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Las agencias humanitarias intentan llegar a refugiados en Congo

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Por Hez Holland y Yves Boussen

Las organizaciones humanitarias intentaban el sábado ayudar a los miles de desplazados por los combates en el este de Congo, aunque muchos de ellos permanecían aislados a pesar de la petición de dirigentes africanos para que Gobierno y rebeldes llegaran a un alto el fuego.

El jefe rebelde Laurent Nkunda, reduciendo su habitual tono combativo, saludó el llamamiento realizado en una cumbre de emergencia para un alto el fuego y un pasillo humanitario en la provincia de Kivu Norte, pero los cooperantes se mostraron cautos.

"Necesitamos llegar a esos lugares con urgencia y entregar la ayuda", dijo Marcus Prior, del Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

Los combates entre los rebeldes tutsis y las fuerzas del Gobierno continuaron pese al alto el fuego unilateral decretado por Nkunda la semana pasada, durante la ofensiva contra la capital provincial, Goma, que provocó el éxodo de miles de civiles.

El sábado por la mañana se podían oír esporádicos tiroteos cerca de Kibati, 12 km al norte de Goma, donde los graves combates entre los rebeldes de Nkunda y el Ejército obligaron el viernes a la ONU a frenar la distribución de alimentos y medicinas.

La revuelta de Nkunda contra el Gobierno, al que acusa de apoyar a las milicias locales y a los rebeldes hutus ruandeses contra la minoría tutsi a la que pertenece, ha provocado más de un millón de desplazados en Kivu Norte en dos años, de los que 250.000 han huido de sus hogares desde septiembre.

El contingente más importante de la ONU en el mundo, compuesto por 17.000 efectivos, no ha podido frenar el último derramamiento de sangre que sacude República Democrática de Congo desde una guerra regional entre 1998 y 2003 impulsada en parte por la competencia por sus enormes recursos naturales. Unos cinco millones de personas han muerto en 10 años de conflicto.

Varios jefes de Estado y de Gobierno africanos y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se reunieron el viernes en Nairobi para tratar de encontrar soluciones a una guerra que hunde sus raíces en el genocidio de unos 800.000 tutsis y hutus moderados en Ruanda en 1994.

"Hablaban de un alto el fuego y un pasillo humanitario. Nosotros ya estamos pidiendo eso", dijo Nkunda a Reuters el sábado desde su base en las colinas al norte de Goma.

ADVERTENCIA A LA ONU

que el viernes se acordó que podría ser enviada a Kivu Norte - que se ocupe solo de cuestiones humanitarias o será tratada como un enemigo.

"Si vienen para apoyar de verdad el pasillo, no tengo ningún problema. Si vienen por motivos políticos, no es por la paz (...) Estarán del lado del Gobierno", aseguró Nkunda.

El sábado, los refugiados intentaban recuperar cierta normalidad en un campo en Kibati al que el viernes llegaron miles de ellos después de los combates en el pueblo cercano del mismo nombre.

"Oí disparos y bombas en Kibati ayer. Simplemente tiré mi maleta y eché a correr", dijo a Reuters Jean-Claude Bahati, de 12 años, que deambulaba por el campo. "No sé dónde están mis padres. Esta noche la he pasado en una plantación de bananos".

La misión de la ONU (MONUC) reclama que no puede cubrir una región del tamaño de Europa Occidental en la que hace años que merodean bandas armadas matando, saqueando, violando y reclutando a niños soldados.

Un alto cargo de MONUC pidió el viernes al Consejo de Seguridad que estudie con urgencia la petición de Ban de darles 3.085 policías y soldados más.