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El 65% de los estudiantes sufre o conoce la violencia machista en la universidad

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El 65 por ciento de los estudiantes conoce o ha padecido alguna situación de violencia machista en el ámbito universitario, según los resultados de una encuesta efectuada entre 1.080 alumnos de las universidades públicas de Barcelona, Murcia, País Vasco, Sevilla, Valladolid y Castellón.

Además, el 92 por ciento de los 1.083 encuestados (hombres y mujeres) desconoce si su universidad dispone de algún servicio específico al que recurrir en caso de ser víctima de una agresión machista, si bien el 85 por ciento reclama que lo haya.

El estudio fue efectuado en 2007 por el Grupo de Mujeres CREA:SAFO de la Universidad de Barcelona, con el apoyo del Instituto de la Mujer, y se complementa con charlas con estudiantes sobre su vida cotidiana, entrevistas con profesorado y personal de administración y servicios, investigaciones internacionales y análisis de medidas en universidades extranjeras.

La investigación, que forma parte del Plan Nacional de I+D+i 2004-2007, ha dado lugar a la Guía de Prevención y Atención de la Violencia de Género en las Universidades, ha expuesto a Efe Esther Oliver, investigadora de CREA:SAFO.

Entre los encuestados, el 86 por ciento cree necesario que este asunto se trate en alguna asignatura de la carrera o en debates como charlas, jornadas y seminarios.

Los estudiantes que sufren o conocen casos en la universidad identifican actitudes como agresiones físicas y sexuales, violencia psicológica, presiones para mantener relaciones afectivo-sexuales, besos y caricias sin consentimiento, sensación incómoda o temerosa por comentarios, correos electrónicos, notas o llamadas, difusión de rumores sexuales y comentarios sexistas.

La encuesta pregunta también qué se considera violencia de género en una relación de pareja.

Al 33 por ciento no le parece que lo sea exigir saber dónde y con quién está la otra persona; el 27 por ciento dice que no lo es criticar o menospreciar lo que hace, y el 26 por ciento cree que no lo es hacer observaciones desagradables sobre su apariencia física.

El 22,5 por ciento no considera violencia machista impedir que la mujer hable con otras personas; el 21 por ciento indica que no lo es imponer la manera de vestirse y comportarse en público; y el 20 por ciento no lo considera que se la persiga insistentemente.

La guía citada propone políticas institucionales de las propias universidades para prevenir y actuar en estos casos, como ya ocurre en Oxford y Cambridge (Reino Unido) y Harvard (EEUU), donde existen planes de acción que incluyen formación y sensibilización.

"Dentro de esta política se regulan medidas disciplinarias tanto para los casos verificados de acoso sexual como para las acusaciones malintencionadas", explica la guía.

Las oficinas de denuncia, otras de las medidas, se dedican a la resolución de conflictos y suelen coordinar los diferentes programas de prevención y atención de las agresiones y acoso sexual.

"Tal vez esa oficina podría cumplir esta doble función. Una, la de recibir y canalizar denuncias, y otra, conjuntamente, la de desarrollar planes formativos, pedagogía, difundir o facilitar material reprográfico, películas, canciones", según comenta uno de los profesores entrevistados en el estudio de CREA:SAFO.

Para potenciar la visibilidad y el conocimiento de la oficina se propone una amplia campaña de difusión dirigida a toda la comunidad universitaria, para que ésta acabe siendo un espacio familiar y normalizado.

Asesores preparados adecuadamente, folletos y documentación, paginas web y grupos y asociaciones de difusión de la igualdad y de prevención de la violencia y la discriminación son otras de las medidas para "desarticular las estrategias de dominación masculina perpetradas por la universidad como institución".