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Se abre la segunda subasta de petróleo en Irak

El Gobierno iraquí saca a la venta un tercio de sus recursos tras el fiasco de junio

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Refinería en la localidad de Shuaiba a 550 kilómetros al sur de Bagdad. AFP

El Gobierno iraquí saca a subasta este viernes la explotación de un tercio de sus campos petrolíferos. Durante dos días, un gran número de compañías occidentales tratarán de hacerse con una concesión que les permitirá extraer los recursos de Irak durante 20 años. Es la segunda subasta de explotaciones desde 1972. La anterior tuvo lugar en junio y no fue tan satisfactoria como se pretendía. Con la crisis económica un poco más asentada, la seguridad centrará las reticencias de las empresas.

Para los que apoyaron la guerra, la venta de las explotaciones petrolíferas supondrá la demostración de la apertura al mundo del país tras el derrocamiento de Sadam Husein.

Para los que no creyeron en las tesis de Bush sobre las armas de destrucción masiva, esta feria del petróleo no será más que la consecuencia del conflicto.

Entre medias queda un país arrasado por las bombas y que trata de recuperarse a marchas forzadas. Aunque sea vendiendo los recursos que suponen el 90% del presupuesto de su Gobierno.

Irak se debate entre el futuro y el presente. Hace tres días la insurgencia colocaba cinco coches bomba en Bagdad y acababa con la vida de 130 personas. Un día después se fijó la fecha de las próximas elecciones generales para el 7 de marzo de 2010. Esta incertidumbre será protagonista en la subasta que empieza hoy.

La primera fue a finales de junio y lo que se antojaba como una orgía de compra de los recursos iraquíes no fue como esperaba. Sólo la explotación de uno de los seis campos petrolíferos que se ofertaban fue adquirido por BP en colaboración con la empresa estatal de petróleo de China. Fue el de Ramala, cuyas reservas proporcionarán 17.000 millones de barriles.

En aquella ocasión también salió a subasta la explotación del gas. El resultado fue parecido. Sólo dos explotaciones tuvieron comprador.

Era el primer intento serio de Irak para abrir sus recursos al exterior desde que Husein nacionalizara las explotaciones en 1972. Pero el Gobierno iraquí asistió a una subasta en la que las petrolíferas no estaban dispuestas a hacer grandes desembolsos en la situación económica actual y sin tener la certeza de poder garantizar la seguridad de las plantas.

Irak acusó a las compañías de querer conseguir los máximos beneficios y de hacer propuestas a la baja. Si bien puede que la economía se haya estabilizado un poco, la seguridad, como se comprobó el pasado martes, sigue siendo un punto flaco.

Esto puede provocar que la situación se repita y las empresas vuelvan a mostrar sus reticencias a hacer un gran desembolso en la zona.

Son las paradojas de la guerra. Una vez que el país intenta abrirse externalizando la explotación de su principal fuente de dinero, Occidente, que llevó sus tropas a Irak, le da la espalda.

Para evitar que esto suceda, el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, trató de tranquilizar ayer a los compradores: 'No hay ningún deterioro de la seguridad en Irak' a pesar del atentado de Bagdad, dijo.

Durante estos dos días serán subastados 15 campos petrolíferos que representan un tercio de los recursos del país. Hay 45 compañías interesadas en adquirirlos, etre ellas, algunos pesos pesados como Exxon o BP. La mayor de las explotaciones está en Majnoon, con una producción diaria que ronda los 12.876 millones de barriles, según AFP.

Mañana se verán los primeros resultados. Si Irak consigue el dinero necesario para sacar a flote su debilitada economía por la guerra, se verá como un logro de la supuesta democracia llevada al país. Si no, será interpretado como otra ocasión en la que Occidente vuelve a dejar a los iraquíes que resuelvan los problemas que crearon sus bombas.