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La acogida triunfal del autor de Lockerbie causa indignación

Reino Unido teme que la liberación del terrorista libio pueda dañar su imagen

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Los gobiernos británico y escocés sabían que la decisión de poner en libertad al responsable de la matanza de Lockerbie ocho años después de su condena iba a enfurecer a muchos de los familiares de las 270 víctimas. Lo que no esperaban es que terminarían haciendo el ridículo y afectando a sus relaciones con Estados Unidos. El presidente libio Muamar al Gadafi ha vuelto a ser el líder imprevisible que tiene una forma muy peculiar de dar las gracias.

Las autoridades escocesas liberaron el miércoles a Abdel-baset Al Megrahi condenado por ser el autor del atentado contra el Boeing de Pan Am que explotó al sobrevolar la localidad escocesa de Lockerbie en 1988 por motivos humanitarios, ya que el libio sufre un cáncer terminal.

Las imágenes del triunfal recibimiento a Al Megrahi, con el hijo mayor de Gadafi en primera línea, se han recibido en Londres como una bofetada. La primera respuesta ha sido el anuncio de que la visita del príncipe Andrés a Libia el próximo mes probablemente no se realice. Como la presencia del duque de York se justificaba por el interés en fomentar las inversiones británicas, además de celebrar el 40º aniversario de la revolución libia, sólo habría servido para dar pábulo a la sospecha de que Reino Unido haría cualquier cosa con tal de hacer negocios con el régimen de Gadafi.

En una tensa entrevista en la BBC, el ministro de Exteriores, David Miliband, desmintió indignado que haya habido un interés económico en poner en libertad al libio. Por encima de todo, Miliband quiso resaltar que su Gobierno no ha tenido nada que ver con la medida adoptada por las autoridades escocesas, que tienen todas las competencias en materia de Justicia.

El ministro sí admitió que las imágenes de la llegada a Trípoli eran 'profundamente molestas'. Eso es lo que pretendía evitar el primer ministro, Gordon Brown, cuando envió el jueves una carta a Gadafi. Le pedía como se vio después sin mucho éxito que su Gobierno actuara 'con sensibilidad' (en referencia probable a las víctimas del atentado) al recibir a Al Megrahi. Es de suponer que Brown no esperaba que el hijo mayor de Gadafi fuera el primero en abrazar en la escalerilla del avión al ex agente de los servicios de inteligencia.

La publicación de la carta es otro revés para Brown. Downing Street se vio obligado a confirmar su existencia, que había sido filtrada por las autoridades libias. Por segundo día consecutivo, la Casa Blanca no ocultó su decepción con sus aliados británicos, pero esta vez hizo más hincapié en la conducta de los libios. El presidente Barack Obama calificó este viernes el recibimiento de Al Megrahi como 'muy repugnante'.

El segundo mensaje fue que Washington vigilará con atención lo que Libia haga en los próximos días. EEUU y Reino Unido pretenden impedir al menos que Gadafi se encuentre en público con Al Megrahi y le convierta en un héroe nacional.