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Acusado de matar a Beatriz Collado dice que es "un delincuente, no un asesino"

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El único acusado de la muerte de la joven Beatriz Collado, cuyo cadáver fue hallado en el pantano granadino de Cubillas en marzo de 2006, ha admitido hoy ante el Tribunal que lo juzga que es "un delincuente", dedicado "a vender droga y a robar", aunque ha negado ser "un asesino" y haber matado a la chica.

José M.G., que se enfrenta a penas que oscilan entre los 30 y los 48 años de cárcel, ha declarado, como ya hiciera en un momento de la instrucción del caso, que dos personas le obligaron a mantener relaciones sexuales con la joven para tratar así de inculparle en un crimen después de haber incumplido un ajuste de cuentas.

El procesado ha insistido en que el día de los hechos dos personas de nacionalidad turca le obligaron a violar a la chica, después de que él hubiera incumplido un supuesto pacto, por el que recibió un dinero y al que había llegado con terceros durante su estancia en prisión, por el que debía matar a seis personas.

"Me abordaron y me dijeron: 'Tienes que hacer un trabajo para nosotros'", ha dicho José M.G., quien ha argumentado que entonces encontró a una chica, que no conocía y a la que preguntó qué hacía allí y qué tenía que ver en ese asunto.

Según la versión de acusado, estos sicarios le obligaron a mantener relaciones sexuales con Beatriz, a la que sacó del coche y violó, pese a que, ha admitido, "no eran unas circunstancias como para hacer el amor con una mujer" y que "la muchacha no consentía nada".

"Beatriz no se defendió, no pudo hacer defensa alguna", ha asegurado el presunto asesino, que ha añadido que, en ese momento, si él estaba muy "atemorizado", la chica lo estaba "mucho más".

Acto seguido, una de las personas que le habían amenazado, ha relatado, le hizo un torniquete a Beatriz con una bufanda que llevaba y la tiró junto a otro al pantano de Cubillas, donde se encontraban.

Durante el juicio, que finalmente ha comenzado hoy tras ser suspendido en diciembre pasado, también han declarado ocho testigos: una compañera de trabajo, el novio y dos hermanas de la víctima, el trabajador de limpieza que halló el cadáver, el hermano, el sobrino y la que entonces era compañera sentimental del procesado.

El novio de Beatriz, que ejerce en el caso la acusación particular, ha declarado que el día del crimen escuchó, cuando hablaba con ella por teléfono, una voz que, en un momento determinado, le dijo: "Tranquila, tranquila".

Entonces, según ha relatado, la comunicación se cortó y aunque volvió a llamarla no recuerda si el móvil daba señal o ya se encontraba apagado.

Alertado por estos hechos y aunque desconocía dónde se encontraba exactamente su novia, que había ido a correr, se puso en contacto con la familia y le relató lo ocurrido.

Por su parte, la pareja sentimental de José M.G., que fue detenida por tener en su posesión el móvil de Beatriz, se ha contradicho entre lo que declaró durante la instrucción y lo que ha asegurado ante la Sección Primera de la Audiencia de Granada.

La mujer, a la que supuestamente el acusado regaló el teléfono de la chica y que ha admitido "tener muy mala memoria", se ha justificado en que las circunstancias le crearon un "cacao y un estado de nervios", después de que se le culpara "sin tener nada que ver".