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Los abuelos fomentan la imaginación de los nietos en un taller de juegos tradicionales

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Juegos tradicionales como la rayuela, la comba, las chapas o las canicas, hoy en día olvidadas en el trastero, forman parte del taller intergeneracional que ha organizado CajaGranada durante los meses estivales, en los que abuelos y nietos han compartido enseñanza y diversión por unos días.

Los pequeños, con edades comprendidas entre los 6 y los 14 años, ha visitado el Centro Cultural CajaGranada Memoria de Andalucía, en el que han conocido a fondo las raíces, costumbres, tradiciones y estilos de vida de sus progenitores.

Aprender oficios como el trabajo con el esparto o la cerámica, saber interpretar la arquitectura o crear marionetas han sido otras de las acciones que se han desarrollado desde el pasado 30 de junio en grupos semanales.

Pero lo que quizás más haya llamado la atención a estos jóvenes exploradores es cómo, no hace tantos años, sus abuelos sabían divertirse y pasarlo igual de bien sin la necesidad de la electricidad y con la simple ayuda de una tiza o una cuerda.

Así lo ha reconocido a Efe la mediadora cultural de estas actividades, Mónica Navarro, quien ha indicado que la intención de este tipo de programas es que los más pequeños aprendan estilos de vida del siglo pasado y viceversa.

Estos peculiares visitantes han construido títeres de cachiporra en un taller de chacolines, una tradición granadina vinculada a Federico García Lorca y Hermenegildo Lanz; han diseñado su visión del museo con arcilla y cartulinas o han creado su propio "tres en raya".

Por su parte, los abuelos han ayudado a sus nietos a entender por qué antiguamente una muñeca era lo más preciado que tenían, cómo se las ingeniaban para jugar al "pilla-pilla" o los estereotipos existentes entre chicos y chicas, que apenas permitían el intercambio de juguetes por las posibles reprobaciones posteriores.

Una de las abuelas participantes, Maite Lorenzo, ha manifestado a Efe que los padres de hoy día creen que cuanto mayor sea el gasto que hagan en los juguetes de sus hijos, más felices serán estos.

Sin embargo, Lorenzo considera que el mejor juguete que puede tener un pequeño son "sus propios padres" y tener alguien con quien compartir y aprender a jugar.

Con la intención de hacerle más llevadero el verano a su nieta, Maite Lorenzo explica que trata de recordar cómo eran sus juegos de pequeña y se muestra sorprendida de que hoy día, la imaginación de los pequeños apenas se desarrolle porque se lo dan "todo hecho".

Pese a que algunos de los abuelos participantes reconocen que a veces no son capaces de llevar el ritmo de sus nietos, nunca olvidarán el niño que todos llevan dentro.