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Acolchados, leggins para hombre y mucho negro propone el 080 Barcelona Fashion para el invierno

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Telas y punto acolchado, leggins para hombres, y un dominio del color negro y gris, son las propuestas que los diseñadores presentes en el 080 Barcelona Fashion han presentado hoy para el próximo invierno, en un ambiente marcado más por la política y el futuro de esta pasarela que por las creaciones.

Elena Rakosnich, esposa del presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha estado por segundo día en este certamen de moda, al que ya era una asidua antes de que su marido llegase a la presidencia del gobierno catalán. También se ha visto a altos cargos del anterior ejecutivo, que fueron los impulsores de esta plataforma de moda, de la que sólo se sabe que seguirá más o menos igual hasta la edición de julio, pero que más allá está pendiente de las decisiones políticas.

Un aire de pobreza, sobriedad y oscuridad ha inundado hoy la pasarela, que ha tenido una sesión matinal en la que el triunfador ha sido el valenciano Miquel Suay, con una espléndida colección inspirada en Japón, de buena costura, con grandes volúmenes ajustados al cuerpo con pliegues, fuelles y cinturones y con muchos acolchados y líneas redondeadas.

Suay, que se estrenaba en este escenario, ha declarado a EFE que aunque desconoce la repercusión que tendrá su paso por el 080, está convencido de que tendrá mas eco internacional que si lo hiciera en cualquier otro escenario nacional, "porque es la única que tiene un enfoque distinto de lo que son otras pasarelas, y porque la visión es más independiente que comercial, aunque también se trata de vender y de hacer clientela".

Justicia Ruano 9PM ha arrancado la jornada con una colección de ropa de cóctel y fiesta, de buena intención pero escasa fuerza, en un desfile en el que las modelos, poco garbosas, tampoco han ayudado mucho.

Miriam Ponsa ha convertido la pasarela en un lavadero, con ropa tendida incluida, para desgranar una colección en la que todo parecía pobre, tristón y agotado. Casi un espejo de lo que representa la crisis económica actual.

Punto de tricot enorme en faldas y chaquetas, cinturas altas, chaquetas cortas y piezas asimétricas de muchos tejidos han sido una constante de esta diseñadora, habitual de esta pasarela barcelonesa. Lo más destacado, sus pantalones de "patchwork" de texturas y tejidos.

Josep Abril, otro diseñador que ya ha pasado a ser un clásico, ha convencido poco en esta ocasión con la colección de hombre, en la que una vez más se han visto leotardos o leggins, según se mire, y en la que los pantalones con estética calzón han sido una constante.

"Encasillado" es la palabra que más se ha oído entre los expertos, pero algunas chaquetas y camisas han destacado del resto de las propuestas, a base de lana, algodón y piel.

Fiel al negro, como siempre, Txell Miras, otra de las más esperadas del calendario -considerada en 2008 una de las cien nuevas promesas del diseño- ha mostrado una colección más sofisticada que nunca, aunque todavía le falta simplificar algo las cosas. Mucha cremallera, tejidos superpuestos, y casi ninguna falda.

La firma Cardona Bonache, tras la que están Víctor Cardona e Israel Frutos Bonache, ha dado una nota de color tras la oscuridad del desfile de Txell Miras, en un escenario negro en el que las modelos han desfilado con linternas de minero para no caer por la pasarela tipo andamio del espacio.

Hombros muy marcados, contraste de prendas negras con otras de colores vivos, y líneas simples, definen la colección de mujer Cardona Bonache, que también ha hecho de las cremalleras un elemento importante.

Juun J, un forofo de la superposición de prendas, y Krizia Robustella, que toma como referencia a las prendas deportivas para crear ropa de lujo para gente arriesgada, han cerrado una jornada intensa.

Ayer y hoy, la presencia de público en el 080 ha sido constante. Todos los desfiles, incluido el primero de la mañana, han estado llenos, un público formado en su mayoría por gente joven, aunque no tanto como cuando arrancó esta pasarela. Puede que ayude que esta edición se celebra en la Barceloneta, en una macrocarpa que ha dejado la Word Race, y no en uno de los palacios de la Fira a los que cuesta tanto llegar.