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"La actitud de González es autoritaria y eso exacerba los conflictos"

El recién elegido secretario general de CCOO Madrid hará de la lucha contra la destrucción de empleo su bandera en los próximos cuatro años

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Acaba de saltar a la primerísima línea de la unión de Madrid de Comisiones Obreras, pero Jaime Cedrún (Castroponce de Valderaduey, Valladolid, 1953) no es ni mucho menos una cara nueva en la sede regional del sindicato. Tras doce años como mano derecha del ya ex secretario general, Javier López, Cedrún toma las riendas de la organización en un momento complicado, con más de 665.000 parados. Su prioridad, por tanto, será parar la sangría del desempleo y convencer al Ejecutivo regional y a la patronal de que de la crisis no se sale construyendo más Eurovegas. 

¿Cuál su primer objetivo al frente de la secretaría general de CCOO Madrid?

El objetivo fundamental es parar la destrucción de empleo, es una batalla a todos los niveles. Lo más duro es que Madrid, capital de España, una de las regiones más ricas y con mayor capacidad desde su propio sistema productivo, tiene una destrucción de 300 empleos diarios. También nos centraremos en la protección de los parados. No podemos consentir que haya 300.000 personas que no tienen ninguna ayuda ni prestación. Queremos proponer una ayuda de la Comunidad de Madrid para las personas que más lo necesitan y de forma inmediata.

¿Por dónde saldrá de la crisis Madrid? ¿Es una comunidad industrial, de servicios...?

La crisis ya ha hecho la criba, lo más tóxico se ha limpiado al completo. El problema de nuestro sistema productivo es que es muy pequeño y tiene muchas pequeñas y medianas empresas que no tienen capacidad para competir en el exterior ni para sobrevivir en una situación como esta. Por lo tanto, lo que le planteamos a la patronal y al Gobierno regional es la necesidad de definir un modelo para la Comunidad que se asiente en la industria, en el I+D, en la educación, en el conocimiento... Lo que no se puede hacer es no hacer nada y que la alternativa sea otro pelotazo especulativo como Eurovegas para que dentro de veinte años estemos otra vez igual.

'No puede ser que la alternativa sea otro pelotazo urbanístico como Eurovegas'

¿Cree que será fácil abrir esos cauces de negociación de los que habla?

La percepción por ahora es negativa no sólo son las medidas, también en las formas. La actitud es autoritaria y eso exacerba los conflictos.

Pero parece que ahora hasta sectores tradicionalmente más inmovilizados han comenzado a rebelarse. Mire a la ‘Marea blanca'. ¿Cree que la privatización irreversible?

Las leyes de Presupuestos son dinámicas, todos los años pueden cambiar. Con la privatización de los hospitales públicos y de los centros de salud el conflicto está abierto porque puede ocurrirles lo que les ha ocurrido con el Canal de Isabel II. Es muy difícil que un inversor privado meta dinero en Madrid con tanta conflictividad social e inseguridad. Yo si tuviera un euro no vendría a meterlo en Madrid, porque puede ser que en un par de años esa sea una inversión muy conflictiva.

¿Cree que se deberían adelantar las elecciones como han pedido algunos partidos de la oposición?

Lo que han hecho en Comunidad y Ayuntamiento es legal, pero me parece poco presentable. Que una presidenta como la señora Aguirre huya al año de ser elegida porque tiene dificultades, porque cada vez que vaya a una inauguración haya alguien que le quiera lanzar un tupper, define su catadura democrática.

¿Cómo es la relación con González? Con él tuvo que verse la cara muchas veces en los años más complicados del Gobierno de Aguirre.

Me llamó el miércoles para felicitarme por adelantado y para excusarse por no haber asistido al X Congreso. La relación, más allá de lo formal y de que en el algún caso concreto intentemos que intervengan, es inexistente. Terminaron con el diálogo social hace años. Antes de las últimas elecciones firmamos acuerdos con Aguirre en materia de I+D+I y de fomento de la industria y se han incumplido totalmente. Lo único que se está manteniendo es el plan Director sobre prevención de riesgos laborales.

'Yo si tuviera no invertiría en Madrid por la conflictividad social' ¿Y a la izquierda madrileña cómo la ve?

Empieza a tener una oportunidad histórica para poder dar un cambio político en esta Comunidad, pero eso representará también que tengan que replantearse su propia acción política. Tienen que estar mucho más metidos entre la gente, vinculados a sus problemas.

¿Tienen ustedes alguna responsabilidad en el agujero de Bankia?

Lo de Bankia ha sido un desastre. Nos hemos autoengañado todos. En el Consejo de Administración de Caja Madrid hemos denunciado nuestro desacuerdo en muchos aspectos. La fusión venía avalada por todo el mundo, todo el mundo pensaba que era la solución tras un año y medio de pelea durante el que Aguirre intentó tomar Caja Madrid.

Con nuestra actuación lo que reivindicamos fue que hubiera un servicio financiero inclusivo, que los beneficios fueran a la obra social... Quisimos defender un modelo que ha quebrado por la mala gestión y por una operación programada de los bancos auspiciada por determinadas legislaciones.

Pero ustedes también estaban ahí...

Es cierto que hubo gente de CCOO en el Consejo de Administración, como estamos en otros. Y se cometieron errores, descubrimos algunas miserias...

¿Pero asume algún tipo de responsabilidad?

Ha sido la quiebra de un modelo entero. Estar en el Consejo de Administración no es participar en el gobierno directo. Hay una responsabilidad y la asumimos. No obstante, hay una idea clara y es que desde 2004 el Gobierno y la banca tenían la intención de eliminar el papel de las cajas. Y lo cierto es que ahora las cajas no existen. Por medio ha habido movimientos importantes del sector financiero, errores muy gordos de los gestores de las cajas. Y eso es impresentable desde el punto de vista de los consejeros

'Lo de Bankia es un desastre. Hay una responsabilidad y la asumimos'

¿Cómo se combate la ofensiva anti-sindicatos que enarbola la derecha mediática y los partidos conservadores?

Con acción sindical. Tengo que reconocer que nosotros lo hemos pasado muy mal. Ha sido una ofensiva que en Madrid no ha esperado a la crisis. Ya sabíamos qué pretendía este movimiento ultraliberal del ‘carajillo-party' de Madrid. Vienen a por nosotros porque consideran que somos la principal resistencia al expolio de lo público que tenían planeado. Nosotros no cobramos subvenciones del Gobierno regional desde hace mucho tiempo. De hecho, la Comunidad no ha pagado a algunas federaciones cursos de formación que habían realizado. Y ahora los están pagando porque lo dicen los tribunales.

Las políticas ultraliberales son tremendamente agresivas con todo lo público, son la rebelión de los ricos contra los pobres. Por eso hemos hecho el esfuerzo de hacer alianzas con colectivos sociales, de tener una mayor presencia en las empresas. Nuestro objetivo es seguir profundizando en este sentido, en la relación directa con los trabajadores.

'Vienen a por nosotros porque somos la principal resistencia al expolio de lo público'

¿Tiene la sensación de que hay gente que se ha ido alejando de los sindicatos?

Pedimos al pueblo madrileño que sepa diferenciar. Defendemos con uñas y dientes las instituciones democráticas porque creemos en ellas, pero es cierto que tienen que funcionar de otra manera. Hay gente que nos mete en el saco de la desafección. Y es injusto. Igual que es injusto que a todos los políticos les apliquen la misma medida. En el tiempo en el que he estado en la política institucional he visto políticos que se han forrado y otros que han pasado de la Asamblea de Madrid a la nada, porque no tenía ni paro. De todas formas, tomamos nota y por eso estamos intentando combatir esa sensación de alejamiento.

De todas formas, esto no es fruto de una casualidad. Si algo ha caracterizado a todo el proceso de capitalismo financiero depredador ha sido la demolición de la clase obrera y de sus organizaciones sindicales. Necesitan tenernos muy débiles, porque lo que hay detrás es otro reparto de la riqueza.

¿Cómo es la relación de su organización con el 15-M? Hubo un momento en el que pareció haber enfrentamiento o competencia.

Eclosionó en un momento complicado para nosotros e incorporaba una crítica hacia nosotros. El acuerdo sobre las pensiones, que ahora ha cobrado mucha fuerza, nos generó muchas dudas y también muchos problemas. El 15-M fue una bocanada de aire fresco y ha tenido un papel fundamental. Mucho de lo que plantean desde el punto de vista de la crítica al capitalismo coincide con lo que planteamos nosotros. Poco a poco, hemos ido estableciendo una relación de confluencia aunque ellos van por un lado y nosotros por otro.

¿Cómo se llevan con UGT Madrid?

La unidad de acción es excelente. Trabajamos como un equipo frente a los conflictos. La dinámica con ellos está muy engrasada aunque compitamos a nivel de empresa. No podemos andar con rivalidades cuando hay una agresión tal a las organizaciones sindicales. Hay un objetivo y es que los trabajadores no nos confundan. Nosotros no tenemos cuentas en Suiza y estamos peleando con nuestros derechos.

¿Tendrán que apretarse mucho el cinturón? ¿Cómo les ha afectado la caída de la afiliación y las asignaciones?

Se han cargado todas las políticas activas. Los centros de integrados que teníamos y en los que contribuíamos y los trabajadores que tenían contratos finalistas han perdido sus empleos. También han recortado la formación. En los últimos sólo nos hemos gastado el dinero en lo fundamental. Las movilizaciones cuestan dinero, sí, pero son necesarias. Se han llevado las cuentas con mucho rigor y con un criterio de austeridad porque nunca nos hemos fiado de las subvenciones y hemos intentado vivir cada día más de nuestros recursos. Por ahí no me planteo mucho problema. Nos planteamos hacer también una campaña de afiliación.