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Los 75 años de Woody Allen, un genio incombustible

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Woody Allen, el genio incansable, cumple hoy 75 años en una etapa de su filmografía en la que parece haber dejado atrás la brillantez de épocas pasadas, aunque mantiene la mordacidad que siempre le ha distinguido y la capacidad para atraer a las grandes estrellas de la industria.

Apenas mide 1,65 metros, pero ya se sabe que las grandes esencias se guardan en frascos pequeños. Tiene tres Óscar -esos premios que desprecia y de los que se refugia tocando el clarinete en algún local-, dos de ellos por "Annie Hall" (1977), al mejor director y al mejor guión original, y otro por el texto de "Hannah and Her Sisters" (1986).

Además ha recibido candidaturas al mejor actor por "Annie Hall", y al mejor director por "Interiors" (1978), "Broadway Danny Rose" (1984), "Hannah and Her Sisters" (1986), "Crimes and Misdemeanors" (1989) y "Bullets Over Broadway" (1994).

Sin embargo, su mayor poder de atracción para la Academia de Hollywood reside en sus textos, como lo demuestran las nominaciones al mejor guión original por "Interiors", "Manhattan" (1979), "Broadway Danny Rose", "The Purple Rose of Cairo" (1985), "Radio Days" (1987), "Crimes and Misdemeanors", "Alice" (1990), "Husbands and Wives" (1992), "Bullets Over Broadway", "Mighty Aphrodite" (1995), "Deconstructing Harry" (1997) y "Match Point" (2005).

Allen, nacido como Allan Stewart Konigsberg, es un cineasta puntual en su cita con los espectadores, a quienes ofrece sus pensamientos y fantasías sobre la muerte, el sexo, la frustración y las relaciones personales.

Ofrece una película cada año desde 1977, y aunque la crítica especializa coincide en señalar que ha pasado la última década ofreciendo títulos menores con baja recaudación (los casos de "Cassandra's Dream", "Whatever Works" y "You Will Meet a Tall Dark Stranger"), no es menos cierto que su tirón entre las estrellas de Hollywood sigue intacto.

Incluso en su próximo estreno, "Midnight in Paris", cuenta con la primera dama francesa, Carla Bruni.

A lo largo de su carrera ha conseguido que numerosos actores den lo mejor de sí mismos, y hasta quince (Michael Caine, Penélope Cruz, Judy Davis, Mariel Hemingway, Diane Keaton, Martin Landau, Samantha Morton, Geraldine Page, Chazz Palminteri, Sean Penn, Maureen Stapleton, Jennifer Tilly, Mira Sorvino, Dianne Wiest y él mismo) resultaron candidatos al Óscar en películas dirigidas por Allen.

Caine ("Hannah and Her Sisters"), Cruz ("Vicky Cristina Barcelona", 2009), Keaton ("Annie Hall"), Sorvino ("Mighty Aphrodite") y Wiest ("Bullets Over Broadway") finalmente se llevaron la estatuilla dorada.

Allen, maestro a la hora de perfilar personajes femeninos inolvidables -generalmente ligados a la clase burguesa-, de psicoanalizarse en la gran pantalla y de crear diálogos acerados, recitados en la ficción a la misma endiablada velocidad con la que habla el neoyorquino, no fue ajeno a la polémica en su vida personal.

Estuvo casado con Harlene Rosen desde 1956 hasta 1962 y con Louise Lasser desde 1966 hasta 1970. Finalmente contrajo matrimonio con Soon-Yi, hija adoptiva de Mia Farrow, la pareja del cineasta durante más de una década, con la que adoptó a dos hijas.

Para el futuro, Allen no es modesto. Pretende mantener su ritmo de trabajo y considera que su gran obra aún está por llegar.

"Me gustaría hacer una gran película", dijo a la prensa tras el estreno de última cinta, "You Will Meet a Tall Dark Stranger". "He hecho muchas películas. Creo que algunas buenas películas, pero nunca he sentido que haya hecho una genial", añadió, en referencia a obras como "Rashomon", "The Bicycle Thief", "8 1/2" o "Grand Illusion", consideradas por él como las cotas más altas del cine.

"No es algo que te puedas proponer. Tienes suerte y si trabajas lo suficiente tal vez una se convierte en algo magnífico, pero hasta ahora no ha sucedido", concluyó.

Visto lo visto, a buena fe que seguirá intentándolo. Año tras año. Incombustible.

Antonio Martín Guirado