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El acuerdo del fondo y la quita presagia nuevas negociaciones

Los analistas admiten que aún quedan puntos sensibles por discutir

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Al final hubo cifras, pero no todas. La cumbre de jefes de Gobierno anunció, al filo de las 3.30 de la madrugada, que la banca aceptará de manera 'voluntaria' no cobrar el 50% de los bonos de Grecia en su haber con el objetivo de reducir en 2020 la deuda helena hasta la de por sí alta cota del 120% del PIB. El acuerdo se produjo tras un tira y afloja que incluyó a representantes del Instituto Internacional de Finanzas, una patronal de bancos, y los líderes de la eurozona, con Angela Merkel y Nicolas Sarkozy a la cabeza. La banca verá cómo se diluyen hasta 100.000 millones de euros, pero contarán con una garantía de la eurozona para el 30% de lo que queda, que recuperarán siempre que Grecia crezca a un ritmo del 2% de media hasta 2020. En paralelo, la zona del euro comprometerá hasta 130.000 millones de euros en el segundo rescate de la economía y la banca griega, actualizando la cifra de 109.000 facilitada en julio.

¿Muchas cifras? En realidad, no. Las conclusiones de la zona del euro, donde no figuran todas ellas, fueron ayer puestas en cuestión por analistas y algunos funcionarios comunitarios, que reconocieron que todavía quedan puntos sensibles por negociar. Entre ellos está el tipo de interés que Grecia tendrá que pagar por la deuda que todavía deberá devolver, y que será objeto de la emisión de nuevos bonos, que sustituirán a los que actualmente tienen los bancos. El plazo del vencimiento, también clave para la estabilidad de Grecia, será objeto de futuras negociaciones. El acuerdo sobre ambos asuntos es imprescindible y deberá lograrse con unas entidades bancarias que aceptaron a regañadientes la quita del 50%.

El acuerdo sobre la reducción de la deuda griega fue acogido con optimismo en la Eurocámara

El acuerdo sobre la reducción de la deuda griega fue acogido con optimismo en la Eurocámara o las capitales, que confían en perfilarlo a tiempo para llevar a cabo la operación a finales de este año y comienzos del siguiente. Más incierto es el calendario de la puesta en marcha del fondo de rescate, cuya capacidad pasará de los 440.000 millones actuales al billón de euros.

Para lograrlo, el acuerdo de la cumbre identifica dos opciones: avalar con los recursos del fondo parte de las nuevas emisiones de deuda del euro ofreciendo 'a los inversores privados adquirir un seguro de riesgo' y recurrir a otras fuentes de financiación, pública o privada.

Es este último capítulo el más incierto, ya que la capacidad definitiva del fondo 'dependerá de los inversores, a los que todavía hay que consultar', según reconocieron ayer fuentes diplomáticas. Entre ellos figuran países emergentes, el FMI, 'que está llamado a colaborar', bancos de inversión o hasta fondos soberanos.

Una primera reunión tendrá lugar 'en noviembre'. Tras ella, el fondo podría comenzar a avalar parte de las emisiones de deuda de la eurozona.