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Los accionistas critican la supresión del derecho de suscripción preferente

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Accionistas del Santander han criticado hoy durante la junta extraordinaria del banco que en la ampliación de capital aprobada esta mañana para comprar la entidad británica Alliance & Leicester se haya suprimido su derecho de suscripción preferente.

Javier Sotos, en representación de más de 71.000 títulos, y el accionista Emilio Soler han pedido la palabra esta mañana en la Junta de Accionistas para cuestionar el interés económico de la operación de compra y lamentar que el Consejo de Administración haya "mermado" los derechos de los accionistas del Santander.

La Junta de Accionistas del banco ha aprobado hoy en una sesión extraordinaria la emisión de 143,38 millones de nuevas acciones sin derecho de suscripción preferente por razones de "interés social".

El primero en intervenir ha sido Sotos, quien ha opinado que al no dar a los accionistas del banco preferencia en la compra de nuevas acciones, el Consejo de Administración les está perjudicando.

Este accionista ha afirmado que el único interés social es el de los administradores, que año tras año aumentan sus emolumentos mientras baja el valor de las acciones del banco.

Mientras, Emilio Soler ha opinado que la forma de materializar la operación refleja "lo poco" que los pequeños accionistas le importan al Consejo de Administración y un "desprecio absoluto" a sus intereses.

Ha calificado de "bastante más que cuestionable" el interés económico de la compra del banco británico y ha asegurado que el Santander ha hecho otras operaciones ruinosas en su "diáspora de adquirir todo lo que pueda".

Según este accionista, si la operación no resulta rentable, el responsable debería ser cesado inmediatamente.

El presidente del Santander, Emilio Botín, les ha replicado reiterando que la operación es "magnífica" para todos los accionistas.

También ha subrayado que el banco tiene una adecuada liquidez, "no tiene ningún problema", está en tres mercados -español, inglés y americano- y atraviesa una situación "magnífica y muy diferente a muchos competidores".

Otros dos accionistas han centrado sus críticas en las duras condiciones que impone el banco en la concesión de préstamos.

Magdalena Mora, propietaria de 8.000 títulos, ha anunciado en la junta que retira completamente su confianza al Consejo de Administración del banco porque al tiempo que efectúa compras en un mercado internacional "en crisis", niega créditos a quienes llevan años trabajando con la entidad y actúa como los "viejos usureros de las novelas de (Charles) Dikens".

A esta accionista, Botín le ha dicho que lamenta su opinión, la ha emplazado a una reunión en la que está seguro de que logrará convencerla de que no venda sus acciones y le ha recordado que el beneficio acumulado en los últimos diez años ha crecido en una tasa anual acumulada del 25,7 por ciento.