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El agua preocupa tanto o más que el canon minero en Tacna

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Los habitantes de Tacna, que llevan nueve días en huelgas y movilizaciones, repiten con frecuencia "Agua sí, minas no", y ponen de relieve cómo las prioridades comienzan a cambiar para muchos en esta ciudad que depende de los ingresos mineros.

Toquepala (en Tacna) y Cuajone (en la vecina Moquegua) son las dos regiones del sur peruano en las que la empresa mexicana Southern Perú extrae cobre, por lo que reciben el llamado "canon minero".

Dicho canon es un porcentaje sobre el dinero dejado por las mineras y que el Estado entrega a las regiones a modo de compensaciones, el cual es calculado a razón de kilogramo de tierra removida para conseguir el mineral.

Pero para el funcionamiento de las dos minas se requiere no sólo desplazar grandes cantidades de tierra, sino también utilizar 1.950 litros de agua por segundo, una enorme cantidad que no es tenida en cuenta a la hora de calcular las compensaciones, explicó a Efe Víctor Esquívez, secretario del Colegio de Ingenieros de Tacna.

De los 1.950 litros, 1.640 son tomados de aguas de la región de Tacna (tres lagos y dos pozos subterráneos), y sólo 310 son aportados por Moquegua, lo que añade a la polémica un punto nada desdeñable de agravio regional.

Tacna rechaza la modificación de la ley que asigna fondos del Estado obtenidos por la fiscalización de la actividad minera a las regiones de Perú y que, a su juicio, perjudica los intereses de la zona en favor del vecino departamento de Moquegua.

Incluso los relaves (aguas usadas) de la mina de Cuajone son conducidos, junto con los de Toquepala, a una presa en la llamada Quebrada Honda, situada en Tacna, mientras que el resto va a al mar en la zona de Ite, también en Tacna.

Según Esquívez, la Quebrada Honda presenta filtraciones y las aguas de las zonas colindantes están afectadas, pese a lo cual siguen siendo utilizadas por los agricultores locales.

La bahía de Ite, una franja de 15 kilómetros de costa que ha recibido durante décadas relaves mineros, también ha perdido toda la flora y fauna debido a la enorme cantidad de residuos sólidos evacuados por el tratamiento del cobre.

El "comité de lucha" que se ha formado en Tacna en los últimos días ha puesto la reclamación por el agua entre sus prioridades, y su portavoz, Ricardo Bernabé, explicó a Efe que sus miembros ya no quieren negociar canon arriba o abajo de los ingresos mineros, y que lo que exigen es el cierre de Southern Perú.

Por su parte, el presidente regional Hugo Ordóñez reconoce que el Estado no puede anular ni cambiar unilateralmente contratos firmados con empresas extranjeras, por lo que plantea la lucha por el agua más a medio plazo, sin dejar de reconocer su importancia.

Algunos estudios sin carácter técnico señalan que el eventual cierre de las minas y la recuperación de todas las tierras afectadas para la agricultura podrían suponer para Tacna generar 20.000 hectáreas agrícolas más, que podrían dar trabajo a tres obreros por hectárea, señaló el ingeniero agrónomo Óscar Chiri.

Según los grupos ambientalistas de la región, serían necesarios 300 años para recuperar la flora y la fauna originales de la bahía de Ite, que era básicamente camaronera.

Esquívez señala que el agua disponible en Tacna es de por sí de muy pobre calidad, con altos porcentajes de boro y arsénico, y los 300 millones de dólares invertidos en su saneamiento en los últimos años no han redundado en una mayor capacidad de abastecimiento debido a la fuerte demanda.