Publicado: 10.10.2014 16:40 |Actualizado: 10.10.2014 16:40

Cuando los académicos del Nobel se hacen los suecos

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Kafka, Joyce, Tolstoi, Proust, Borges, Cortázar... Con la lista de los escritores que nunca recibieron el Nobel de Literatura se podría leer, y muy bien, durante varias vidas. Frente a esa pléyade de gigantes del verbo nos encontramos con otros tantos cuya obra, vida y milagros tienen para el común de los mortales la misma trascendencia que un chicle reseco bajo el tablero de un pupitre.

Es el caso, por ejemplo, del poeta yugoslavo Ivo Andrić, reverenciado por el jurado de la época "por la fuerza épica con la que ha reflejado temas y descrito destinos humanos de la historia de su país", o de los daneses de apellido frondoso Henrik Pontoppidan y Karl Adolph Gjellerup, ambos galardonados en 1917 por su obra "inspirada por ideales grandiosos". ¿Les suenan de algo?

El listado de ilustres desconocidos galardonados con el Nobel de Literatura resulta inabarcable.  Grazia Deledda, Wladyslaw Reymont, Carl Spitteler, Frans Eemil Sillanpää... juntaletras de pro cuya obra quedó relegada a recónditos seminarios y farragosas tesinas. 

Las siempre ampulosas argumentaciones de la academia para justificar el porqué de los galardonados nos dan pistas para entender su falta de puntería. Las constantes referencias a la épica, la moral, las minorías marginadas o la recuperación de territorios exóticos explican, en parte, la razón de tan notables descuidos.

Quizá por ello las transformaciones místicas y la brutalidad física y psicológica de Kafka no fueran del agrado de los académicos de la época o que el gusto por las cuestiones abstractas y la experimentación privaran de tan ilustre galardón la inagotable literatura del gran Borges.

Sea como fuere, la academia sueca sigue en sus trece, solo el tiempo dirá si las líneas de los  recientemente galardonados Tranströmer, Mo Yan o Gao Xingjian marcarán época.