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La Academia de TV dice que la orden de detención de Zuloaga es el último paso de las agresiones contra Globovisión

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El presidente de la Academia de Televisión, Manuel Campo Vidal, ha opinado hoy que la orden de detención del presidente de Globovisión, Guillermo Zuloaga, es el último paso de una "escalada de agresión" del régimen chavista contra la cadena venezolana, con la "coartada" de una acusación por usura.

Las autoridades judiciales venezolanas han emitido una orden de detención contra Zuloaga por supuesta "usura" como propietario de un concesionario de coches, pero la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y la Asociación Internacional de Radiodifusión (AIR) consideran que es una "represalia política" por ser ese canal crítico con el presidente del país, Hugo Chávez.

En declaraciones a Efe, Campo Vidal se ha referido las agresiones sufridas en al menos cuatro ocasiones por las instalaciones y personal de la cadena en los últimos años, y a la salida de Alberto Federico Ravell del canal en febrero pasado, cuando era director del mismo.

"Zuloaga ya prescindió de Alberto Federico Ravell, el director de Globovisión, en realidad un destacado periodista opuesto al régimen de Chavez", ha precisado Campo Vidal.

Sin embargo, Chávez "no ha tenido suficiente con ese sacrificio de Ravell, a mi modo de ver injusto, sino que ahora ha ido a la cabecera de Globovisión: Zuloaga, aunque lo relacionen con otras actividades".

Ha explicado como "muy común" en Latinoamérica que los editores y los propietarios de los canales de televisión tengan otros negocios ajenos a la comunicación, como en este caso de automóviles.

"Eso facilita la coartada de la acción -según Campo Vidal-, pero la secuencia es clara: agresiones contra el canal, sacrificio de Ravell, aunque fue Zuloaga quien lo despidió, y ahora la orden de detención contra el presidente de la cadena" y uno de sus hijos.

Zuloaga ya estuvo detenido unas horas en marzo pasado, después de asegurar en una reunión de la SIP que Chávez mandó matar a las 19 víctimas que dejó el golpe de Estado que lo derrocó durante dos días en abril de 2002.