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Agua de mar para calmar la sed de piscinas en Catalunya

La sequía invita a los fabricantes a utilizar alternativas al agua potable

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Una quinta parte de las piscinas que hay en España, unas 150.000, están ubicadas en Catalunya. El 40% de estas instalaciones se concentran en la demarcación de Barcelona, donde desde principios de año la Generalitat ha prohibido el uso de agua potable para usos lúdicos. Ante la situación, y con el fin de sortear las restricciones obligadas por la sequía, los fabricantes de piscinas estudian la posibilidad de llenar estas instalaciones con agua de mar o de pozos.

El riego de jardines, el lavado de coches y, especialmente, el llenado de piscinas, puede comportar sanciones de hasta 3.000 euros. Temerosos de las consecuencias económicas de esta situación, los profesionales del sector, agrupados en la Federación de Fabricantes de Equipos y Constructores de Piscinas, Saunas y Spas (FAPS), se han empezado a movilizar para hallar soluciones que les permitan evitar la prohibición de la Generalitat de llenar estos espacios de ocio con agua potable.

Piscinas sostenibles

El vicepresidente de la FAPS, Lluís Cortés, explicó que una de las soluciones que están estudiando es la viabilidad de llenar estas instalaciones con cubas de agua ‑no apta para el consumo humano-, como la del mar, la depurada, la procedente de los excedentes de acuíferos o la regenerada, aplicada actualmente a usos agrícolas y urbanos.

La Federación está convencida de que un correcto tratamiento de recursos hídricos no potables garantizará la salubridad de los mismos. En este sentido, Cortés recordó que la exigencia de la calidad del agua de las piscinas es en muchas ocasiones superior a la de algunas playas o ríos en los que se permite el baño.

Lluís Cortés entiende la preocupación ciudadana por el ahorro de agua en períodos de extrema sequía como el actual, aunque pide que no se criminalice a un sector que, sólo en Catalunya, engloba a 600 empresas y da empleo directo a más de 4.800 trabajadores. Por eso, uno de los retos de la entidad es el de construir piscinas sostenibles.

Para ello, la FAPS publicará una serie de recomendaciones en las que se recuerda a los particulares que un buen mantenimiento de estas instalaciones puede permitir que el agua esté en condiciones óptimas para el baño sin necesidad de cambiarla durante cuatro años.