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Aconsejan reducir el uso de un compuesto que llevan los plásticos de biberones

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El biólogo Ángel Nadal, uno de los mayores expertos en bisfenol A, un producto químico integrante de los plásticos de biberones y otros objetos cotidianos, recomienda disminuir el uso de estos plásticos porque afirma que pueden provocar lesiones cardiovasculares y diabetes de tipo dos.

Nadal, profesor e investigador del Instituto de Biotecnología de la Universidad Miguel Hernández de Elche (Alicante), afirma que algunas pruebas de laboratorio han demostrado que el bisfenol A afecta a diferentes sistemas del cuerpo, como el nervioso, la glándula mamaria, la próstata o el páncreas.

Aunque las pruebas no son concluyentes aún, sí hay, en su opinión, suficientes indicios sobre los efectos nocivos en la salud a largo plazo, que aconsejan una gradual disminución en el uso de este tipo de compuestos, muy extendido en el mundo, con los que se fabrican biberones, vinilos o Cds.

"No hay casos detectados de bisfenol ni en España ni en ningún otro país. Es muy difícil hacer una unión directa. Simplemente es una sospecha" por la aparición de alteraciones en ratones de laboratorio, afirma el profesor Nadal en declaraciones a Efe.

Los estudios que se han hecho al respecto sobre el bisfenol A "de entrada, debería hacer que nos preocupáramos un poco más por este tema", agrega.

Nadal es uno de los 38 investigadores de laboratorios de todo el mundo que participaron en agosto de 2007 en un estudio promovido por la Agencia Medioambiental Estadounidense (EPA, por sus siglas en inglés), que elaboró el llamado Chapel Hill Consensus Statement sobre las consecuencias en el uso frecuente de plásticos con bisfenol A, también conocidos como BPA.

"Llegamos a la conclusión de que al menos era un tema preocupante por lo que deberíamos empezar a minimizar la exposición al bifenol A", afirma Nadal.

La Agencia de Fármacos y Alimentos estadounidense, la FDA, no parece compartir del todo las conclusiones de esos expertos y eso ha abierto un amplio debate en estos días en la comunidad científica y política al respecto, en ese país.

En octubre de 2008, la FDA señaló que, de consenso entre las agencias reguladoras de Estados Unidos, Canadá, Europa y Japón, "los niveles actuales de exposición al BPA a través de los recipientes alimentarios no suponen un riesgo inmediato para la salud de la población general, incluidos niños y bebes".

Según Nadal, los estudios desarrollados hasta ahora relacionan ciertos niveles de bisfenol A en sangre con el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo dos y resistencia a la insulina.

Nadal deja claro que la aparición de estos problemas no se producen de un día para otro, sino al cabo de 30 años, como los efectos de la nicotina en los fumadores, pero eso no quita que deban tomarse medidas preventivas, en especial, durante el embarazo y en los tres primeros años del crecimiento.

La FDA cree que los niveles en sangre de bisfenol A "no son lo suficientemente grandes" como para convertirse realmente en un problema para los humanos; sin embargo, en la Unión Europea, con unos parámetros diez veces más conservadores que en EE.UU., sí se aprecian los efectos en los diferentes sistemas del cuerpo.

"El bisfenol A se utiliza en todo el mundo. Es uno de los 50 compuestos químicos más vendidos y el plástico de policarbonato está en todas partes", dice Nadal.

Agrega que ese plástico está hecho como con ladrillos, que son las moléculas de bisfenol A, y cuando el plástico se calienta en el microondas o alcanza una alta temperatura en el lavavajillas entonces se desprende y pasa al continente que pongamos.

Nadal recomienda reducir los lavados en lavavajillas para evitar que el plástico con bisfenol A se degrade, evitar su prolongada reutilización y desecharlo cuando el plástico se hace opaco, rugoso o con grietas.

El experto en biología recuerda a los consumidores que la mayoría de los envases llevan información en la base en forma de triángulo con un número en el interior.

El número 7 engloba a plásticos de policarbonato y conviene evitarlos junto con los números 3, que es el PVC, y el 6, que es el poliestireno. Otros plásticos, como el número 2, "parece que no tiene ningún efecto nocivo hasta ahora descubierto", afirma Nadal, y el número 4 ó 5 se pueden utilizar sin problemas.