Publicado: 15.11.2014 19:41 |Actualizado: 15.11.2014 19:41

Aena rechaza ceder aviones abandonados por no ser de su propiedad

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El gestor aeroportuario Aena rechaza la posibilidad de ceder los aviones que están abandonados en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas a fundaciones, museos o entidades sin ánimo de lucro que puedan restaurarlas y utilizarlas ya que estas aeronaves no son de su propiedad, por lo que antes de poder transmitirlas a terceros debería "ocuparlas pacíficamente" durante el tiempo que marca el Código Civil.

Así lo señala el presidente-consejero delegado, José Manuel Vargas, en una carta remitida al senador Domingo Fuentes Curbelo, con la que responde a la misiva que el socialista le envió el pasado mes de agosto, proponiéndole ceder el centenar de aeronaves que hay abandonadas en diferentes aeropuertos españoles --particularmente las nueve que se encuentran en Barajas-- a organismos que puedan reutilizarlas.

Fuentes Curbelo sugería entonces ceder las aeronaves "con mayor interés histórico, técnico o cultural" a "fundaciones, museos o entidades sin fines de lucro que pudieran mostrarse interesados en ofrecer a los ciudadanos la posibilidad de ver de cerca los aviones y conocer más la historia aeronáutica española". O incluso que Aena se quedara con alguna para "entrenamiento de bomberos, convertirlas en aulas o utilizarlas con fines ornamentales".

De hecho, el senador recordaba otros casos en los que se había seguido esta vía, mencionando por ejemplo el DC-7 que en Córdoba se usa como contenedor cultural, el Convair Metropolitan recuperado en Málaga o el DC-9 en el que el expresidente de la Generalitat de Catalunya Josep Tarradellas regresó del exilio, que actualmente alberga en el Museo del Aire de Cuatro Vientos (Madrid).

 


Paralizar la subasta

Por todo ello, Fuentes Curbelo solicitaba a Aena que "antes de sacar a subasta cualquier lote de aviones abandonados por cantidades irrisorias" estudiara la posibilidad de cederlos, y exigía en particular declarar desierta la subasta de ocho aeronaves abandonadas en Barajas --una Swearingen, seis Gulfstream y un Fokker--, que se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 6 de julio.

Ahora, el presidente de Aena reconoce al senador que la práctica de la cesión de aviones abandonados se ha seguido en años anteriores en los diferentes aeropuertos de la red pública. Por ejemplo, en Barajas se aprovechó un McDonnell Douglas DC-9 como aula educativa de medio ambiente y otros dos B727-200 para prácticas de bomberos.

Una posibilidad que, sin embargo, no es posible con las ocho aeronaves de la subasta de julio porque "no hay dueño reconocido", por lo que se debe aplicar la Ley de Navegación Aérea, que obliga a notificar públicamente el hallazgo de los aviones para que los propietarios puedan ejercer sus derechos.

Tras declararse la presunción legal de abandono, el gestor aeroportuario debía adquirir la condición de propietario mediante la usucapión o prescripción adquisitiva que, según el Código Civil en vigor, exige "la ocupación pacífica de las aeronaves durante un determinado tiempo", opción que Aena declina porque la existencia de aeronaves abandonadas "conlleva riesgos operativos y medioambientales" que exigen "resolver estas situaciones con la mayor celeridad".

Por eso, optó por la subasta del lote que, sin embargo, resultó desierta tanto en la primera convocatoria, con un precio de adquisición de los ocho aviones de 76.300, como en la segunda, convocada el 18 de agosto por la mitad del precio. Aena no aclara en la misiva a Fuentes Curbelo qué sucederá ahora con las aeronaves.

 Un centenar de aviones abandonados

Los ocho aviones de Barajas no son los únicos abandonados en los aeropuertos españoles. Según datos del Gobierno, existe un centenar de aeronaves en los aeropuertos de la red de Aena que están abandonadas por diversas causas, tanto judiciales como por procesos de identificación de sus propietarios, y acumulan una deuda total de 2,78 millones de euros.

En concreto, el aeropuerto de Sabadell es el que mayor número de aeronaves abandonadas registra, con un total de 35, seguido del aeropuerto madrileño (nueve), Valencia-Manises (ocho), el aeródromo de Cuatro Vientos (siete), el aeropuerto de Barcelona-El Prat (cinco) y el de Málaga-Costa del Sol (cinco).

Al parecer, algunas entidades se habrían interesado por aviones concretos. Es el caso del Museo de Aeropuertos y Transporte Aéreo de Aena con respecto a diversas aeronaves del aeropuerto de Málaga-Costa del Sol, el de la sociedad Gesplane Asociación Aeronáutica Andaluza con relación a una avioneta situada en el aeropuerto FGL Granada-Jaén que saldrá a subasta pública o el del Real Aeroclub de Reus en relación con una avioneta situada en el aeródromo de Melilla, que no es propiedad de Aena.

En estas circunstancias, no sólo el PSOE se ha preocupado por el asunto, sino que también Unión, Progreso y Democracia (UPyD) ha pedido al Gobierno que aclare qué planes tiene "para dar salida" o retirar los aviones abandonados en los aeropuertos españoles.

Para identificar al propietario, cumpliendo con la Ley de Navegación Aérea, se publican unos edictos en el Boletín Oficial del Estado (BOE) avisando al posible propietario y unos plazos antes de estimar la "presunción legal de abandono" en tres fechas distintas.

De acuerdo a lo dispuesto en el artículo 138 de la Ley 48/1960, de 21 de julio, sobre Navegación Aérea, el Ministerio de Fomento ha de publicar en el BOE edictos en tres fechas distintas antes de que se abra el procedimiento para declarar abandono.

Si los aparatos no se reclaman en un año desde el último aviso se estimará la presunción legal de abandono y, por tanto, Aena, dependiendo del estado del avión podrá cederlo a otras compañías, reutilizarlo para pruebas y simulacros o, en el peor de los casos, desecharlos parcial o completamente.

De hecho, el artículo 139 de la misma norma jurídica prevé que si la aeronave o sus restos no pueden conservarse "serán vendidos en pública subasta y su importe quedará en beneficio del Estado, deducidos los gastos y el premio, en su caso".

Una vez transcurrido un año desde que se publique el último aviso, si los dueños no han reclamado el aparato, se considera legalmente abandonado. Aena tiene potestad entonces para cederlo a otra compañía, reutilizarlo para pruebas y simulacros o desecharlo si no se encuentran en buen estado.