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41-31. El Barcelona sufre con el Kiel su mayor derrota en la historia de la competición

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El FC Barcelona puede haberse despedido hoy materialmente de sus aspiraciones a estar en la final de la Liga de Campeones al perder en la pista del THW Kiel alemán, vigente campeón de la competición, por un rotundo 41-31 en la que hasta hoy es la mayor derrota de los barcelonistas en una competición europea.

Ante una diferencia tan contundente como esta en una semifinal europea se pueden poner pocas excusas. El equipo de Manolo Cadenas ha sido una sombra fantasmal en el Sparkassen Arena de Kiel. Sin solidez en defensa, sin ideas en ataque donde sólo Iker Romero en la primera mitad y Demtrio Lozano en la segunda han estado a un nivel aceptable.

Entre ambos han logrado 18 (9 cada uno) de los 31 goles marcados al Kiel; una cifra que en otra situación podría ser aceptable en campo contrario. Lo que no es de recibo es encajar 41 tantos en campo contrario.

Lo más fácil sería decir que Manolo Cadenas equivocó la táctica, pero sería injusto porque cambió el sistema defensivo 'seis-cero' a 'cinc-uno' en varias ocasiones. Relevó Kasper Hvidt en la portería por Barrufet poco después de mediado el primer tiempo (13-8 ,m.17) e intentó todas las soluciones posibles en las rotaciones sin éxito.

Como mal menor baste decir que un parcial de 1-4, con tres goles de Lozano en los últimos tres minutos de juego maquilló el marcador final después de que Marcus Alhm lograba la máxima ventaja para su equipo (40-27, m. 57).

Se podrían buscar las claves de una debacle como esta aunque se pueden resumir en sólo una: el Kiel actual es muy superior al Barcelona actual, destacando la extraordinaria actuación del meta internacional francés Thierry Omeyer (21 paradas) y la no menos extraordinaria de un jugador de la veteranía del central sueco Stefan Lovgren, logrando cinco tantos y que movió con maestría todas las piezas de su equipo.

En la primera mitad se apoyó en su gran estrella, el lateral francés Nikola Karabatic (6 goles en 20 minutos) y cuando este se resistió de la lesión que arrastra y que no le permitió, afortunadamente, jugar ya en el resto del encuentro, su relevo, el internacional checo Filip Jicha, que salía de una lesión, se convirtió con tremendos lanzamientos desde nueve metros en el verdugo del Barcelona endosándole 9 goles.

Si a esto se le suman los cañonazos del lateral zurdo sueco Kim Andersson (6 goles),la efectividad de Marcus Alhm (6 goles) desde el pivote y el acierto del extremo germano Dominik Klein (6 goles) desde el ala izquierda, se explica la endeblez defensiva del equipo catalán.

En cuanto a nivel táctico el técnico del Kiel, Zvonimir Serdarusic, que mostró una total falta de deportividad al pedir tiempo muerto, con 39-27 para su equipo a cuatro minutos para el final, acertó en frenar la velocidad barcelonista, que casi ni pudo realizar ningún contraataque, con ataques largos y cambios de ritmo de juego que cogieron muchas veces a los azulgranas a contra píe.

Ahora sólo queda apelar a un verdadero milagro en el Palau Blaugrana el próximo domingo en el encuentro de vuelta. Como único precedente al respecto sólo está la final de la Liga de Campeones 2002/2003 que ganó el Montpellier al Portland San Antonio. Los navarros ganaron de ocho en la ida (27-19) en Pamplona y perdieron en la cancha francesa de doce tantos (31-19).

Ficha técnica:

41. THW Kiel (20+21): Omeyer; Kavticnik (2), Kim Andersson (6), Alhm (6), Lovgren (5), Karabatic (6, 2p), Klein (6), Lund (1), Lundström y Jicha (9).

31. FC Barcelona (15+16): Hvdit (Barrufet, m.17 a 30); Tomás (1), Noddesbo (1), Nagy (4), Iker Romero (9), Lozano (9), Juanin (2), Chepkin, Ugalde (2), Nenadic (1), Garabaya, Jerome Fernández y Rocas (2, 1p).

Arbitros: Vakula (UKR) y Liudovyk (UKR). Excluyeron a Andersson (m.11 y 31), Kavticnik (m.16) y Lund (m.47) por el Kiel y a Noddesbo (m.21), Lozano (m.32) y Ugalde (m.51) por el Barcelona.

Parciales: 4-3, 9-5, 10-7, 141-0, 16-12, 20-15 (descanso). 24-19, 30-22, 32-24, 35-25, 39-27 y 41-31 (final).

Incidencias: Encuentro de ida de semifinales de la Liga de Campeones, disputado en el Sparkassen Arena de Kiel ante unos 11.000 espectadores, que abarrotaban la instalación.