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20.000 aficionados desafían a la lluvia para disfrutar con la selección

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La fuerte lluvia que cayó sobre Madrid no fue suficiente para que volvieran a congregarse en el Fan Park de la capital, junto al Estadio Santiago Bernabéu, multitud de aficionados para disfrutar del pase de España a octavos de final tras ganar poe 2-1 a Chile.

"La lluvia no va a movernos de aquí", comentó una aficionada cuando media hora antes del partido diluviaba en la zona habilitada para ver el enfrentamiento entre España y Chile. Con ella coincidían miles de hinchas que bajo el lema "no nos moverán" aguantaban para ver el partido decisivo.

Desde el primer minuto el equipo de Vicente del Bosque se volcó sobre la portería chilena. Tenían que conseguir los tres puntos y por ello intentaron darle ritmo al partido y presionar la salida del rival.

La selección de Marcelo Bielsa, lejos de arrugarse y echarse atrás, de la mano del Valdivia buscó la portería de Iker Casillas y dispusieron de varias ocasiones que cambió, por un instante, el gesto de alegría de la caras de la afición española.

Con cierto temor en sus rostros veían cómo la fluidez del ataque español no era la de los primeros minutos y el tiempo corría en contra.

La necesidad de meter un gol era latente en el Fan Park hasta que un buen pase en profundidad sobre Fernando Torres creó un desajuste en la línea defensiva chilena que aprovechó David Villa. A puerta vacía pero desde 40 metros logró poner por delante a "La Roja" y devolver la sonrisa a todos los asistentes.

La afición rugió el ansiado gol. Todo el apoyo y ánimo ofrecido durante estos días se vio recompensado.

Chile abrió más sus líneas y el equipo de Del Bosque pudo jugar más cómodo, todo ello se reflejó con el segundo gol, marcado por Iniesta en el minuto 36.

Las entradas de los chilenos fueron duramente pitadas por el público que abarrotaba las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu, y una acción sobre Torres provocó la expulsión de Marco Estrada.

El partido estaba encarrilado y la lluvia volvió a hacer acto de presencia, sin embargo los incansable seguidores del equipo español no quisieron perderse el disfrutar de la clasificación a octavos.

Apenas había comenzado la segunda mitad cuando Rodrigo Millar recortó distancias en el marcador, algo que sorprendió a la multitud.

Corría el minuto 60 de partido, y al contrario que en la primera mitad, el reloj corría a favor, pero si al principio se observaba nerviosismo por marcar, ahora la inquietud provenía de no encajarlo, ya que un segundo gol chileno dejaría fuera a los españoles de la lucha por el título mundial.

En el transcurso de los últimos minutos el agua volvió a su cauce habitual, con uno más sobre el terreno de juego la selección supo controlar el partido además de disponer de numerosas oportunidades para ampliar la ventaja del luminoso y así rematar el encuentro.

La euforia volvió a desatarse cuando el colegiado del partido pitó el final. La gente estaba cansada y mojada pero por fin satisfecha.