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Acusan al Kindle de Amazon de violación de patente

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La empresa mediática Discovery Communications ha demandado a Amazon.com por infringir supuestamente su patente de tecnología de libros electrónicos con su lector digital Kindle, comercializado por la tienda online.

La demanda, presentada el martes en el Tribunal del Distrito de Delaware, supone otro golpe para un dispositivo que ha provocado la ira de las editoriales, que afirman que Amazon intenta evitar el pago de derechos de autor.

Según el texto de la demanda, Amazon, en las dos versiones de su Kindle, ha infringido uno o más de los términos de una patente que el fundador de Discovery, John Hendricks, recibió en noviembre de 2007.

La patente se refiere a tecnología de cifrado para la distribución de libros digitales.

Amazon lanzó la segunda versión de su lector electrónico el mes pasado. El dispositivo portátil, que se vende por 350 dólares (unos 270 euros), ha sido seguido muy de cerca por los amantes de los artilugios electrónicos y presentado por Amazon como el futuro de la lectura de libros. Lleva en el mercado desde noviembre de 2007.

Una portavoz de Amazon declinó hacer comentarios sobre la demanda.

Discovery, que no forma parte de la competencia de Amazon y es conocido sobre todo por su canal Discovery en la televisión por cable, reclama daños y perjuicios y el pago de derechos de autor para compensarla por "cualquier futura violación" de la patente.

La empresa y su fundador Hendricks "jugaron papeles significativos en el desarrollo del contenido digital y los servicios de distribución en los 90", afirmó la compañía en un comunicado. "El trabajo de Hendrick incluyó la invención de un sistema cifrado seguro para la selección, transmisión y venta de libros electrónicos".

También Sony vende un lector digital portátil, pero una portavoz de Discovery declinó hacer comentarios sobre si la compañía japonesa podría también violar la patente en cuestión.

El nuevo Kindle de Amazon se ha enfrentado a las críticas de la industria editorial, que afirma que la función que pasa las palabras a voz y permite a los usuarios escuchar los textos evita pagar 'royalties' a los autores.

El Sindicato de Autores ha definido la función hablada como un "reto significativo a la industria editorial", pero no ha presentado una demanda.

Apaciguando a los críticos, Amazon dijo en febrero que permitiría la desactivación de la función en el nuevo Kindle, aunque aseguró que la aplicación era legal.