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El 80% de los vecinos de Chueca cree que el orgullo gay no les respeta

Protestan por el "atronador" nivel de ruido

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El 80% de los vecinos de Chueca que contestaron una reciente encuesta en Internet sobre las fiestas del Orgullo considera que estos festejos no respetan sus derechos como residentes en el barrio.

El resultado de esta encuesta fue incluido por la Asociación de Vecinos de Chueca en sus alegaciones a las celebraciones del Orgullo Gay 2009, de las que la entidad ha informado este viernes.

La Asociación recibió una carta el pasado 15 de junio de la Dirección General de Calidad, Control y Evaluación Ambiental del Área de Gobierno de Medio Ambiente en la que se describían los actos que se iban a celebrar y se instaba a hacer las sugerencias y alegaciones que se estimasen oportunas.

Los vecinos que se quejaron en esa encuesta hablaban del 'atronador nivel de ruido durante las tardes y gran parte de las noches de cinco días laborables y festivos' que 'impide el mínimo y necesario desenvolvimiento cotidiano, que implica actividad y descanso'.

Alegaban que 'no existe ninguna forma de abstraerse o minimizar el impacto del ruido que durante esos días se produce en las calles del barrio (cerrar las puertas y ventanas a cal y canto, recluirse en las partes interiores de las casas, etc.), a excepción de traslaarse a otro sitio'.

Además, consideran que 'la afluencia masiva de gente a los espacios reducidos del barrio (calles y plazas en general a excepción de la de Vázquez de Mella, algo más amplia) hasta colapsarlos literalmente, complica e incluso imposibilita no sólo el normal tránsito de las personas que viven en el barrio, sino la operación de todo tipo de emergencias sanitarias y /o de protección civil (accidentes, fuegos, etc.)'.

'Ponerse enfermo o sufrir un colapso durante la Semana del Orgullo puede ser fatal en Chueca, incluso dentro del domicilio', aseguraban.

Mencionaban también 'rotura de árboles, arrancado de mobiliario urbano, rotura de cristales en balcones de pisos, penetración en portales y destrozo de interiores, etc, amén de altercados personales (agresiones de mayor o menor gravedad) que las personas que habitan en el barrio reciben por el simple hecho de querer acceder a sus viviendas'.

Los vecinos denunciaban en su escrito al Ayuntamiento que, 'dada la dificultad para vivir esos cinco días en Chueca, mucha gente ha empezado a buscarse un lugar donde trasladarse hasta el final de las fiestas, con el consiguiente gasto económico en algunos de los casos (existen personas que se han buscado incluso hoteles) y trastorno, en otros, de las rutinas y quehaceres diarios'.

Por todo ello, la Asociación solicitó al Ayuntamiento que se tomasen 'las medidas necesarias' para corregir esa situaciones, entre ellas la reducción de los días totales de fiesta y del número de escenarios y barras en las calles, 'de modo que en ni en cada calle haya barra ni haya más de una por calle'.

Pedían igualmente la reducción del nivel de decibelios, tanto en los escenarios que se monten como en las barras de las calles, y del horario de los espectáculos en los distintos escenarios: desde las ocho de la tarde hasta las once de la noche los días laborables y la una los festivos.

Para controlar todo, planteaban la dotación de agentes 'suficientes que velen tanto para que estas demandas se cumplan, como para que las situaciones de emergencia que afecten a participantes en las fiestas y a moradores del barrio puedan resolverse satisfactriamente'.

La presidenta de la Asociación concluía que 'las situaciones mencionadas en primer término quedarían subsanadas junto al derecho de distintos colectivos a celebrar las fiestas que consideren oportunas, si éstas se llevasen a cabo en un lugar más apropiado'.

Esto es, decía, un lugar 'que permitiese la afluencia masiva de gente minimizando los riesgos que ello conlleva, la realización de espectáculos con música intensa y duración extensa, sin perjuicio de otros'.

Y todo ello, 'manteniendo, si cabe, el valor simbólico del barrio, alguno de cuyos espacios podría reservarse para la realización de algún acto puntual y delimitado en el tiempo'.