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Agro argentino teme restricciones a uso de herbicida glifosato

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Por Alexandra Ulmer

Legisladores de las principalesprovincias sojeras de Argentina evalúan propuestas para limitarel uso del herbicida glifosato, lo que despertó preocupaciónentre los agricultores pero generó entusiasmo en ecologistas.

Los diputados de Santa Fe, la segunda mayor sojera deArgentina, aprobaron recientemente una ley para limitar lafumigación con glifosato cerca de zonas urbanas, mientras queen Buenos Aires, la tercera productora del país, un senadorpresentó una propuesta para prohibir el herbicida en el 2019.

"La rentabilidad de la soja debe ser relacionada a lasustentabilidad", dijo el diputado de Santa Fe Antonio Riestra,quien votó a favor de la ley para limitar el uso del glifosato,que aún requiere la aprobación del Senado de la provincia.

La norma prohibe la asperción a menos de 500 metros dezonas urbanas, o a menos de 1.000 metros en el caso de que seutilicen aviones para rociar las plantas.

Riestra, que refirió estudios que vinculan al herbicida conproblemas de salud, estimó que la ley prohibiría el uso delglifosato en entre el 5 y el 6 por ciento del área dedicadaactualmente a la soja en la provincia.

Los productores del país sudamericano, el tercer proveedormundial de la oleaginosa, argumentan que las medidas elevaránlos costos y recortarán los rendimientos de los cultivos.Además, temen que otros parlamentos provinciales intentenintroducir restricciones similares.

"Si llega el momento, nosotros podríamos evaluar en seriosi debemos sembrar en Santa Fe", advirtió Alejandro Giordani,productor sojero y presidente de la Sociedad Rural Argentina enla localidad de Rufino.

MODIFICACIONES GENETICAS

Los campos de soja se expandieron con rapidez en Santa Fedesde la implementación en la década de 1990 de soja modificadagenéticamente para resistir al glifosato, y ahora el cultivoabarca cerca de 5 millones de hectáreas en la provincia.

El agroquímico elimina todas las plantas salvo la sojatransgénica que lo soporta. La semilla resistente al herbicidaRoundup, de la firma Monsanto , es la más utilizada enArgentina.

Se calcula que unos 200 millones de litros de glifosato sonvolcados cada año en suelo argentino.

Pero algunos defensores del medio ambiente e investigadoresvinculan la aplicación del glifosato con una amplia variedad deproblemas de salud, como trastornos congénitos, dificultadesrespiratorias y tasas elevadas de abortos espontáneos.

"Hay diputados discutiendo el tema, es un avance. Ningunade estas cosas serían imaginables dos años atrás", afirmóAndrés Carrasco, un profesor de la Universidad de Buenos Airescuya investigación sobre el glifosato fue publicada por larevista Chemical Research in Toxicology este mes.

Los proveedores del agroquímico cuestionan estudios como elde Carrasco y argumentan que la Organización Mundial de laSalud dice que "el glifosato y los herbicidas que contienenglifosato tienen una toxicidad aguda oral y dérmica muy baja".

La producción de soja alcanzó un récord de 52,7 millones detoneladas este año en Argentina, el mayor exportador de aceitey harina de la oleaginosa, luego del vertiginoso crecimientodel cultivo a partir de la introducción de la sojatransgénica.

El agrónomo Osvaldo Bertossi, profesor en la UniversidadAustral, dijo que las restricciones al glifosato podrían llevara los productores a recurrir a herbicidas "más tóxicos", yaaplicados en el pasado.

"Si (el uso de glifosato) es limitado, los campesinospodrían pedir una indemnización o hacer un amparo (ante lajusticia)", señaló el experto.