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Se agudiza el pánico en los mercados por temor a otra recesión

La Bolsa española pierde un 4,6%, la tercera mayor caída del año. Las primas de riesgo europeas se disparan, la española hasta 341 puntos y la italiana, a 370

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Una cosa es escuchar las malas noticias en la tele del chiringuito y otra muy distinta es hacerlo delante de la mesa de trabajo. Mucho más, si esa mesa es una pantalla de de órdenes bursátiles. Quienes volvieron ayer al pupitre de la gestión financiera tardaron muy poco en empaparse de la sensación de pánico que se ha instalado desde el mes de agosto en los mercados y apretaron con fuerza, intensidad y sin descanso el botón de vender. El desplome fue generalizado en todas las bolsas mundiales, sólo se salvó Wall Street, que permaneció cerrada por la celebración del Día de Trabajo.

Alemania fue el mercado más perjudicado al perder más de un 5,2%, seguido del italiano, con una caída del 4,83%. Un 4,73% se dejó la Bolsa de París y el Ibex 35 español vivió su tercera peor sesión del año, al bajar un 4,69%, y a punto estuvo de perder el límite psicológico de los 8.000 puntos.

El presidente de la Comisión Europea afirma que el euro 'es fuerte'

El detonante para la ola de pánico había estallado el pasado viernes precisamente en el frente del trabajo estadounidense, cuando se conoció que ese país no había creado ni un sólo empleo en el último mes. Un indicador contundente de que la recesión acecha.

Pero más contundentes fueron las declaraciones este fin de semana de Christine Lagarde,la directora del Fondo Monetario Internacional, organismo que se caracteriza por no acertar con sus previsiones. Lagarde agudizó las dudas al asegurar que el mundo estáa las puertas de una nueva recesión y la situación en Europa es mucho peor de lo que se creía. De nada sirvió que el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durão Barroso, descartara esa posibilidad y asegurara que se espera un crecimiento, aunque 'modesto', para el bloque comunitario. 'Tanto la UE como el euro son fuertes y resistentes', aseguró Durão Barroso. Sus palabras apenas tuvieron eco en los mercados.

'El nerviosismo es tan extremo que sólo se tienen en cuenta las noticias negativas y además su efecto se multiplica por diez. El problema es que se agotan las herramientas para solucionar esta situación', asegura Luis Rose, analista de Inverseguros.

El BCE compró deuda pública la semana pasada por 13.305 millones

Las agoreras previsiones de Lagarde no fueron las únicas señales negativas con las que tuvieron que lidiar ayer los inversores. La idea de que el plan de rescate de Grecia se tambalea se agudizó ante los problemas políticos que está teniendo Angela Merkel y que hacen pensar a los analistas que la canciller alemana podría dar marcha atrás en algunas de las medidas acordadas por la Unión Monetaria el pasado 21 de julio. Algo que podría ahogar, más si cabe, a una Grecia que cada día parece menos preparada para cumplir los requisitos que se le exigen para recibir las ayudas. De hecho, ya ha reconocido que no cumplirá el objetivo de déficit este año.

Para colmo, los ajustes anunciados por Italia y su marcha atrás cada vez son más criticados, hasta el punto de que ayer se adueñó de los mercados el rumor de que una agencia de calificación podría rebajar en breve el rating italiano.

Los seguros de impago (los conocidos como CDS) ante una quiebra escalaron con fuerza en ambos países y el miedo se contagió incluso a Francia. Los españoles superaron los 400 puntos básicos por primera vez desde que el Banco Central Europeo (BCE) inició la compra de bonos italianos y españoles a principios de agosto. 'El problema es que ya nadie está a salvo. Grecia, claro está, es un problema, pero mínimo, lo que realmente da miedo es qué puede ocurrir en España, Italia y, ahora también, Francia', asegura Rose.

El dinero que los bancos aparcan en el BCE sube al nivel de agosto de 2010

Así lo reflejan las primas de riesgo de todos esos países. Ayer, la española subió hasta los 341 puntos y la italiana superó los 370 puntos básicos, y eso a pesar de la contundente intervención del BCE que, durante la semana pasada, invirtió 13.305 millones de euros en la compra de bonos sobre todo de ambos países. Desde que se recrudeció la crisis, a principios de agosto, el BCE ha adquirido deuda pública europea por valor de 56.247 millones. 'Guste o no, esta es la única medida a corto plazo capaz de poner algo de calma. La idea de un impago de estos bonos por parte de países como Grecia es lo que está penalizando a los bancos', explica Pablo del Barrio, analista de XTB Brokers.

Efectivamente, los valores financieros, especialmente de aquellos bancos con más exposición a los bonos de la periferia, fueron los más castigados ayer. Las caídas en las bolsas europeas las lideró DeutscheBank, al perder casi un 9%, después de que su presidente, Joseph Ackermann, apuntara la posibilidad de que en Europa podría haber bancos en situación de quiebra. La desconfianza de Ackermann la comparten sus colegas. La cantidad de efectivo que los bancos depositan en el BCE para que se la custodie por un día, aunque eso suponga menor rentabilidad que si la prestan, llegó el pasado viernes a superar los 151.097 millones de euros, el volumen más alto desde agosto de 2010.