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La acusación estudia si recurre sentencia que condena a 1 año al imán Cunit

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La acusación particular estudiará mañana si recurre la sentencia que condena a un año de cárcel a Mohamed Benbrahim, imán de la comunidad musulmana de Cunit (Tarragona), por un delito de coacciones graves a Fátima Ghailan, marroquí de 31 años y mediadora cultural del Ayuntamiento de esta localidad.

Montserrat Tur, abogada de Ghailan, ha expresado su "satisfacción" con la sentencia del juzgado penal 2 de Tarragona, que también condena a nueve meses de cárcel al presidente de la Asociación Islámica de Cunit, Abderramán el Osri, y a una multa de 730 euros a la hija del imán por el mismo delito de coacciones graves.

Pese a no recoger todos los argumentos de la acusación particular, que solicitaba 7 y 6 años de cárcel para Benbrahim y El Osri, respectivamente, la acusación considera que el auto "da veracidad a aquello que Fátima había denunciado: la situación de acoso a que la sometían el imán de Cunit y el presidente de la comunidad islámica".

"La sentencia deja claro que existe una intención concluyente de impedir que Fátima pudiera llevar una vida con normalidad y seguir haciendo el trabajo con independencia, coaccionándola y dirigiendo amenazas contra ella, su marido y sus hijos", subraya Tur.

Aunque el magistrado no profundiza en los motivos que llevaron a los condenados a obrar en contra de Ghailan, la acusación insiste en que los condenados la coaccionaron porque "consideraban que debía seguir sus indicaciones, puesto que ellos dirigen la comunidad musulmana de Cunit y, por lo tanto, también debían dirigirla a ella".

El hecho de que Fátima se sacara el velo como "acto de rebeldía", todavía "les molestó más y agravó la situación", asevera la letrada.

Por otra parte, la acusación particular ha destacado que la sentencia recoge como la alcaldesa de Cunit, Judith Alberich, y el concejal de Recursos humanos del consistorio no ratificaron en el juicio oral, alegando que no recordaban lo que había pasado, unas declaraciones que en un primer momento hicieron en favor de Fátima.

"Esta actitud de negar apoyo a una mujer que sufre esta situación, queriendo colocar esta clase de conflictos en el espacio privado de las personas, provoca impunidad en los culpables y la reiteración de los hechos", recrimina Tur.

En su opinión, "no están demasiado lejos los tiempos en que la violencia de género también se consideraba un problema privado entre la mujer y su marido, y no un tema de interés público".

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