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Los 29 mineros atrapados en Nueva Zelanda llevan ya tres días incomunicados

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Los 29 mineros atrapados en Nueva Zelanda cumplen hoy tres días bajo tierra, mientras los equipos de salvamento afirman que es demasiado peligroso entrar a rescatarles por el riesgo de una nueva explosión de gas.

Máquinas perforadoras están abriendo agujeros en otras zonas de la superficie para analizar el aire del interior de la galería, y las autoridades se plantean incluso que del rescate se encargue un robot del Ejército.

Este dispositivo con cámara entraría a un túnel que se encuentra a mitad de camino hacia los trabajadores encerrados "para darnos una idea de cómo será aquello", explicó el comandante policial de los servicios de emergencia, Gary Knowles.

Sin embargo, Knowles advirtió de que sólo pueden utilizar el robot si no hay riesgo de que su cuerpo metálico pueda encender una chispa que provoque a su vez otro estallido dentro de la mina.

Los expertos aseguraron que la calidad del aire de la galería debe mejorar significativamente para que se pueda iniciar el operativos de rescate, cuyos miembros tardarán unas dos horas en llegar a los mineros.

"Tenemos que seguir analizando el gas para saber cuándo será posible entrar. Sabemos que las familias y amigos de estos hombres están ansiosos por que salgan con vida, y estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para cumplir ese objetivo", señaló el jefe de la unidad de respuesta rápida de la Policía, Kevin Powell.

Los trabajadores llevan incomunicados 72 horas después de la explosión del viernes, tan potente que casi se lleva por delante a Daniel Rockhouse, uno de los dos supervivientes junto a Russell Smith.

"Fue como un disparo pero mucho, mucho más ruidosa. Me levanté y había humo tóxico por todas partes, peor que un fuego. Sabía que era monóxido de carbono y debía salir de allí", declaró Rockhouse, de 24 años y que tiene un hermano entre los 29 atrapados.

El primer ministro neozelandés, John Key, tiene previsto visitar esta tarde la mina, pero antes de viajar pidió a las familias de las víctimas que comprendan la cautela de los equipos de rescate.

"Los hombres que nos están esperando allí abajo entenderán que queremos ir a rescatarles, pero sin poner en peligro aún más vidas", afirmó Key.

El alcalde de la cercana localidad de Greymouth, Tony Kokshoorn, indicó que toda la región está "en limbo" a la espera de recibir noticias sobre la suerte de los mineros, cuyas familias "necesitan saber que se está avanzando de alguna forma".

Se cree que están a sólo 150 metros de la superficie, pero 2,5 kilómetros de la entrada de la mina, bajo un túnel que pasa por debajo de la cordillera de Paparoa hasta la mina de carbón de la empresa Piker River en Atarau, en la Isla Sur de Nueva Zelanda.

Los 29 trabajadores tienen entre 17 y 62 años y entre ellos hay tres ciudadanos británicos, dos australianos y un sudafricano.