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Los 27 acuerdan seguir negociando sobre la tasa medioambiental para camiones

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Los ministros europeos de Transportes decidieron hoy seguir negociando sobre la ampliación de la tasa medioambiental para camiones conocida como "euroviñeta", con el objetivo de acercar las posturas de los países, aún muy distantes.

La Presidencia checa tendrá que asumir, a partir de enero del año que viene, las negociaciones de esta propuesta con la que la Comisión Europea quiere añadir un coste adicional por el impacto medioambiental de los camiones a las tasas que ya pagan en los peajes por el deterioro que causan en las vías.

Los países de la UE se mostraron divididos en varias cuestiones clave desde el ámbito de aplicación de la propuesta hasta el destino que debería darse a la recaudación consecuencia de esa tasa.

España ha manifestado en numerosas ocasiones su oposición frontal a la "euroviñeta" por considerar que perjudica a sus transportistas frente a los centroeuropeos, que recorren distancias menores y pagan tasas también menores.

La ministra española de Fomento, Magdalena Álvarez, confío a su llegada al encuentro de hoy en que esta medida no salga adelante porque considera que no es justa y "está mal diseñada".

"No entendemos por qué se excluye a los usuarios y sólo se grava a los camioneros", recalcó.

La inclusión en la tasa ampliada de aspectos como la congestión del tráfico -además del ruido y la contaminación atmosférica- es otro los puntos de desacuerdo entre estados miembros.

Bélgica, Finlandia, Suecia, Grecia y Lituania, entre otros, se opusieron o manifestaron reservas sobre este punto y exigieron que se analice incluir la congestión mediante una fórmula alternativa a la que defiende Bruselas, como, por ejemplo, una modificación de los costes de las infraestructuras.

Países como Grecia y Suecia comparten la idea española de que no tiene sentido imponer esta tasa a camiones y excluir a otros usuarios de las vías que también provocan un impacto medioambiental.

España encontró respaldo también en Grecia, Bulgaria, Rumanía e Irlanda en cuanto a su afirmación de que desde el punto de vista competitivo las naciones periféricas salen perjudicadas con la propuesta actual.

Hungría, por su parte, consideró que sería más adecuado si la propuesta tuviese carácter obligatorio en lugar del voluntario que propone la Comisión Europea, mientras que Suecia cuestionó la base jurídica de la medida, alegando que al tratarse de un cambio que afectaría a la fiscalidad debería tener que votarse por unanimidad.

Rumanía hizo hincapié en que la asignación de los recursos recaudados debe quedar clara si la UE quiere evitar que la euroviñeta se convierta en una mera imposición jurídica.

Según la propuesta del Ejecutivo comunitario, las tarifas variarían en función de la distancia recorrida y del momento del día, de manera que el transporte por carretera resulte más caro en hora punta, con la idea de incentivar a las empresas para que inviertan en vehículos y prácticas menos contaminantes.