esta obra, Wolfe pretende poner su granito de arena en esta narrativa acercándose a los que vivieron la tragedia. 'El teatro puede ser un potente vehículo para explorar este tipo de sucesos mostrando su cara más humana', sostiene. 'Con mi espectáculo intento compartir historias y que el público reaccione estando de acuerdo, en desacuerdo o simplemente intentando comprenderlas', añade. Sólo espera que al final el público disfrute.