Publicado: 02.04.2014 10:41 |Actualizado: 02.04.2014 10:41

El ahorro de las familias cae a su nivel más bajo desde 2006

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La tasa de ahorro de los hogares e instituciones sin ánimo de lucro al servicio de los hogares se mantuvo invariable en 2013 en el 10,4% de su renta disponible, el nivel anual más bajo desde 2006, según los datos publicados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Esta tasa de ahorro se produjo en un año en el que la remuneración de los asalariados (principal ingreso de los hogares) disminuyó el 3,5%, si bien en el último trimestre de 2013 estas retribuciones crecieron el 0,9% respecto al mismo periodo del año anterior.

El ahorro total generado por los hogares en 2013 fue de 70.146 millones de euros, suficiente para financiar la inversión de este sector de la economía, estimado en 45.818 millones, el 5% menos que en 2012.

De esta forma, los hogares generaron en 2013 una capacidad de financiación de 25.219 millones, ligeramente superior a la de un año antes.

Contando todos los sectores institucionales (hogares e instituciones sin ánimo de lucro, empresas, instituciones financieras y administraciones públicas), la economía nacional registró una capacidad de financiación frente al resto del mundo de 15.653 millones, equivalentes al 1,5 % del PIB.

Se trata de la primera vez desde 1998 que la economía española acumula capacidad de financiación, un dato ya reflejado en la balanza de pagos que elabora el Banco de España.

Esa capacidad de financiación suma la generada por las empresas no financieras (43.940 millones) y por las instituciones financieras (18.733 millones), una cifra esta última que incluye las ayudas recibidas por la banca.

Por el contrario, las administraciones públicas registraron una necesidad de financiación de 72.239 millones, que bajan a 67.578 millones si se excluye el rescate del sector financiero.

En todo caso, esa necesidad de financiación del sector público disminuyó respecto a los 109.295 millones del año anterior, un recorte que fue posible a pesar de la menor renta disponible (el 3,6 % menos que en 2012) y gracias al menor gasto en consumo final (1 % menos) y en inversiones (16,2 % menos), entre otras cosas.