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La agencia Fitch trata de frustrar el segundo rescate a Grecia

Considera un "impago restringido" la participación del sector privado en el plan. Atenas recibirá de bancos y rescates 256.000 millones

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Alrededor de 12 horas. Ese fue el tiempo que transcurrió desde el acuerdo de la cumbre de líderes de la zona del euro sobre el segundo rescate de la economía helena y la amenaza de una agencia de calificación de riesgos de declarar a Grecia en suspensión de pagos parcial. “Fitch considera que la naturaleza de la participación del sector privado en el nuevo programa financiero de apoyo constituye un impago restringido”, alertó David Riley, uno de los ejecutivos de la empresa que copa junto a otras dos compañías el mercado de los análisis del riesgo de las inversiones.

En realidad, los líderes contaban con algo así y por eso se blindaron ante la posibilidad en el acuerdo de la cumbre del jueves. Funcionarios comunitarios aseguraron ayer que están preparados para hacer frente a la amenaza de las agencias, cuyos análisis favorables exige el BCE a cambio de inyectar unas imprescindibles dosis de liquidez en los bancos griegos. “Durará sólo unos días”, aseguraron fuentes comunitarias, en los que la zona del euro activará un fondo de 35.000 millones para avalar las peticiones de liquidez de la banca griega, que podrá seguir funcionando e incluso acceder a recapitalizaciones de emergencia a través del Tesoro heleno.

El segundo programa griego y el refuerzo del fondo de rescate que se pactó el jueves deben ser ratificados por una reunión de ministros, encargados de la letra pequeña de la decisión, y tendrán que superar trámites parlamentarios en los países del euro. Además de los 110.000 millones que la zona del euro y el FMI comprometieron el año pasado, de los que quedan por desembolsar 45.000, Atenas recibirá otros 109.000 millones en fondos públicos. Los bancos y aseguradoras privadas contribuirán con otros 37.000 millones de euros adicionales, que resultarán del intercambio de los bonos que vencían en los próximos años por otros que podrían dar a Grecia hasta 30 años para saldar sus deudas. Además, con los fondos públicos de la zona del euro, Grecia recomprará parte de su propia deuda a los bancos a precios de mercado, muy bajos por la inestabilidad de los últimos meses, adelgazando en 12.600 millones más su deuda. En total, la contribución de la banca rebajará en 12 puntos del PIB la deuda, que este año rozará el 160%. Los fondos movilizados alcanzarán los 256.000 millones en 2014 contando los dos rescates.

La canciller alemana, Angela Merkel, defendió ayer en Berlín el acuerdo, pero pidió la máxima implicación de Grecia para seguir aplicando los recortes y reformas. Sólo así el plan diseñado reducirá la losa en forma de deuda sobre sus finanzas y Grecia dejará de ser un problema para el euro. “En política económica, el 50% es psicología y si se dice que un país no lo va a conseguir, no lo conseguirá”, advirtió.

En ese sentido, Merkel pidió a Italia “nuevos pasos en el futuro” para reducir el déficit, aunque el nuevo plan de ajuste presentado recientemente por Roma es “absolutamente bueno”. La canciller aseguró que “el acuerdo de la cumbre ha rebajado el riesgo de contagio”, que sin embargo sólo podrá ser evitado de manera efectiva si los países más acorralados por la especulación se ciñen a la senda de la austeridad y las reformas.

Los expertos se mueven desde el rechazo al aplauso. Juan Torres, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, considera que los líderes europeos “no han afrontado el problema porque no han tomado medidas que frenen la especulación”. Europa, según Torres, “trata de resolver la deuda con más deuda”. En su opinión, lo que hay que hacer es “darle a Grecia un modo de pagar”. La solución, asegura, pasaría por “cortar de raíz la especulación haciendo que el BCE se haga cargo de la financiación de Grecia”.

El catedrático culpa a Europa de haber llevado al país heleno a la situación actual. “Cuando se empezó a plantear, el problema de Grecia eran unos 50.000 millones. Francia y Alemania dieron en total 800.000 millones para rescatar a bancos privados y nadie dijo que eso fuese un problema para Europa. Ahora Grecia necesita 110.000 millones para pagar también los intereses del plan anterior”. El problema añadido, según Torres, es que se está debilitando al motor de Europa. “Alemania, en lugar de ayudar a los países que compran sus exportaciones (clave del PIB germano), los está hundiendo porque sus bancos no quieren renunciar al negocio que están haciendo”.

Para Pedro Montes, economista y presidente de Socialismo XXI, el problema es que el plan no ha quedado claro. “He leído muchas cifras distintas y los mercados, precisamente, lo que necesitan es claridad”. Entre las lagunas de la información, Montes destaca que “no se sabe la aportación que va a hacer el FMI”. Pero además, no le parece la solución óptima, porque exigiría “unos acuerdos que los gobiernos no están dispuestos a aceptar. No hemos rescatado a los griegos”, recuerda. “Ellos van a tener que pagar su deuda, algo menos y más tarde, pero el volumen es impagable”.

Jesús Ruiz-Huerta, catedrático de Economía Aplicada de la Rey Juan Carlos, es optimista con el acuerdo porque cree que la situación “era extrema y se han tomado decisiones importantes” pero hay que concretar muchas cosas.

A Jonás Fernández, director del servicio de estudios de Solchaga, Recio y Asociados, le parece una buena opción pero se le plantean dos dudas: cómo y cuánto se va a ampliar “la capacidad financiera del fondo para poder responder a las nuevas tareas” y cómo se queda el sector financiero griego después del impago”.

José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, considera que España se beneficiará del acuerdo y que “no se tardará en ver la prima de riesgo de nuevo en torno a los 200 puntos”.