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2012, el 'annus horribilis' para el periodismo

90 periodistas y 48 internautas fueron asesinados y cerca de 300 profesionales encarcelados. El número de personas asesinadas en el ámbito de la información es el más alto desde 1995, cuando Reporteros Sin Fronteras comenz&o

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Terrible, funesto y desolador. Estos son algunos de los calificativos que utilizó ayer Malén Aznárez, presidenta de la sección española de Reporteros Sin Fronteras (RSF), para calificar el estado de la libertad de prensa en el mundo. Los datos que arroja el Informe Anual de la organización no permiten otra salida. 90 periodistas, 40 internautas y 6 colaboradores de medios de comunicación fueron asesinados en 2012 por ejercitar el derecho a la información. Nunca antes, desde que la ONG realiza este informe (1995) se habían alcanzado estas cifras.

“Los periodistas han pasado de ser víctimas ocasionales a objetivo deliberado de guerrillas, grupos radicales, narcotraficantes o hacendados. El número de profesionales y no profesionales muertos en el ámbito de la información es, en total, casi el doble que de costumbre”, resumía ayer Malena Álvarez.

Las causas de esta hecatombe hay que buscarlas, señala el informe, a tres conflictos en concreto: la guerra civil en Siria, el caos que reina en Somalia y a la violencia de los talibanes en Pakistán. “En 2012, Siria ha sido un cementerio para los periodistas, acosados por las partes beligerantes, que odian que miradas ajenas desbaraten su propaganda y sus manipulaciones”, asegura el estudio de la ONG.

'En 2012, Siria ha sido un cementerio para los periodistas', asegura el informe de RSF Concretamente, en Siria han sido asesinados, sólo en el año 2012, 18 periodistas, 44 bloggers y 4 colaboradores de medios de comunicación. Además, 40 personas han sido encarceladas por tratar de informar al resto del mundo sobre lo que está sucediendo en el país de Oriente Medio. Es imposible cuantificar, no obstante, el número de secuestros que se han producido. Un fotógrafo español, Andoni Lubaki, estuvo secuestrado doce horas por guerrilleros sirios junto a Témoris Grecko, periodista mexicano y el documentalista húngaro Balint Szlanko. Así lo contaba Gracko en el diario mexicano El Proceso:

“El Kalashnikov volvió a golpear mi nuca. “¡Yala, yala!” (¡vamos, vamos!), nos gritaban los tipos sentados detrás de nosotros, “¡zapatos, zapatos!”. Con los ojos vendados hacíamos los posible por quitárnoslos rápido. “¡Yalaaa!”, insistía el hombre, encajándome el cañón del rifle detrás de la oreja izquierda (…) Después de permanecer cautivos 12 horas, un grupo de hombres armados –distinto al que nos secuestró– nos sacó del edificio y nos subió a un vehículo. No nos entregaron a nadie al sacarnos del vehículo. Nos quedamos de pie, con los ojos cubiertos, en el frío, descalzos. (…) Escuché que se marchaban. Sin poder creerlo nos atrevimos a mirar. Despojados pero libres conseguimos llegar a un cuartel del ESL”.

Si Siria ha sido calificado por RSF como el cementerio de periodistas, Turquía ha recibido el calificativo de la “gran cárcel” para los profesionales de la información. La situación de Turquía ha alertado especialmente a la ONG por tratarse de un país con aspiraciones de entrar a la UE. En su sistema penitenciario permanecen 75 periodistas encarcelados (uno de ellos condenado a cadena perpetua por pertenecer al partido comunista) y 125 están sometidos a distintos procesos judiciales.

La situación trágica para ejercitar el periodismo ha sido narrada, en primera persona, por Nedim Sener, periodista de investigación del diario Milliyet, de Estambul. Este reconocido periodista, por los escándalos de corrupción que ha desvelado, ha estado un año en prisión acusado de ser miembro de una organización terrorista.  

“Hay encarcelaciones masiva. Hasta 200 periodistas han entrado en la prisión en algún momento de su vida y 37 han sido relacionados con el independentismo kurdo”, ha asegurado el periodista, que ha narrado como en el colmo de las paranoias del gobierno turco se aplicaron leyes antiterroristas a una pancarta que pedía la libertad de prensa.

El informe de RSF se muestra especialmente crítico con Europa y señala que el modelo europeo de libertad de información está sufriendo una “lenta erosión”. Los ejemplos citados son muchos y variados. Los más preocupantes: Grecia e Italia. Los periodistas griegos “inmersos en un contexto profesional y social desastroso tienen que hacer frente además al activismo ultra violento de los neonazis del partido Amanecer Dorado”. De Italia preocupa, especialmente, “la institucionalización de las lagunas de las leyes” por parte del Gobierno.

La organización critica la destrucción de empleo que sufren los periodistas en España

Tampoco se libra, a pesar de haber ascendido en la clasificación, España. Este ascenso se debe más a los retrocesos de los demás que a los méritos propios. Así, el informe critica con dureza los cambios legislativos llevados a cabo por el Gobierno de Mariano Rajoy para poder elegir al presidente de RTVE sin necesidad de pactar con la oposición, así como la destitución de Fran Llorente para elegir un periodista “más afín” a la línea ideológica del Gobierno. Las críticas se extienden al proyecto de Ley de Transparencia, ya que en opinión de Malen Aznárez se trata más de una “Ley de Opacidad”.

Asimismo, el informe también muestra su preocupación ante la pérdida de trabajo de “miles de profesionales” y la “precaria situación laboral” de otros tantos que han creado un nuevo escenario mediático “más restrictivo, lo que siempre tiene repercusiones negativas para la calidad y libertad informativa”.

La gran novedad en el continente norteamericano es la inclusión de Brasil como país de “extrema peligrosidad” para ejercer la tarea periodística. “Aunque sólo en cinco casos se pudo probar la relación de los asesinatos de periodistas con el ejercicio de la profesión, lo cierto es que en Brasil fueron asesinados alrededor de una decena de informadores en 2012”, asegura el informe, que critica duramente a la “politizada justicia” brasileña.

Tras la sorpresa de Brasil, continúan en la lista países como México u Honduras. El país mexicano es calificado como el que peor condiciones ofrece para ejercer la información en libertad. El motivo hay que buscarlo en el narcotráfico y en la corrupción política.

“Las bandas de narcotraficantes asesinan y amenazan con impunidad, y la corrupción de políticos e instituciones pone cerco constante a la libertad de prensa. Aumentaron notablemente las desapariciones de periodistas y se constató que las amenazas lograron apartar a varios periodistas de su profesión”, asegura el informe de RSF.

“África del Este es un cementerio para los periodistas. Un total de dieciocho profesionales de la información asesinados, víctimas de atentados o directamente de asesinatos selectivos, hacen del 2012 el año más mortífero en la historia de Somalia”. De esta manera inicia el informe de RSF el resumen sobre la situación de la libertad de prensa en África.

Con el punto de vista centrado en Somalia, RSF denuncia que el continente africano es “una tierra de censuras y represión”. Así, califica a Eritrea como el país donde no se asesinan periodistas sino que se les deja morir en sus cárceles, que albergan, actualmente, a una treintena de profesionales de la información.

La tragedia africana fue contada en primera persona por Epiphanie Ndekerumkobw, viuda del periodista ruandés Jean-Léonard Rugambag asesinado por las fuerzas gubernamentales de su país. La causa del asesinato fue la publicación de un reportaje en el que informaba de un intento fallido de asesinato sobre un general de Ruanda.

A partir de ese momento, la vida de Jean-Leonard se convirtió en una pesadilla que finalizó con tres disparos a bocajarro en la misma puerta de su casa. Epiphanie Ndekerumkobw, refugiada política en España, comenzó entonces a recibir amenazas y hostigamientos por parte del régimen para que revelara los documentos secretos de su marido. Finalmente, pudo huir y contar al resto del mundo lo que sucede en su país. “La impunidad es tal que los asesinos de mi marido huyeron en coches de la seguridad del presidente”, sentencia.