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"Los 20 años que ha gobernado la izquierda son una cagadita de mosca"

Documentalista. Hombre de digestiones largas, no soporta las simplificaciones ni la descalificación absoluta del sistema

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No lleva tupé, ni viste bombachos, pero de niño fantaseaba con convertirse en Tintin. No obstante, cuenta que a los 6 años la idea de trabajar de ginecólogo le estuvo tentando hasta que entendió que no se trataba de estar rodeado de mujeres desnudas. Con el tiempo, pesaron más los deseos de recorrer el mundo, como el personaje de Hergé. 'Lo único que me fastidiaba era que es muy asexuado: ni novios ni novias ni nada'. Y agrega: 'Luego he visto que el autor te trasladaba a unos mundos, como el Congo belga, según unos estándares determinados. Pero los libros de Tintin son una ventana al mundo', detalla Albert Solé (Bucarest, 1962).

Estudió Periodismo y trabajó como reportero en la televisión pública. Una etapa a la que agradece haber vivido de cerca la caída de los regímenes comunistas. Aun así, emigró del periodismo diario al reporterismo televisivo y lo dejó cuando la precariedad pasó a ser una característica endémica del oficio. Después, asegura que el paso al documental fue natural. Una de sus producciones más populares, y para él la más especial, es Bucarest, la memoria perdida, sobre la historia de su padre, el dirigente de izquierdas y padre de la Constitución Jordi Solé Tura, que enfermó de alzhéimer y murió en 2009.

'La derecha se ha pasado 500 años gobernando y ha vuelto a rearmarse'

'Fue un proceso complicado y a la vez catártico. El día de la presentación del documental agradecí a quienes lo habían financiado que me hubieran pagado la terapia. Era un poco coña, pero algo había de cierto. El proyecto me ayudó a elaborar el duelo y, sobre todo, me ayudó a poner en orden mi pasado, algo fundamental que debería hacer todo el mundo. El gran error de lo que nos pasa, y lo estamos viendo en todas las manifestaciones sociales, desde el 15-M hasta lo de Londres, se debe en gran parte al desconocimiento del pasado', suelta sin apenas coger aire.

Solé habla con ganas y no escatima detalles para que sus argumentos queden claros. Característica que atribuye a la 'educación justiciera' que recibió. Creció con la sensación de nadar a contracorriente: 'Yo no podía contar mis experiencias porque todo era clandestino. Para un niño de 7 años, no poder contar que en su casa son del Partido Comunista es complicado'.

Ordenar el pasado es algo que España no lleva muy bien. 'Vamos a ir hacia atrás cuando llegue la derecha, como ya está pasando en Catalunya. En España tenemos una derecha que nadie ha metido en cintura. Durante la Transición, cedieron porque estaban débiles, pero con el rearme posterior del aznarismo están en un nivel de violencia verbal y mediática que se da en pocos lugares del mundo. Se han pasado 500 años gobernando, los 20 años que ha gobernado la izquierda son una cagadita de mosca en el océano', detalla con una mueca de disgusto.

Un hombre al que le suelen colgar la etiqueta de comprometido, ¿cómo sigue el 15-M? 'Me recuerda a los verdes alemanes en los ochenta. Propusieron un montón de medidas de transparencia democrática, pero cuando estuvieron en el poder tuvieron que aplicar muchas de las cosas que habían criticado. También me emociona ver a tanta gente joven hablar de política en vez de practicar el botellón, pero de las muchas consignas que salen, algunas me parecen inaceptables. Concretamente la descalificación total del sistema. ¡No puedes poner en el mismo saco a Llamazares y a Camps, y según ellos todo forma parte de lo mismo!'.

Se toma una pausa para a coger aire y continúa con más fuerza: 'Cuando caes en eso, caes en una simplificación tan pueril que le estás dando armas a la derecha. El mourinhismo de la política no es el camino porque refuerza a la derecha'. Por el momento, él sigue el camino de los documentales. Ha empezado a bucear en el tema de la contaminación acústica mundial y en unos meses veremos el resultado.