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Acuerdo provisional para el rescate de las automotrices en EEUU

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La Casa Blanca y los legisladores demócratas alcanzaron el martes por la noche un principio de acuerdo sobre una propuesta de rescate de 15.000 millones de dólares para las automotrices de Estados Unidos, dijeron altos cargos.

Un responsable del Gobierno y uno de los principales asesores demócratas dijo que el acuerdo cubre puntos claves, pero que aún deben resolverse algunos detalles finales y ponerlos por escrito.

Los demócratas han hecho los arreglos para votar en la Cámara de Representantes un proyecto legislativo a partir del miércoles y enviarlo al Senado para su consideración.

"El duro trabajo de ambos partidos ha valido la pena", dijo Carl Levin, senador demócrata por Michigan, estado donde se encuentran las oficinas centrales de General Motors, Ford Motor y Chrysler.

"Entiendo que se ha llegado a un acuerdo", escribió Levin en un comunicado.

El rescate está diseñado para permitir que GM y Chrysler eviten la bancarrota que las amenaza con préstamos de corto plazo. Ford Motor Co no ha pedido ayuda inmediata pero podría querer una línea de crédito en caso de que sus finanzas empeoren.

Las partes que negociaron el acuerdo provisional la semana pasada establecieron que el dinero saldría de un fondo del Departamento de Energía creado en septiembre para ayudar a que las automotrices de Detroit fabriquen coches con un consumo de combustible más eficiente.

El alto cargo del Gobierno dijo que los negociadores satisficieron una de las preocupaciones claves de la Casa Blanca: que las compañías que reciban ayuda obtengan las concesiones necesarias y hagan otros cambios para probar que pueden sobrevivir y competir.

Además de brindar préstamos, la propuesta obligaría a las automotrices a responder a un síndico designado por el presidente -un "zar' de la industria- y convierte al Gobierno en su mayor accionista.

El síndico tendrá poderes para diseñar una reestructuración de las compañías, negando el acceso a más préstamos si se estanca el progreso hacia una reconversión del sector.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, promovió para ese puesto al ex jefe de la Reserva Federal Paul Volcker, que ya fue designado por el presidente electo, Barack Obama, como asesor frente a la recesión que sufre el país.

También prevé que el Gobierno obtenga garantías por acciones de las automotrices por hasta un 20 por ciento del valor de los préstamos federales que obtengan, lo que podría hacer que la participación estatal en GM suba hasta un 50 por ciento del capital.

Las acciones de GM cayeron un 4,67 por ciento y las de Ford un 4,44 por ciento, tras haber subido más del 20 por ciento el lunes por la esperanza de un acuerdo.

El Gobierno argumenta que cualquier plan debe incluir los mejores esfuerzos para garantizar que se devuelva el dinero a los contribuyentes. A cambio del rescate, los legisladores han pedido que las empresas se comprometan seriamente a restructurar su negocio para ser viables en el largo plazo.

La propuesta también establece el 31 de marzo como la fecha límite para que las compañías presenten los planes detallados sobre cómo van a recortar costos.

Otro tema que ha generado dudas entre los republicanos es el uso del dinero de los contribuyentes en el caso de Chrysler, que está en manos de Cerberus Capital Management, una firma privada.

Mientras las negociaciones avanzan en Washington, fabricantes de coches y camiones pusieron un freno a sus planes de producción en India y Suramérica, en una señal de que las ventas en los mercados emergentes no compensarán la depresión en los países desarrollados.

Renault y Nissan recortarán la producción en India, donde antes esperaban un fuerte crecimiento, mientras que la china Chery Automobile dijo que ya no conversa con Chrysler para vender coches compactos bajo la marca estadounidense en Sudamérica.

Toyota Motor Corp, la mayor automotriz del planeta, dijo el martes que espera una marcada desaceleración de la producción y en las ventas de vehículos en Europa.

"Vimos un deterioro en los últimos dos o tres meses (...) en los mercados europeos", dijo Arashima a Reuters. "Vemos que se debilita el mercado de coches pequeños también", agregó.