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Aforismos detrás de la cámara

El director Gonzalo Suárez publica El secreto del cristal, recopilación de sus pensamientos en rodaje 

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'Ignoraba la óptica. Era como un pintor que reutiliza la misma paleta que manipula'. Mientras confiesa lo inconfesable para un director de cine, Gonzalo Suárez recuerda que la cámara la tenía su hermano, suspendido en el vacío, para rodar un plano en los acantilados de la costa de Llanes, en Asturias. 'Morir por una imagen...', suspira. Era hace mucho tiempo y sólo tenían un objetivo angular. Llenos de reflexiones de 'lúcida crueldad', como diría La Rochefoucauld, los rodajes y las películas de Suárez reflejan la personalidad de uno de los mayores directores españoles. Y lo que el espectador a lo mejor se perdió por no escuchar algunos diálogos o lo que Suárez decía detrás de la cámara puede ahora leerse en El secreto del cristal. Aforismos y desafueros (Villaverde Editores).

Las confesiones son las de un director que arregla sus cuentas con el cine: 'El arte es un largo combate, perdido de antemano, con las sombras'; 'La imagen es la trampa de la mirada'; 'El cine no es imagen, es mirada'; 'La luz, péndulo del cielo'. La ironía de sus palabras aunque 'con mucho humor', precisa el director es para todo el mundo: 'Los críticos no hacen preguntas, sólo se saben las respuestas'.

El secreto del cristal es, según Gonzalo Suárez, un 'libro cómodo', porque no lo escribió realmente él, porque 'ya me lo dieron hecho'. Claro que los aforismos son suyos, pero la obra es el resultado de una iniciativa de su hija, Anne-Hélène Suárez Girard, y Salvador Foraster, quienes 'se aventuraron a rescatar caracolas y caballitos de mar bajo las turbulencias de mi singladura literaria-cinematográfica', explica el director asturiano.

Conversar con Suárez parece un diálogo sin fin de aforismos, entre lo absurdo y lo pragmático, digno de cualquier obra de Jean Cocteau. 'Este libro fue como ir de pesca: encuentro cosas que ya tenía olvidadas', contesta para explicar el origen de sus frases. La mayoría se refiere a momentos muy precisos, vividos por el director. El que sí recuerda es el que contó al cineasta Peckinpah: 'El mundo es absurdo, pero ¿comparado con qué?'. 'Sólo era una broma y le hacía mucha gracia', dice Gonzalo Suárez.

Recuerda entre risas una anécdota terrible del rodaje de Aoom película insólita que mezcla el humor y la aventura, cuando su hermano casi cae al vacío por tomar una escena colgado de un cinturón de cuero sujetado por Gonzalo. Entonces surgió otro aforismo desafiante: 'Dios no creía en Dios, por eso inventó a los hombres'. Casi 40 años después, el director sigue creyendo en ello, porque 'son pensamientos sinceros'. Y confiesa: 'Me hago el sabio, pero no lo soy'.