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Los 27 aprueban la fórmula para apaciguar a los checos

La UE permite que Praga quede excluida de la Carta de Derechos Fundamentales

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En un último intento por salvar de la quiebra al Tratado de Lisboa, los jefes de Gobierno de la Unión Europea cedieron ayer ante la última exigencia de Václav Klaus, el euroescéptico presidente de la República Checa. 'El camino hacia la ratificación continúa abierto', dijo el primer ministro sueco, presidente de turno de los Veintisiete, Fredrik Reinfeldt.

'Klaus está satisfecho con las modificaciones del texto y no tendrá objeciones', declaró ayer noche el primer ministro checo, Jan Fischer.

Tras vencer las reticencias alemanas, austriacas y húngaras, Reinfeldt consiguió una exención de la Carta de Derechos Fundamentales para la República Checa. Klaus mantenía que aceptar esa parte del texto daría derecho a reclamar tierras a los ciudadanos mayoritariamente alemanes expulsados de Checoslovaquia tras el fin de la II Guerra Mundial.

Según los Veintisiete, Klaus no puede esgrimir nuevas excusas para no firmar el Tratado de Lisboa, pendiente sólo de su voluntad para entrar en vigor. Sólo un fallo negativo del Constitucional de su país, que decidirá el martes sobre un recurso presentado por senadores leales a Klaus, podría impedir el fin de la 'carrera de obstáculos', como la define José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión.

La exención lograda por Klaus es idéntica a la que consiguieron Reino Unido y Polonia, y no supondrá, según Reinfeldt, la reapertura del proceso de ratificación. La exigencia checa se incluirá, con toda probabilidad, como una enmienda a este tratado en el siguiente texto de gran envergadura que tenga que ser ratificado por los países miembros, por ejemplo en un tratado de adhesión.

'Klaus está satisfecho con las modificaciones del texto y no tendrá objeciones'

El Tratado de Lisboa, un sueño para la clase política de Bruselas perturbado primero por el no en referéndum de Irlanda y convertido en pesadilla por Klaus, podría entrar en vigor en diciembre, si el mandatario checo no pone más obstáculos.

A España, que asume en enero la presidencia de la UE, le tocará poner en marcha su aplicación. Sin embargo, la falta de transparencia y los numerosos bloqueos dejan en evidencia el proceso de gestación y ratificación. La Constitución Europea, precedente fallido del Tratado de Lisboa, fue rechazada por franceses y holandeses en sendos referendos. El único país donde el tratado pasó la prueba de las urnas, Irlanda, tuvo que votarlo dos veces.