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El acuerdo de Copenhague fue un "desastre", según Suecia

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Suecia describió la cumbre de cambio climático de Copenhague como un "desastre" y un "gran fracaso" el martes, antes de una reunión de ministros de Medio Ambiente de la UE para hablar de cómo rescatar el proceso.

La Unión Europea acudió a Copenhague con la esperanza de conseguir un compromiso amplio de al menos un 20 por ciento de recortes en emisiones de carbono por debajo de los niveles de 1990 para dentro de 10 años, pero este y otros firmes objetivos no aparecieron en el acuerdo final.

"Los ministros van a reunirse hoy para negociar, por supuesto, cómo proceder después de este desastre que ciertamente padecimos en Copenhague", dijo a periodistas el titular de Medio Ambiente sueco, Andreas Charlaren, mientras él y otros ministros se reunían para el encuentro en Bruselas.

Carlgren coordinará las conversaciones ya que Suecia tiene actualmente la presidencia de la UE.

"Espero que negociemos tanto cómo continuar (...) como también cómo elaborar ahora posibilidades para formas alternativas de trabajar, porque realmente fue un gran fracaso y tenemos que aprender de ello".

La conferencia de dos semanas de la ONU terminó el sábado con un acuerdo legalmente no vinculante para limitar el calentamiento global a un máximo de 2 grados por encima de la época preindustrial, pero no dispuso cómo conseguirlo.

A pesar de meses de preparativos y una agotadora diplomacia internacional, las conversaciones fracasaron por la incapacidad de los dos principales emisores del mundo, Estados Unidos y China, en ponerse de acuerdo en fijar objetivos.

Los 27 estados miembros de la UE llegaron a la cumbre con una posición unificada y con un plan para financiar recortes de emisiones en el mundo en desarrollo, con un compromiso de gastar unos 7.000 millones de euros durante los próximos tres años en ayudas a los países más pobres.

Pero esos objetivos se quedaron a un lado cuando las negociaciones no consiguieron producir los avances que muchos habían esperado.

"Europa nunca perdió su objetivo, nunca, nunca se dividió ni llegó a posiciones distintas, pero por supuesto esto fue sobre todo porque otros países eran reacios, y especialmente Estados Unidos y China", afirmó Carlgren.

Reino Unido culpó el lunes a China y un puñado de países por pedir un rescate al mundo al bloquear un tratado legalmente vinculante en Copenhague, dando lugar a un juego de culpas que se ha acelerado desde que terminaron las conversaciones.

El primer ministro, Gordon Brown, describió el encuentro como "defectuoso en el mejor de los casos y caótico en el peor" y pidió una reforma urgente del proceso para tratar de llegar a un acuerdo legal cuando las conversaciones se reanuden, posiblemente en Alemania el próximo junio.

Pero la ministra danesa de Clima, Connie Hedegaard, que se retiró como presidenta de las conversaciones de Copenhague después de ser criticada por los países africanos por favorecer a las naciones más ricas en las negociaciones, dijo que no había tiempo para el desaliento en el proceso de hacer frente al cambio climático.

"Lo que necesitamos es asegurar el paso que hemos dado y convertirlo en un resultado", dijo a los periodistas a su llegada el martes a la reunión de Bruselas. Preguntada sobre si Copenhague había sido un fracaso, contestó:

"Habría sido un fracaso si no hubiéramos conseguido nada. Pero conseguimos algo. Un primer paso. Fue la primera vez que celebramos un proceso en el que todos los países estaban presentes, incluidos los grandes emisores".